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Roma es sinónimo de cultura antigua, arte, buena comida y mucho más. Tiene tantas cosas importantes que ver que es recomendable pasar al menos una semana en ella para poder ver la mayor parte de sus atractivos turísticos. A continuación os dejo nuestro recorrido de 7 días por la Ciudad Eterna para que os sirva de orientación en vuestra visita. Andiamo!!

Cómo llegar

Situado a 15 km de la ciudad, el aeropuerto de Ciampino es el más pequeño y antiguo de los dos que tiene Roma. Además, allí vuelan la mayoría de las compañías Low Cost (Ryanair, EasyJet…) y es bastante sencillo llegar desde allí al centro de la ciudad y viceversa. Existen distintas opciones, que son las siguientes:

La más barata

Hay autobuses ATRAL que sale desde la terminal de Ciampino hasta la estación de metro Anagnina, la última de la línea A. El billete cuesta 1,20 € + un suplemento por equipaje de 1.20€ por cada maleta y se puede pagar directamente al conductor. Salen con una frecuencia de unos 40 min desde las 06:30 hasta las 22:30 y la duración del trayecto es de unos 15 minutos.

La más sencilla

Una de las mejores opciones para llegar a Roma es la de los autobuses Terravision, puesto que las salidas del autobús están coordinadas con las llegadas de los vuelos y no tendréis que esperar mucho. Se pueden pagar directamente a bordo o previamente por internet, siendo esta última la opción más económica. Ida y vuelta sale por unos 9 € desde Ciampino, y en 40 min aproximadamente os dejarán en la estación Termini.

Si el vuelo se retrasa, el billete sirve para el siguiente horario, y además, podréis modificar la fecha del billete sin ningún recargo si hubiese un cambio en vuestros planes.

Existen unos autobuses de la empresa SIT Shuttle que realizan la misma ruta que los de Terravision y sus condiciones son similares: cuesta 5,00€ el viaje sencillo y 9,00 € el de ida y vuelta. Podéis comprar los billetes desde Ciampino aquí y desde Fiumicino aquí.

En tren

No hay ningún tren que llegue directamente hasta el aeropuerto de Ciampino, pero un autobús enlaza el aeropuerto con la estación de tren de Ciampino ciudad. Una vez en la estación, deberéis coger el tren hasta Termini (1,50 €). Los trenes pasan con una frecuencia de 10-20 minutos y el trayecto dura 15 minutos.

Desde marzo de 2019, el billete conjunto autobús-tren se llama Ciampino Airlink y cuesta 2,70€. Los billetes conjuntos se pueden comprar on-line, en la App de Trenitalia, en los puntos de venta autorizados y en las máquinas automáticas de las estaciones.

Día 1

Comenzamos conociendo los alrededores de Termini, donde tenemos nuestro hotel. La primera parada en la basílica de Santa Maria Maggiore ya nos deja anonadados, anticipándonos la cantidad de edificios bellos que nos esperan a lo largo de este viaje. En la basílica están sepultados varios papas y es una de las iglesias que se deben visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo.

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Muy cerca de allí se encuentra San Pietro in Vincoli, una de las iglesias más antiguas de la ciudad, puesto que pertenece al s.V. Fue construida para albergar la reliquia de las cadenas con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en Jerusalén (de ahí su nombre, ya que la traducción al español sería algo así como San Pedro encadenado), pero su principal atractivo es que en su interior se encuentra el mausoleo del Papa Julio II, compuesto por un conjunto de esculturas entre las que destaca una impresionante estatua de Moisés realizada por Miguel Ángel entre los años 1505 y 1515. La entrada es gratuita y se puede visitar todos los días de 8:00 a 12:30 y de 15:30 a 18:00.

Pasamos a visitar la , un grandioso palacio construido por el emperador Nerón tras el gran incendio del año 64 que se ha calculado que ocupaba alrededor de 50 hectáreas con un área total de 25 veces la del Coliseo.  Al parecer esta villa era utilizada exclusivamente para fiestas y ninguna de sus 300 habitaciones era utilizada como dormitorio. Contaba con techos estucados con piedras semi-preciosas y acabados en marfil, mosaicos, piscinas, fuentes y un lago artificial.

Inacabada a la muerte de Nerón y dañada por el incendio de 104, fue cubierta con escombros por orden del emperador Trajano, una medida que aseguró su conservación al evitar el pillaje de materiales valiosos que afectó a otros edificios como el Coliseo. Al menos una parte de las estancias del palacio permaneció oculta hasta el siglo XV, cuando un joven romano cayó accidentalmente a través de una hendidura y halló casualmente el acceso a una de las bóvedas tapadas bajo tierra.

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Continuamos hasta el monumento más reconocido de Roma: el Coliseo. Este anfiteatro es visitado por 6 millones de turistas (la población de la provincia de Madrid, ahí es ) cada año, así que poco se puede decir de él que no se sepa… pero bueno, os dejo unos pequeños apuntes para refrescar la memoria.

Se construyó en el s. I y durante el Imperio Romano fue conocido como Anfiteatro Flavio; allí más de 65.000 personas disfrutaron de sus espectáculos preferidos, entre los que se encontraban muestras de animales exóticos, ejecuciones de prisioneros, recreaciones de batallas y las famosas peleas de gladiadores.

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El emperador Tito lo inauguró con 100 días de juegos, muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que dieron su vida por el placer y el espectáculo del pueblo. También se dice que Trajano celebró sus victorias en Dacia con juegos durante 123 días en los que participaron 11.000 animales y 10.000 gladiadores.

Permaneció en activo durante más de 500 años, celebrándose los últimos juegos en el siglo VI. A partir de aquí el Coliseo sufrió saqueos, terremotos e incluso bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Como curiosidad, se dice que su nombre original fue sustituido por el de Coliseo debido a la gran estatua de Nerón que se encontraba situada en la entrada de la Domus Aurea, «El Coloso de Nerón«.

Como suele estar tan concurrido, nosotros nos compramos la tarjeta Roma Pass que nos evitó el tener que hacer largas colas, y que además incluye transporte ilimitado, por lo que si no disponéis de mucho tiempo o de mucha paciencia os la recomiendo, la podéis adquirir aquí.

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A la salida nos acercamos al Arco de Tito, un arco del triunfo que conmemora la victoria de Roma sobre Jerusalén. Ha proporcionado el modelo general para muchos arcos triunfales entre los que se encuentra el Arco de Triunfo en París.

Otro arco famoso en los alrededores es el Arco de Constantino, el más moderno de la antigua Roma. Se irguió para conmemorar la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio y es el más moderno de los arcos triunfales de la Roma Antigua, construido gracias al expolio de edificios anteriores.

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De ahí pasamos al Monte Palatino, la más céntrica de las siete colinas de Roma y una de las partes más antiguas de la ciudad. Allí se instalaron los ciudadanos de clases altas en suntuosos palacios, de los que en la actualidad aún se conservan importantes vestigios. Desde aquí se pueden obtener las mejores vistas del Foro Romano desde las alturas. Algunos de los puntos que merecen especial atención son los siguientes:

  • Casa de Livia: esta casa del siglo I a.C. es uno de los edificios mejor conservados. Se pueden ver los restos de los mosaicos y frescos que un día dieron alegría a los techos y paredes.
  • Casa de Augusto: residencia particular de Octavio Augusto, tiene dos niveles y aún conserva gran parte de los preciados y coloridos frescos que decoraban sus paredes.
  • Domus Flavia: este palacio fue construido en el año 81 a.C. para ser utilizado como residencia oficial y pública del emperador Domiciano.
  • Hipódromo de Domiciano: de apariencia similar a la de un circo romano, no se sabe si fue concebido para la realización de carreras a pie, o bien para ser utilizado simplemente como jardín.

Está abierto todos los días de 8:30 a 19:00 horas y la entrada combinada para el Coliseo, el Foro y el Palatino es de 12 €.

Situado entre los montes Aventino y Palatino, está el Circo Máximo, el más grande de Roma en su día ya que contaba con espacio para 300.000 espectadores. Allí se celebraban diferentes competiciones, entre las que se encontraban las célebres carreras de carros, en las cuales los participantes trataban de dar siete vueltas al Circo Máximo. Al igual que en el Coliseo, muchos de los que allí participaban eran esclavos.

Si os estáis imaginando una gran construcción y a vuestra mente vienen fragmentos de la película Ben-Hur, ya podéis ir quitándoos esa imagen de la cabeza, puesto que actualmente sólo se puede observar la enorme explanada que conserva la forma que tuvo en su día el recinto y cuatro piedras desperdigadas nada más. Avisados quedáis 😉

Situada en la cima de la Colina Capitolina está la Plaza del Campidoglio, la primera plaza moderna que se diseñó en Roma. Tras la visita a Roma del emperador Carlos I en 1536, el Papa del momento quedó avergonzado por el aspecto de la Colina Capitolina y le encargó a Miguel Ángel la tarea de dicha reforma.

Éste diseñó la plaza de forma que estuviera orientada hacia la Basílica de San Pedro, centro político de la ciudad en aquella época, planteó la construcción de otro palacio (Palacio Nuevo) y rediseñó el Palacio de los Conservadores.

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En el centro de la plaza se instaló una imponente estatua ecuestre de Marco Aurelio realizada en bronce, que en la actualidad se encuentra resguardada en el Palacio de los Conservadores. La que se encuentra en la plaza en la actualidad es una fiel reproducción.

Aprovechamos para entrar en el Museo Capitolino, uno de los museos más antiguos del mundo, y que como acabamos de comentar está compuesto por dos edificios: el Palacio de los Conservadores (Palazzo dei Conservatori) y el Palacio Nuevo (Palazzo Nuovo), unidos por medio de la Galleria Lapidaria, un paso subterráneo que atraviesa la Plaza del Campidoglio sin necesidad de salir de los museos.

Palacio de los Conservadores

Abierto al público en 1734, contiene famosas pinturas de autores de la talla de Caravaggio, Tiziano, Rubens y Tintoretto, además de una gran colección de bustos de personajes ilustres. Uno de los principales atractivos que se pueden encontrar en esta parte del museo es la figura original de la Loba Capitolina.

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Llama también la atención una sala cubierta por vidrio en la que se expone la estatua ecuestre de Marco Aurelio (la original, ya que la que se expone en la Plaza del Campidoglio es una reproducción), además de los fragmentos que se conservan de algunas estatuas colosales.

Palacio Nuevo

Está dedicado principalmente a la exposición de la mayoría de las obras escultóricas de la colección, casi todas ellas copias romanas de originales griegos. Entre las mejores obras del museo se encuentra la Venus Capitolina, aunque también se pueden ver otras conocidas obras como El Discóbolo, o la imagen de Gálata moribundo.

Se puede visitar de martes a domingo de 9:30 a 19:30 horas pudiendo adquirirse aquí, aunque la entrada es gratuita el primer domingo de cada mes.

Otro imprescindible de la zona es el Foro romano, centro neurálgico de la antigua Roma, puesto que allí se desarrollaba la vida pública, cultural y económica de la época republicana y el Imperio.

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Como curiosidad, el área en el que se encuentra el Foro fue en sus inicios una zona pantanosa. En el siglo VI a.C. el área fue drenada mediante la Cloaca Máxima, uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo. Además del gran número de templos, conviene prestar especial atención a los siguientes puntos de interés:

  • Vía Sacra: calle principal de la Antigua Roma, que llevaba desde lo alto de la colina Capitolina, atravesando de este a oeste el Foro Romano (donde se convertía en su calle más ancha) hasta llegar a donde se encuentra el Coliseo.
  • Arco de Tito: arco del triunfo que conmemora la victoria de Roma sobre Jerusalén. Fue construido por Domiciano tras la muerte de su hermano el emperador Tito.
  • Arco de Septimio Severo: arco erigido para conmemorar las victorias militares de Septimio Severo y sus hijos. El arco se alzó sobre una base de travertino a la que originariamente se accedía por escalones desde el antiguo nivel del Foro. Es una construcción en mármol blanco que consta de un arco principal encuadrado por otros dos pequeños arcos. El arco central tiene una bóveda semicircular rica en casetones.
  • Templo de Antonino y Faustina: fue construido en el siglo II por Antonino Pío en honor de su esposa, la emperatriz Faustina. Destaca por ser el templo mejor conservado del Foro Romano, en parte por haber sido adaptado posteriormente como iglesia católica (San Lorenzo in Miranda).
  • Templo de Castor y Pólux: este templo es el símbolo del éxito militar del pueblo romano. Cada 15 de julio, los caballeros romanos conmemoraban la victoria de Régulo desfilando ante él​. En la época republicana el templo sirvió como lugar de reunión para el Senado romano, y desde mediados del siglo II a. C. el podio del templo sirvió con frecuencia como plataforma de oradores.
  • Basílica de Majencio y Constantino: Si bien está derruida en su mayor parte, fue uno de los edificios más importantes del Foro Romano.
  • Curia Julia: aquí se reunía el Senado para tomar decisiones administrativas y sobre el Gobierno de Roma.
  • Columna de Focas: erigida en honor al emperador de Bizancio, esta columna de más de 13 metros de altura es una de las pocas que han permanecido en pie desde que fue erigida.

Tras la intensa caminata por el foro, nuestra siguiente parada es en la plaza de Venecia, donde se encuentra el Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II, inaugurado en 1911 para rendir homenaje al primer rey de Italia tras su unificación.

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Desde 1921 acoge la tumba del soldado desconocido, un lugar en el que brilla la llama eterna y se encuentra siempre custodiado por dos soldados.

El monumento tiene unas enormes medidas de 135 metros de anchura y 70 metros de altura está compuesto por decenas de majestuosas columnas corintias e interminables escaleras, todo ello realizado en mármol blanco.

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El monumento fue muy criticado puesto que los ciudadanos italianos no acababan de ver un edificio tan llamativo y recargado junto al resto de los edificios clásicos que lo rodean. Uno de sus mayores atractivos son las vistas panorámicas que se obtienen desde la terraza situada a la altura de las cuadrigas, a la que sólo se puede acceder mediante los ascensores panorámicos, que tienen un coste de 7 € y abren en horario de 9:30 a 19:30 horas.

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Tras descansar un rato, nos dirigimos hacia la Columna de Trajano, un enorme pilar de 40 m construido en mármol de Carrara y con unos bajorrelieves que suponen uno de los hitos de la Historia del Arte antiguo.

¿Adivináis el nombre de su constructor ? Pues sí, efectivamente se trata del emperador Trajano, considerado como el mejor de los gobernantes del Imperio y cuyas cenizas se encuentran depositadas dentro de ella.

En sus relieves (originalmente policromados) se relata la conquista de Dacia en orden cronológico de forma helicoidal desde su base hasta la cima. Son un testimonio sin precedentes de la forma en que se llevaba a cabo una campaña de Roma, del funcionamiento de sus legiones, de sus campamentos, de cómo se realizaban los asedios, de la vida cotidiana de las tropas, etc.

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Para acabar el día nos acercamos al Mercado Trajano, considerado el primer centro comercial cubierto de la historia, puesto que data de los años 100 y 110 d.C. El complejo se construyó en ladrillo y estaba formado por seis plantas a lo largo de las cuales se distribuían más de 150 locales comerciales.

Se puede visitar todos los días de 09.30 a 19.30 horas (la taquilla cierra una hora antes) y tiene un coste de unos 15€, pudiendo adquirir las entradas online aquí.

Día 2

Comenzamos el día visitando la impresionante Piazza della Repubblica (Plaza de la República) situada en las cercanías de la Estación de Termini. A su alrededor se encuentra la famosa Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, la cual está integrada en parte de lo que fueron las Termas de Diocleciano.

Antiguamente era conocida como la Plaza de la Exedra, ya que se encuentra situada en el lugar en el que se había una exedra (construcción descubierta de planta semicircular con asientos).

En su centro presenta una gran rotonda en la que se sitúa una preciosa fuente, rodeada por imponentes edificios. La Fuente de las Náyades fue construida entre 1870 y 1888 con las figuras de cuatro leones, que fueron sustituidos posteriormente por las estatuas de cuatro ninfas desnudas que representan el agua.

Y de una plaza pasamos a otra, la Piazza del Quirinale, delimitada al noreste por el imponente Palazzo del Quirinale y residencia oficial del Presidente de la República Italiana. Tiene una superficie edificada de 60.000 m² y es el sexto palacio más grande del mundo.

En el centro de la plaza se encuentra la Fontana dei Dioscuri, proveniente de las Termas de Constantino, que representa a los gemelos Castor y Polux (llamados los Dioscuros), que sujetan por las riendas a sus caballos. También hay un obelisco que se encontraba en el Mausoleo de Augusto.

Muy cerca de allí se encuentra otro símbolo de la ciudad, reconocible por haber salido en multitud de películas: la Fontana Di Trevi, probablemente la fuente más famosa del mundo.

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Existe la leyenda tradicional que dice que los visitantes que arrojan una moneda a la fuente aseguran su regreso a Roma.​ Dos monedas llevan a un nuevo romance y tres aseguran un matrimonio o un divorcio. Hay que hacer el ritual siempre con la mano derecha por encima del hombro izquierdo a la fuente.

Se estima que se arrojan unos 3.000 € diarios, aunque este número va en aumento. El dinero se ha usado para financiar un supermercado para los romanos necesitados, aunque hay intentos regularmente de robar las monedas.

De ahí pasamos a la Plaza Colonna, que toma su nombre por la columna de Marco Aurelio que se encuentra en ella desde el siglo II. Esta columna se asemeja mucho a la columna Trajana con sus relieves en forma de espiral, y conmemora las victorias del emperador Marco Aurelio frente a los pueblos del norte. La parte superior de la columna está rematada por una estatua en bronce de San Pablo, colocada allí en el siglo XVI.

La plaza Colonna tiene forma rectangular y está rodeada por varios edificios monumentales de la ciudad. En uno de sus laterales se encuentra el Palacio Chigi, sede del gobierno de Italia. Aparte de este palacio, también encontramos la Galería Colonna, el Palacio Ferraioli o el Palacio Wedekind, cuyas columnas se trajeron de la antigua ciudad etrusca de Veyes.

Muy cerca de allí se encuentra el Panteón de Agripa, una de las obras maestras de la arquitectura de la capital italiana. Desde el siglo VII se ha utilizado como iglesia, recibiendo actualmente el nombre de basílica de Santa María y los Mártires, pero siendo informalmente conocida por Santa María Rotonda.

Este edificio circular tiene la peculiaridad de que mide exactamente lo mismo en altura y diámetro, 43m. Dentro se encuentran varias obras de arte y las tumbas de reyes italianos y del arquitecto renacentista Rafael entre otros.

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La cúpula es mayor que la de la Basílica de San Pedro y en el centro se abre un óculo de 8,92 metros de diámetro que permite que la luz natural ilumine todo el edificio.

La fachada rectangular está compuesta por 16 columnas de granito de 14 metros de altura, sobre las cuales se puede ver la inscripción M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT, que significa “Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo hizo».

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Finalizamos el día visitando las Catacumbas de San Calixto, cementerios subterráneos que tienen 20 kilómetros de laberintos y galerías que servían como refugio y sepulcro para los cristianos perseguidos de la época, entre los que se encuentran San Calixto, 16 papas y numerosos mártires.

Día 3

Este día lo pasaremos íntegramente en El Vaticano. Comenzamos la visita en la famosa Basílica de San Pedro, un lugar imprescindible sea uno católico o no. El Papa Julio II encargó a principios de 1506 la reforma de San Pedro al arquitecto Bramante, aunque murió antes de poder terminarlo, por lo que en 1546 Miguel Ángel toma las riendas del proyecto, que diseña la Basílica de San Pedro como la podemos ver hoy en día.

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Las dimensiones son mastodónticas: tiene una capacidad para 20.000 personas. Mide 190 metros de longitud y la nave central tiene 46 metros de altura. La cúpula alcanza una altura de 136 metros.

Una vez que se accede al interior, la sensación de grandiosidad aumenta a través de su decoración, de la que se encargó en gran parte Bernini. Su obra más destacada a este respecto es el espectacular baldaquino sobre el altar mayor de la basílica.

Personalmente tenía muchas ganas de verlo, puesto que lo había estudiado en los libros de arte en el instituto, pero una vez a su lado, la sensación de empequeñecer ante tamaña obra de arte fue enorme, puesto que tiene ¡casi 30 m de altura!

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Está realizado en bronce macizo que fue sacado de los casetones de la cúpula del Panteón de Agripa, lo cual dio pie a la frase: «Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini», expresión latina que significa: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo han hecho los Barberini», en referencia a Urbano VIII, en cuyo papado se completó.

Formado por cuatro columnas salomónicas (de fuste helicoidal, reciben ese nombre por la creencia de la época en que así fueron las columnas del Templo de Salomón), presenta decoración vegetal, ángeles y abejas, símbolo heráldico de los Barberini a cuya familia pertenecía el pontífice.

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Otra obra digna de admiración es La Piedad, escultura que realizó Miguel Ángel con tan sólo 24 años. En ella se representa a una joven y bella Virgen María sosteniendo a Cristo muerto que aparenta mayor edad que la madre, en una composición triangular llena de ternura. La apariencia de la Virgen María es intencionada, para mostrar el idealismo renacentista de belleza y juventud.

Además, aquí se encuentran enterrados muchos Papas, entre los que destacan el primero, San Pedro, así como también Juan Pablo II.

Si andáis hasta el crucero podréis admirar desde dentro la enorme cúpula que diseñó Miguel Ángel de 42m de diámetro, a la que se puede acceder desde el exterior de la Basílica. Si bien la entrada al templo es gratuita, la subida es de pago, y además, nada fácil, puesto que os va a tocar hacer pierna:

  •  Ascensor hasta la terraza y 320 escalones a pie: 10€
  • Subida a pie (551 escalones): 8€

Se puede visitar en los siguientes horarios:

  • Cúpula: Desde 1 octubre hasta 30 marzo: de 7:30 a 17:00 horas. Desde 1 abril hasta 30 septiembre: de 7:30 a 18:00 horas.
  • Basílica: Desde 1 octubre hasta 30 marzo: de 7:00 a 18:30 horas. Desde 1 abril hasta 30 septiembre: de 7:00 a 19:00 horas.

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Y después de esta visita pasamos a otra de las grandes atracciones del Vaticano: la Capilla Sixtina, una gran obra maestra que todo el mundo debería admirar al menos una vez en la vida y que ha sido pintada por artistas como Miguel Ángel, Botticelli, Signorelli, Ghirlandaio y Perugino. Actualmente es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales electores del Colegio Cardenalicio eligen a un nuevo papa.

La construcción del edificio se llevó a cabo entre 1473 y 1481 durante el mandato del Papa Sixto IV, de ahí su nombre actual. Lo que más llama la atención no es su arquitectura, sino los frescos que recubren por completo las paredes y el techo. Todos los frescos del techo de la Capilla Sixtina son obra de Miguel Ángel, que tardó cuatro años en pintar la bóveda.

Sin duda alguna, La Creación de Adán es la imagen más conocida de la Capilla Sixtina (vamos, la mítica escena de Adán y Dios conectados por la punta del dedo). Se encuentra situada en la parte central de la bóveda y es un pelín complicada de ver dada la saturación de pinturas y el tamaño de la misma, ya que sus dimensiones no son muy grandes. Sobre el altar mayor se encuentra la otra obra maestra de Miguel Ángel, El Juicio Final, que representa el Apocalipsis de San Juan.

Día 4

El día de hoy va de plaza en plaza, comenzando por la Piazza della Bocca della Verità. Allí se encuentran dos templos de la época de la República:

  • Templo de Hércules: de aspecto circular rodeado de columnas, tiene una gran similitud con el Templo de Vesta, situado en el Foro.
  • Templo de Portuno: dedicado al dios de los ríos y puertos, se encuentra situado en lo alto de un podio y rodeado por columnas.

Pero la verdadera estrella es la Bocca della Verità (La Boca de la Verdad), una enorme máscara de mármol de 1,75 metros de diámetro dedicada al Dios del Mar, representado por un rostro masculino con barba, con los ojos, la nariz y la boca perforados.

Se cuenta que mordía la mano de aquél que mentía, y hay varias leyendas al respecto; pero lo verdaderamente curioso es que a pesar del paso de los años, continúa generando una enorme expectación. La escultura se encontraba situada en la plaza de mismo nombre, hasta que en 1632 fue trasladada al exterior de una de las paredes de la Iglesia de Santa María in Cosmedin, lugar en el que continúa hoy en día.

Y de ahí pasamos a la impresionante Piazza Navona. Se levanta sobre el que fue el Stadium de Domiciano, donde los romanos acudían a ver los agones («juegos»). El estadio se conocía como Circus Agonalis y se cree que con el tiempo el nombre cambió de in agone a navone y acabó derivando en navona, tenía 276 metros de largo por 106 de ancho y podía albergar hasta 30.000 espectadores.

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Lo más destacado sin duda son las tres fuentes de estilo barroco que la decoran: la Fuente de Los Cuatro Ríos de Bernini, la Fuente Del Moro y la Fuente de Neptuno, ambas de Giacomo della Porta.

La más impresionante de las tres es la Fuente de los Cuatro Ríos, que contiene cuatro figuras monumentales que representan los principales ríos de los cuatro continentes entonces conocidos: el Nilo, el Ganges, el Danubio, y el Río de la Plata.

La fuente se compone de una base formada de una gran piscina elíptica en cuyo centro se sitúa una gran mole de mármol, sobre la cual se eleva un obelisco egipcio de época romana de 16 metros de altura hallado en la vía Apia que perteneció al Circo de Majencio.

Después de un buen rato, nos dirigimos a nuestra siguiente parada: la Piazza del Popolo, situada al comienzo de la Vía Flaminia y que, en tiempos del Imperio, constituyó la entrada a la ciudad. Desde allí nacen tres importantes calles: la Vía del Babuino, la Vía di Ripetta y en el centro la Vía del Corso, una de las principales arterias comerciales de la ciudad.

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En el centro de la plaza se sitúa un obelisco egipcio de 24 metros dedicado a Ramsés II, conocido como Obelisco Flaminio. Estaba situado en el Circo Máximo desde el año 10 a.C., hasta su traslado a su ubicación actual en 1589.

En la Iglesia de Santa María del Popolo se pueden ver dos magníficas obras de Caravaggio: la Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro y subiendo por sus escaleras llegaréis hasta la Terraza del Pincio, uno de los mejores miradores de Roma y donde se pueden obtener unas magníficas vistas de la plaza.

Allí se encuentran además las iglesias de Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto, dos templos gemelos salvo alguna pequeña diferencia al más puro estilo de la Plaza Gendarmenmarkt en Berlín.

Para finalizar el día elegimos una de las plazas más famosas de Roma, la Plaza de España (Piazza Spagna), cuyo nombre viene dado por la ubicación de la embajada española ante la Santa Sede en dicha plaza desde el siglo XVII. La parte más especial es la famosa escalinata del siglo XVIII que conecta a la plaza con la iglesia de Trinità Dei Monti, un lugar de encuentro para los ciudadanos locales y de descanso para los turistas.

A los pies de la escalinata se situa la Fontana della Barcaccia, que fue diseñada por Pietro Bernini y debe su nombre a su parecido con un barco naufragado. Contiene elementos decorativos con forma de soles y abejas, símbolos de la familia papal Barberini, de la que ya hemos hablado anteriormente en la Basílica de San Pedro.

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