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Días 5 y 6

Después de sumergirnos de lleno en la naturaleza, partimos hacia Tallin, la capital de Estonia y una de las más hermosas que he visto. Murallas, torreones y estrechas calles conforman una ciudad medieval espectacular que nos traslada a épocas lejanas. Y lo mejor de todo es que en un día se puede ver bien, aunque por supuesto es mejor disponer de 2 jornadas para apreciar con más calma las cosas y disfrutar de su gastronomía. A continuación os cuento lo que no os podéis perder cuando visitéis la ciudad:

Plaza del Ayuntamiento

La Raekoja plats se ubica en el corazón del casco antiguo, donde se mezclan turistas, restaurantes, puestos de souvenirs y casitas de colores.

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Destaca el imponente Ayuntamiento, construido en 1404 y fácilmente reconocible por su torre, coronada por la figura de Vana Toomas (el viejo Tomás), una veleta de cobre que representa a un soldado y que fue colocada en 1530 (aunque la actual es de 1996).

Otro lugar destacado en la plaza es la Raeapteek, la farmacia del Ayuntamiento y una de las farmacias más antiguas del mundo, dado que su fecha de inauguración se sitúa en torno a 1422.

Katariina käik

El Pasaje de Santa Catalina (Katariina käik) es una calle que transcurre por los restos de la antigua iglesia de mismo nombre (que presenta antiguas lápidas en el exterior de sus paredes). Allí se pueden ver varios talleres donde se trabaja de forma artesanal el vidrio, la cerámica, telas, etc.

Murallas de Tallin

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Hoy en día se conservan 20 torres, 2 puertas y cerca de 2 km de muralla de piedra, perteneciente al s.XIV. Hay un tramo que se puede recorrer a pie, que une las torres de Nunna, Sauna y Kuldjala. Nosotros nos dedicamos a pasear por los Jardines del Rey Danés, menos saturados de gente.

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Merecen también la atención la Puerta Viru, que conserva dos de las torres que la formaban (de allí salen muchas de las rutas por la ciudad antigua) y la Gran Puerta Costera al final de la calle Pikk, anexa a la torre Paks Margareeta.

Iglesias

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Paseando por el casco antiguo encontraréis otras muchas iglesias interesantes como la Iglesia de San Olaf, cuya torre del campanario alcanza los 124 m en su punto más alto, la Iglesia de San Nicolás o la Iglesia del Espíritu Santo, con un reloj  del s.XVII en su exterior y un bonito altar mayor.

Colina Toompea

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El Castillo de Toompea ha sido renovado bastantes veces a través de los siglos, pero aún conserva la forma básica que se le dio en los siglos XIII y XIV. Desde el frente, los visitantes pueden ver un palacio rosa y barroco que data de la época de Catalina la Grande, en su lado opuesto obtenemos una perspectiva mucho más medieval.

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En la Colina de Toompea se encuentran además la Catedral de Alejandro Nevski, cuya arquitectura con sus cúpulas tipo cebolla nos recuerdan un poco a la catedral de San Basilio en Moscú; y la Catedral de Santa María, donde se puede subir hasta su campanario barroco de 69 m.

Mirador Patkuli

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En la parte norte de Toompea se encuentra uno de los mejores miradores de la ciudad, y aún encima gratuito: Patkuli. Se accede por el nº 5 de la calle del mismo nombre y desde una especie de plataforma amarrada a la muralla se tiene una preciosa vista de las murallas que rodean la ciudad baja.

Kiek in de Kök y Bastion Tunnels

Kiek in de Kök es una torre de artillería de 38m construida hacia 1475. En sus paredes exteriores están incrustadas balas de cañón que datan de 1577 y actualmente sirve como museo y galería fotográfica.

Por otro lado se encuentran los Túneles del Bastión, construidos a partir de 1670 pero apenas utilizados hasta el siglo XX cuando se transformaron en refugios antibombas para la Segunda Guerra Mundial. Los recorridos se realizan de martes a domingo y se pueden reservar en la torre y el museo Kiek in de Kök.

Plaza de la Libertad

La Plaza de Libertad no es uno de los principales lugares que ver y tampoco es especialmente bonita, nosotros la utilizábamos como entrada a la Old Town. En uno de sus laterales destaca la Columna de la Victoria que homenajea a los caídos en la Guerra de la Independencia de Estonia (1918-20).

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A la hora de comer hay muchas opciones, aunque la mayoría de sitios en internet recomienda el típico Olde Hansa, que representa una taberna medieval muy bien recreada y con platos que se tomaban en la Edad Media (principalmente carnes procedentes de la caza). Hay que reservar puesto que está siempre lleno debido a su fama. Nosotros no pudimos probarlo, pero sí os podemos recomendar un sitio con mucho encanto llamado Rataskaevu 16.

Antes de emprender nuestra vuelta a lo salvaje (cosa que como véis es un poco el hilo de nuestro viaje, alternando constantemente naturaleza-ciudad), nos acercamos a Rohuneeme, para disfrutar de su paisaje marítimo, ya que no nos dió tiempo a cruzar a Finlandia, al menos vimos de lejos su costa.

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Y dicho esto encaminamos nuestros pasos hacia el parque nacional de Lahemaa, el primer parque nacional de la Unión Soviética en 1971 y cuya traducción aproximada sería Tierra de Bahías. Allí realizamos varias caminatas entre frondosos bosques y turberas de musgos, humedales en los que se acumula materia orgánica en forma de turba. Por ello se han construido caminos de madera y evitar que la gente se caiga y se hunda, ya que se trata de superficies inestables donde no hay tierra firme en metros de profundidad.

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Muy cerca de allí se encuentra Käsmu, un lugar en el que pasan su verano muchas familias de Tallin con una de las costas más bellas de la región. Sus aguas, ocupadas por centenares de rocas de todos los tamaños provenientes del deshielo glaciar son un lugar perfecto para contemplar la casi inapreciable línea del horizonte.

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Su Museo Marítimo ofrece una buena colección de utensilios para los interesados en la vida marítima.

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El Parque Nacional de Lahemaa ofrece una gran variedad de rutas a pie y de longitudes muy variadas, desde un kilómetro hasta más de 40 kilómetros en una ruta de un par de días que forma parte de un camino que cruza Estonia.

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Pero no hay ninguna ruta a pie tan característica de la naturaleza del Parque Nacional de Lahemaa como el paseo de 3.5 kilómetros a lo largo de la Turbera de Viru. Su camino de madera, su torre de vigilancia, y sus charcas son de las imágenes más populares del lugar.

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El Parque Nacional de Lahemaa en Estonia ofrece actividades muy diversas para cualquier edad o condición física y además está a tan sólo a 50 kilómetros del centro de Tallin.

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De camino a Letonia pasamos por el Soomaa National Park, un impresionante parque natural donde abundan pantanos y humedales en el Condado de Pärnu y Viljandi. Cuando comienza la primavera y se producen el deshielo y fuertes lluvias se da un fenómeno denominado quinta estación, consistente en una gran inundación de todos los bosques más bajos y los caminos y tan sólo se puede recorrer el lugar en bote.

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Además, cuenta con senderos e itinerarios dentro del bosque, que está habitado por todo tipo de fauna (tened cuidado con los mosquitos, pues hay un montón y son muy molestos!!)

Días 7 y 8

Nos acercamos a Jūrmala, una ciudad costera ubicada en el golfo de Riga conocida como la “Riviera del Norte” dado que fue un destino elegido como lugar terapéutico y de relajación por las gentes pudientes de mediados del siglo XIX, que construyeron allí sus casas de veraneo.

Son famosas sus villas modernistas de madera junto al mar, con torretas decoradas con motivos neoclásicos y art nouveau y terrazas acristaladas. En la actualidad, las nuevas construcciones intentan seguir el estilo de la arquitectura de esas casas.

Un tercio del área de la ciudad está cubierta de bosques, de hecho hay que atravesar un cinturón de dunas cubiertas de pinos hasta llegar a la extensa playa. Al pie de la misma se pueden distinguir principalmente dos construcciones que llaman la atención:

Antigua casa de baños de E. Rācene

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Este edificio de madera de dos pisos con una torre de esquina redonda fue construido entre 1911 y 1916 en primera línea de playa. Durante todo el año, ofrecía diferentes baños: agua de mar calentada, ácido carbónico, oxígeno y baños de bálsamo de abeto.

En la época soviética, sirvió como centro de spa de un complejo turístico, una de las mejores instituciones médicas con las mejores instalaciones en Jūrmala en ese momento. Actualmente sigue funcionando como spa y conservó su aspecto original gracias a una reforma acometida en 2003.

Pabellón de mar

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Fuente: akibaporviajar

Se encuentra en el área de las dunas y fue construido en 1897 para ser utilizado para actividades de ocio y recreaciónEs un típico ejemplo de Art Nouveau rico en detalles tallados en madera en la fachada con una torre en la esquina como un acento vertical en el playa. Delante del edificio han colocado una escultura de una tortuga, que está mirando hacia el mar y simboliza una larga vida.

Día 9

Regresamos  a Vilnius y nos damos unos últimos paseos por la ciudad antes de poner fin al viaje y volar de nuevo a Madrid.

Cosas a tener en cuenta

Los tres países tienen euros, así que no tendréis que cambiar moneda 😉

Los enchufes son del tipo F, válidos para clavijas C (más comunes en nuestro país), con lo cual os ahorráis comprar un adaptador.

Huso horario: los países bálticos se sitúan en la franja horaria UTC / GMT: +2, con lo cual si venís desde España, tendréis que adelantar vuestro reloj una hora.

Una cosa que me sorprendió gratamente es que en Lituania y Estonia (que yo recuerde) había unas máquinas en la entrada de los supermercados para cambiar botellas de plástico de refrescos por tickets de compra, una buena manera de reciclar y además ahorrar un dinerillo.

Otras opciones si tenéis más tiempo son visitar Finlandia, que queda a 3 horas en ferry o San Petersburgo en tren.

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