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Aprovechamos nuestro viaje de 3 días por Berlín para hacer una visita express de un día a Dresde, ya que habíamos oído que es una de las ciudades más bonitas de Alemania y queríamos comprobarlo con nuestros propios ojos. 

Su centro histórico fue prácticamente arrasado en la Segunda Guerra Mundial, por lo que muchos de sus edificios emblemáticos fueron reconstruidos, aunque muchos otros se han conservado tal cual estaban. 

El Valle del Elba en Dresde fue Patrimonio de la Humanidad de la Unesco entre 2004 y 2009, pero perdió su sitio en dicha lista debido a la construcción de un puente a dos kilómetros del centro histórico, una pena, ya que es una ciudad de gran belleza. (No en vano se la conoce como “la Florencia del Elba”).

Consta de dos partes bien diferenciadas: Altstadt (Ciudad Vieja) y Neustadt (Ciudad Nueva), separadas por el río Elba. Casi todos los monumentos históricos se encuentran en el Casco antiguo, por lo que nosotros nos centramos en esta parte dado el poco tiempo del que disponíamos. Lo bueno es que se puede hacer andando de forma muy cómoda, ya que los edificios más importantes se encuentran muy cerca unos de otros.

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Nuestro hotel está situado en la Neustadt, por lo que iremos caminando hacia la zona antigua a través del Augustusbrücke, que presenta en un extremo el Goldener Reiter, una figura ecuestre dorada y muy brillante que representa a Federico Augusto I, el Fuerte. Fue el primero en unir las dos orillas y al igual que muchos edificios de la ciudad, tuvo que ser reconstruido tras la guerra. Desde él obtendremos unas magníficas vistas de los principales monumentos de Dresden. 

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A mano derecha nos encontraremos con la Hofkirche (Catedral de la Santísima Trinidad). Es una catedral católica situada en Theaterplatz, que fue destruida en su mayor parte por el bombardeo, de ahí que en su fachada se pueden apreciar los diferentes tonos de piedra. 

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A su derecha podremos ver la Semper Opera House (Ópera de Dresden), la más famosa de Alemania y de las más importantes de Europa. El primer edificio original fue diseñado por Gottfried Semper (de ahí el nombre), y quedó reducido a cenizas en un incendio y el segundo… pues igual que casi todo tras la II Guerra Mundial. El edificio actual es de 1985 y se ha respetado el mismo diseño de su antecesor.

A mano izquierda de la catedral encontraremos un pasadizo que comunica la Hofkirche con el Dresdner Residenzschloss (Palacio de Dresde). Popularmente, fue llamado por los habitantes de la ciudad como el Puente de los Suspiros, ya que recuerda vagamente al de Venecia.

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A continuación veremos el Fürstenzug (Mosaico del Desfile de los Príncipes), que es el mosaico de porcelana más grande del mundo con una longitud de 102 metros y más de 24.000 azulejos de porcelana de Meissen en el que se muestra a todos los gobernantes de Sajonia desde 1123 a 1904. Esta es de las pocas obras que no fueron destruidas por el bombardeo, por lo que estamos viendo la original.

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Justo encima se sitúa la Brühlsche Terrasse (Terraza de Brühl), a la cual se accede mediante unas escaleras de piedra y desde la que se pueden disfrutar de unas preciosas vistas del río Elba y de las dos partes de la ciudad. Además, hay una serie de bancos y un pequeño parque en el que descansar después de tanta caminata.

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Continuamos hacia otro de los imprescindibles de la ciudad, la iglesia luterana conocida como Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora). Está situada en Neumarkt, una agradable plaza presidida por una estatua de Lutero y rodeada de bonitos edificios de colores y estilo barroco. 

Fue totalmente destruida en 1945  y en 2005 se terminó de reconstruir. Las mejores panorámicas se obtienen subiendo a su cúpula, cuyo precio es de 8 euros.

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Si a estas alturas estáis cansados y hambrientos, os recomiendo hacer una parada en el Augustiner an der Frauenkirche, un restaurante con decoración al estilo de taberna alemana antigua y con comida típica del país, como el codillo o el Wiener Schnitzel.

Wiener Schnitzel

Las raciones son grandes, así que pedimos un entrante de pasta con ratatouille y un Schnitzel más 2 jarras de medio litro de cerveza para dos personas, y ya nos quedamos sin espacio para el postre; todo ello por un total de 35 euros, que para ser Alemania y acabar tan llenos no me parece caro.

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Para bajar la comida nos dimos un paseo por la zona del Palacio Zwingerun complejo palaciego de estilo barroco, situado entre el edificio de la ópera Semper y Postplatz. Dentro se encuentra la Gemäldegalerie Alte Meister, una pinacoteca con obras de Rafael, Tiziano, Rembrandt, Durero, Van Eyck, El Greco o Velázquez entre otros.

Aquí también podréis subir a la torre del palacio Real. Desde este mirador se ven panorámicas de la catedral católica de Dresde y el Semperoper, edificio sede de la Opera Estatal de Sajonia.

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De su interior destaca el museo del Tesoro, con sus salas barrocas de gran riqueza artística, siendo el rincón más destacado la Bóveda Verde, dividida en 2 partes: la Histórica (Historisches Grünes Gewölbe) y la Nueva (Neues Grünes Gewölbe).

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Así, en la Bóveda Verde Histórica  -destruida en la Segunda Guerra Mundial y reabierta en 2006- se pueden admirar alrededor de 3000 obras de arte de orfebrería y joyería, además de tesoros de ámbar y marfil, recipientes de piedras preciosas y valiosas estatuas de bronce.

En la Nueva Bóveda Verde  pueden admirarse obras del joyero Dinglinger de la corte de Dresde, como por ejemplo, la «corte del Gran Mogul», el «juego dorado de café», o también el «diamante verde de Dresde».

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La entrada combinada al Palacio de Dresden, válida también para la Nueva Bóveda Verde y otras exposiciones es de 12,00 euros. Para acceder a la Bóveda Verde Histórica hay que comprar una entrada aparte que cuesta 12,00 euros, incluida la audioguía, más una tasa de 2,00 euros por la compra anticipada.

Nosotros decidimos pasar de visitar el interior, ya que al final se pierde mucho tiempo y tan sólo disponemos de un día, así que aprovechamos para pasear por la orilla del río Elba, y disfrutar de las vistas que ofrece, no en vano este fue el lugar que eligió el pintor Canaletto para pintar entre 1747 y 1758 una serie de 14 cuadros panorámicos que reflejaban los bellos edificios barrocos de la ciudad.

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Como veis, un día da para mucho si lo aprovechamos bien, y como broche final os dejo unas cuantas curiosidades que he descubierto:

Curiosidades de Dresde

Es una ciudad de grandes descubrimientos, además de la porcelana europea, también se creó el primer ferrocarril interurbano de Alemania, la primera cerveza Pilsen alemana, el filtro de café, el sujetador, la máquina fotográfica de reflexión, la leche condensada fabricada a escala industrial, el tubo de dentífrico… No está mal ehh??

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Allí se celebra el Striezelmarkt, el mercado de Navidad más antiguo de Alemania (1434), complementado con otros diez mercadillos temáticos en la ciudad.

En enero de 2018 se celebraron los campeonatos del mundo de esquí de fondo.

  1. Wau!! Que recuerdos me trae tu post ^^
    Nosotros viajamos desde Praga, ya que estaba cerca y era una buena ocasión para visitar Dresden, que como bien dices es una de las ciudades más bellas de Alemania. A pesar de que en algunos monumentos es notorio la reconstrucción que se hizo tras la II G.M, visitarla fue una de las actividades que más me gustaron durante mi viaje a Europa del este.
    Espectacular el mosaico, fue una de las curiosidades que el guía de nuestro tour (https://www.ofertasenpraga.com/tour/tour-dresden/) nos confesó y que desconocíamos totalmente. Una gigantesca obra de arte…
    Mi visita fue de un día y aunque estuvo concentrada, me hubiera gustado haber podido estar más tiempo. En navidad ya tengo un viaje planeado a Berlín, así que una parada obligatoria será Dresden.
    Tomo nota de tus consejos.
    Saludos.

    • Muchas gracias por tu comentario Maxi, me gusta saber que mi experiencia puede ser de ayuda para otras personas 🙂 . Dresde me sorprendió para bien, y aunque pasé un día entero nada más, me dio tiempo a ver toda la ciudad y con relativa calma. La pena es, como bien dices tú que está todo reconstruido (y se nota) y en obras, aunque Potsdam es peor, apenas se puede ver nada sin andamios.

      A mi lo que más me impresionó fue la vista desde la ribera del río, en donde solía pintar Canaletto, esperemos que cuando vuelvas hayan acabado las obras y puedas disfrutar de esta preciosa ciudad, ya me contarás!! Un saludo.

  2. Me ha encantado el post, cierto es que tengo una deuda pendiente con Alemania en cuanto a visitas y viajes ya que solo he estado en Berlin y tengo que ponerle remedio. Apuntado Dresde para mi próxima visita.

    • A mí también me faltan muchas zonas de Alemania y la verdad es que es bien bonita. Desde Berlín esetás en nada en Dresde o Potsdam, así que para la próxima ya sabes!!

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