iran

Con tres veces la superficie de España, Irán ofrece muchos contrastes según el recorrido que se escoja y el periodo en que se decida visitar. Principal exponente del arte islámico más depurado, también ofrece yacimientos arqueológicos renombrados y palacios de distintas dinastías reales. Tras vivir un año en Irán, Miguel Garaizar, del blog nuestro mundo in situ  y autor de «Ejes Opuestos. Relato de un año en Irán», nos invita con este post a realizar un viaje que en todos los casos se recuerda por su belleza, por sus paisajes y sobre todo por la buena acogida de sus gentes.

Ruta de 22 días

Mapa-Irán-con-ruta

Días 1-2: Teherán

Días 3-4: Kashan

Días 5-7: Isfahan

Días 8-10: Yazd

Días 12-13: Kerman – Bam

Días 14-15: Shiraz

Día 16: Ruinas persas

Días 17-18: Teherán

Días 19-21: Caspio

Día 22: Teherán

Ciudades y monumentos importantes como Mashad y Susa requieren coger un avión o desviarse mucho de la ruta, por lo que entendemos que es una opción optativa, atractiva para los amantes de la Historia, o de la cultura islámica. También las montañas de Lorestán, con epicentro en Khorramabad, esconden bellos parajes pero quedan alejados de otras rutas.

Dizin

Así como Tabriz y Kandovan son bonitos destinos, al igual que Hamedan (la antigua Ecbatana) pero igualmente distantes. De ser amante de la nieve, sus estaciones de esquí como la célebre de Dizin o Darvarsar y su nieve “champán” invitan a disfrutar de ellas al menos cuatro días en la cordillera Elburz.

Recorrido

Teherán es el punto casi obligado de llegada, por lo menos si se llega en vuelo desde Europa. Lo que más destaca todo el que lo visita es su extraordinario y permanente atasco que obliga a perder mucho tiempo embotellado en desplazamientos. Pero mucho. Los vuelos llegan casi siempre de madrugada, por lo que en mitad de la noche, de los pocos momentos con escaso tráfico, se llegará al alojamiento. A partir de ahí, como punto de partida dedicaría un día o dos a visitar la ciudad: En el centro el bazaar y palacio de Golestán, museo de historia, museo de las joyas y el exterior de la antigua embajada americana, comiendo en algún restaurante (por ejemplo en el Khayyam) y viendo la caótica vida del cogollo. En el norte, los dos puntos principales serían los palacios del Sha, en Niavarán y en Sadabad; en el sur, en dirección al aeropuerto, el Mausoleo del Imam Khomeini y el cementerio de la “guerra impuesta” entre Irak e Irán. Los desplazamientos darán cuenta de la inmensidad de la urbe y de su tráfico.

imam-khomeini-mosque

Una vez vista, tocará dirigirse hacia el sur para iniciar la ruta por el país. Una primera parada podría ser Qom, ciudad santa en donde estudian los religiosos chiíes y que tiene una gran mezquita central. Repleta de ayatolás y ulemas, es peculiar y hay que guardar especialmente las formas. Siguiendo en dirección a Isfahan (o Esfahan), llegaríamos a Kashan, ciudad en medio del desierto en donde nos podríamos alojar dos noches. Aprovecharíamos un día entero para ver las casas señoriales de la ciudad, sus jardines, su bazaar y los Hammam o baños del Sultán Amir. Al día siguiente comenzaríamos tomando un desvío para ir a Abianeh, una pintoresca población con casas de adobe rojo intenso. Con sus callejuelas y pequeñas casas, es muy agradable dar un pequeño paseo y ver el paisaje yermo entre las montañas.

A continuación, seguiríamos hasta llegar a Isfahan, en donde nos alojaríamos tres noches para disfrutar de esta bella ciudad, para muchos la urbe musulmana más majestuosa. Son de admirar los palacios de dinastías de siglos pretéritos en los que era su capital, así como su gran bazaar y su impresionante plaza central, una de las más grandes del mundo. Cuenta además con impresionantes mezquitas, alguna de las cuales con las bóvedas más bellas del mundo, y con calles de orfebres que resultan muy singulares. Pero quizá su principal encanto resida en su paseo fluvial jalonado por milenarios puentes hoy peatonales como el de Khalu y el de Si-o-se. La estampa es preciosa, y sirve para apreciar el modo de vida local, ya que es un lugar de ocio y paseo ellos. De noche también refleja una imagen muy bonita.

Jameh-Mosque-of-Yazd

Ya metidos en el centro del país, retomaríamos la carretera para desplazarnos hasta Yazd, con opción de ir en autobús, o en tren o en coche, en todos los casos viene a ser un viaje de unas cinco horas. Si se elige el coche con conductor, se podría pasar una noche en Meybod; de lo contrario, es mejor alojarse tres noches en Yazd para realizar las escapadas desde ese punto. En cualquier caso, visitaríamos las ciudades emplazadas entre los desiertos de arena y de sal, con temperaturas extremas en invierno y especialmente en verano.

En los alrededores, merece la pena realizar la excursión a Kharanaq pasando por ChakChak, así como ver Meybod y Nai’in, que puede realizarse el mismo día si se apura la jornada; hacia el sur se encuentran también Mehpardin y Saryazd, con viejos castillos de adobe en ruinas. Y en Yazd simplemente aconsejamos disfrutar de una de las ciudades con más encanto de Irán. Con un casco antiguo en el que perderse es viajar en el tiempo; salpicado de mezquitas y delimitado en un costado por altas murallas. Con su plaza, su bazaar y su templo zoroastriano. Con sus célebres torres de viento, sus sabbats y sus qanats. Un lugar singular y muy tranquilo.

Siguiendo en dirección sudeste, enfilaríamos la carretera de Kerman y de Bam. El segundo destino es el más alejado y si se opta por visitar la antigua ciudadela conviene pasar una noche allí y otra noche de vuelta en Kerman para ver ambos destinos. En Bam el propósito es apreciar su formidable ciudadela de adobe, reconstruida en parte del terrible terremoto de 2003; en Kerman hay una mezquita y un bazaar grande, pero el interés está también en asomarse a los alrededores. En ese sentido, se puede ir a ver la fortaleza de Rayen, pero si se ha visitado Bam lo más relevante es ir a ver el desierto de Kaluts, singular por sus grandes formaciones de roca que parecen castillos de arena. Espectacular en el atardecer, se puede llegar a pasar noche al raso.

Eram-Garden-shiraz

Desde Kerman propondríamos dirigirnos por carretera hasta Shiraz. Son seis horas de carretera, pero no hay vuelos entre ambas ciudades… Perderías una mañana entera, pero llegarías a otra gran ciudad en la que proponemos alojarnos tres noches. La ciudad, con avenidas jalonadas por palmeras, invita a la relajación por lo que tras el viaje recomendaríamos visitar alguno de los mausoleos de los poetas rodeados por arreglados y floridos jardines, muy concurridos por los locales.

Nasir-Al-Mulk-Mosque-in-Shiraz

El primero de los dos días enteros lo dedicaríamos a visitar el resto de la ciudad, con jardines frondosos, un bonito bazaar, palacios como el de Naranjestan y la formidable mezquita rosa. El día siguiente propondríamos dedicarlo en exclusiva a visitar las ruinas de Pasargadae, de Nasqu-e Rustam y de Persepolis; o por lo menos las dos últimas. Espectaculares por poderse visitar con muy poca gente y que dan muestra de la grandeza que debió tener el imperio persa.

Tras la visita al sur del país, proponemos regresar a Teherán en avión. De ese modo ganaríamos tiempo y dispondríamos de días para el norte. Podríamos dedicar a la capital dos noches para visitar en otro día los parques del norte de la ciudad como Jamshidieh o Darvand y algún que otro bazaar del norte o la estación de esquí de Tochal si la visitamos en invierno. O para visitar algo que se hubiese quedado pendiente y descansar para el tramo final.

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Si simplemente queremos realizar una parada técnica, lo mejor sería salir rápidamente hacia el Mar Caspio. Si el viaje no se realiza en invierno, recomendaría cruzar en coche yendo a la ida hacia Chalus en unas cuatro horas cruzando las montañas Elburz con una carretera espectacular. Desde allí apreciaríamos un paisaje diferente, más similar al cantábrico peninsular y en dos días aprovecharíamos para ver la región, con paradas en Ramsar, Lahijan y Bandar-e Anzali.

Una excursión de un día sería también visitar la fortaleza de Alamut (la de la secta de los assassins). Desde Bandar-e Anzali regresaríamos a Teherán, y dependiendo del tiempo podríamos desviarnos a visitar Masuleh, (ojo, retrasaría la llegada a la capital en dos horas más de viaje) o parar de vuelta en Qazvin, antigua capital con una mezquita y un monumento contiguo que se ven rápido. En cualquier caso, de cara al regreso habría que revisar la hora de salida, habitualmente de madrugada, para evaluar si compensa reservar una noche más o acordar que te dejen directamente en el aeropuerto tras aprovechar la última jornada de viaje regresando de la ruta.

Ruta básica de 9 días*

Día 1: Teherán

Días 2-4: Yazd. Por carretera hasta Isfahan

Días 5-6: Isfahan

Días 7-8: Shiraz-Persépolis

Día 9: Teherán

*Viajando en avión salvo de Yazd a Isfahan.

** En 11-12 días si se realiza la anterior ruta, pero por carretera y visitando Qom-Kashan-Abyaneh.

*** En 14 días sumándole a la anterior ruta dos/tres días en alguno de los siguientes destinos (los coloco en orden según mi gusto):

– Kerman-Bam. Como paso previo o posterior a Yazd.

– Hamedan.

– Pueblos del Caspio.

– Tabriz y montañas armenias.

– Susa.

– Esquí en Dizin

Sensaciones generales

En definitiva, Irán es un destino bonito, relativamente virgen, barato y con una población muy acogedora a la que se le coge cariño, aspecto éste que destaca todo el que lo visita. Y es un país muy atractivo además para entusiastas de arte islámico o de arqueología, así como para apasionados montañistas y esquiadores. Un viaje diferente por su idiosincrasia y enriquecedor por su cultura e Historia.

Seguridad: Absoluta. A nivel ciudadano no hay ningún peligro y resultan muy acogedores. No son además nada pegajosos, no tienen nada que ver con otros países del norte de África, si bien es posible que algún curioso se acerque a hablar o a ofrecer ayuda, muy rara vez es por algo a cambio.

Islam: Es obligado cumplir ciertas normas. En indumentaria y en alcohol. También para los turistas, hay que olvidarse del vino y de la cerveza y acostumbrarse al té.

Idioma: Agradecen las muestras de interés como dirigirse en alguna palabra en farsi empleando las típicas palabras/frases de cortesía. Muchos jóvenes hablan inglés, así como en muchos establecimientos, pero la mayoría de la población no.

Precios: En general es económico. Las visitas a los monumentos, baratas. Los alojamientos han podido subir un poco y, eso sí, en Teherán son caros. Los “souvenirs” de alfombras o latas de caviar resultan mucho más económicos, pero no dejan de ser caros.

Carreteras: Buenas y sin excesivo tráfico.

Clima: En verano mucho calor y en invierno mucho frío. Similar al clima de Castilla. La mejor época para visitarlo es sin duda el inicio de la primavera, abril y mayo.

Comida: Tienen variedad, pero en los establecimientos locales hay muy pocas alternativas. Muy rico y sabroso, pero a los pocos días te acabas cansando de comer kebab.

Documentación previa: Películas como Nadie sabe nada de los gatos persas o Nader y Simin, una separación. Libros como las poesías de Rubaiyat de Khayyam, best sellers como El Médico (Noah Gordon) o Samarcanda (Maalouf); El Sha (Kapuscinski), El Reflejo de las Palabras (K.Abdolah) o Persépolis (Satrapi).

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