15 sitios imprescindibles de Montmartre, el barrio más bohemio de París
Pese a ser muy turístico, Montmartre conserva todavía ese carácter único del pueblecito que fue hasta finales del s. XIX. Situado sobre una colina de 130 m, lo mejor que se puede hacer es perderse por sus calles empedradas y disfrutar del ambiente artístico que se respira en cada rincón. Aquí os dejo una lista de 15 sitios imprescindibles en el barrio más bohemio de París:
Tabla de contenidos
- 1 Cómo llegar
- 2 Un poco de historia
- 3 Qué ver
- 3.1 Moulin Rouge
- 3.2 Café des Deux Moulins
- 3.3 Muro de los Te Amo (Le mur des je t’aime)
- 3.4 Bateau-Lavoir
- 3.5 Le Moulin de la Galette
- 3.6 El hombre que sale de la pared
- 3.7 Busto de Dalida
- 3.8 Le Consulat
- 3.9 Place du Tertre
- 3.10 La Maison Rose
- 3.11 Cabaret Au Lapin Agile
- 3.12 Vignes du clos Montmartre
- 3.13 Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre
- 3.14 Basílica del Sacré Coeur
- 3.15 Rue de Steinkerque
Cómo llegar
En metro
Para mí es la opción más cómoda, y además hay varias paradas para conocer el barrio:
- Blanche y Pigalle: líneas 2 y 12.
- Abbesses y Lamarck-Caulaincourt: línea 12.
- Anvers: línea 2.
En funicular
Otra buena opción para saltarse los chorrocientos escalones que hay desde la base del Sacre Coeur es tomar el funicular. Cuesta 1,90€ por trayecto y se paga con un billete sencillo Ticket t+, aunque también os valen los abonos de 10 viajes y cualquier tarjeta de transporte público de París.
Un poco de historia
Montmartre fue un pueblecito independiente de París situado en una colina lleno de viñedos y molinos de viento hasta bien entrado el s. XIX. En 1860 pasó a formar parte del distrito 18 de la ciudad.
A finales del s. XIX adquirió mala fama debido a la cantidad de cabarets y burdeles que había en la zona, pero este estilo de vida liberal unido al bajo coste de los alquileres hizo que se asentasen aquí artistas de la talla de Monet, Picasso, van Gogh, Renoir o Modigliani, convirtiendo el barrio en un importante centro artístico. Aunque se trata de un lugar muy turístico, no deja de ser un imprescindible si se visita París y sigue conservando un gran encanto con sus calles adoquinadas, boutiques y pintorescos cafés.
Qué ver
Moulin Rouge
El cabaret más famoso de París se encuentra en Pigalle, donde abundan las luces de neón anunciando sex-shops y cabarets. Fue construido por un empresario español durante la Belle Epoque en donde se ubicaba el antiguo Bal de la Reine Blanche.

Aquí se mezclaban todos los estratos sociales, que acudían a las veladas festivas donde corría el champán y en las que se danzaba y reía gracias a atracciones llenas de humor y el popular baile del cancan. Era un lugar muy apreciado por los artistas, siendo Toulouse-Lautrec el más emblemático y cuyos carteles y cuadros contribuyeron a que el Moulin Rouge alcanzase una fama rápida e internacional.
Café des Deux Moulins

Aparentemente este café no tiene nada de especial, ni siquiera es el más bonito, pero siempre hay un montón de gente alrededor sacando fotos. ¿La razón? Ha sido escenario de la famosa película Amélie, de hecho, en el fondo se puede ver un poster enmarcado de la misma y en la zona de los servicios hay una vitrina con objetos de la película.
Muro de los Te Amo (Le mur des je t’aime)

En una pared de la Place Jehan-Rictus se encuentra este original mural compuesto por 612 azulejos en los que se encuentra inscrita la palabra «Te Amo» en 250 idiomas. Los fragmentos rojos que se encuentran desperdigados por el muro representan las piezas de un corazón roto que si se combinan forman un corazón perfectamente compuesto.
Bateau-Lavoir
Es un taller histórico donde vivían y se reunían grandes pintores a principios del s. XX. Al principio era conocido como La casa del trampero, pero Pablo Picasso y sus compañeros lo rebautizaron en 1904 como Bateau-Lavoir (barco-lavadero) porque su estructura de madera recordaba a los barcos amarrados a las orillas del Sena que eran utilizados como lavaderos. Aquí se pintó y expuso por primera vez el famoso cuadro de Picasso Les Demoiselles d’Avignon, la obra cubista más famosa que se encuentra en el MoMA de Nueva York.
Le Moulin de la Galette
Como adelantaba al inicio del post, Montmartre era un pueblo independiente que estaba lleno de viñedos y molinos de viento hasta bien entrado el s. XIX, aunque fueron poco a poco desapareciendo a medida que se iban instalando en él artistas y cambiaba su fisonomía.

Originalmente el recinto contaba con dos molinos: el Blute-fin y el Radet, mencionados por primera vez en el s. XVII. Pertenecían a la familia Debray, quienes ofrecían a los paseantes una torta (galette) y un vaso de leche. Alrededor de 1895 deciden conservar sólo un molino y eligen el Blute-fin, que toma el nombre de Moulin de la Galette y pasa a funcionar también como sala de baile y merendero con jardines.
Sirvió de inspiración para pintores como Toulouse-Lautrec, Picasso y Renoir, quien pintó el conocido cuadro Le Bal du Moulin de la Galette que se puede ver en el Museo de Orsay.
El hombre que sale de la pared
Muy cerca del molino, en la Plaza Marcel Aymé podremos observar una curiosa escultura que refleja a un hombre atravesando un muro. Se trata de un homenaje al escritor Marcel Aymé, quien vivía en la zona y está basado en uno de sus relatos conocido como El atraviesa-murallas. En él, su protagonista tenía el don de atravesar paredes, cosa que utilizaba para distintos fines (aunque para descubrirlo hay que leerse el cuento).
Hay una leyenda que dice que si tocas la mano izquierda de la estatua, podrás atravesar las paredes. Y aunque no deja de ser un mito popular, es cierto que se ha convertido en una fotografía típica si se visita este barrio.
Busto de Dalida
Un poco más adelante de la plaza Marcel Aymé podremos ver el busto de una mujer con los pechos dorados. Se trata de Dalida, una cantante y actriz italo-francesa muy conocida en los años 70 y 80 que vivió muy cerca de donde se sitúa la escultura.

Es habitual ver a turistas sacarse fotos tocando los pechos, ya que se dice que si los tocas volverás a París y tendrás suerte en la vida y el amor, de ahí que con tanto manoseo esa parte haya quedado tan pulida y brillante.
Si os situais delante del busto y miráis hacia delante veréis un preciosa estampa de la rue de L’Abreuvoir con la cúpula del Sacré Coeur al fondo.
Le Consulat

Uno de los cafés más icónicos de Montmartre es Le Consulat y su fachada es una de las más fotografiadas junto con la de la Maison Rose. Aquí se reunieron aclamados artistas, escritores y pintores que acudieron en masa a la zona en el s. XIX como por ejemplo Picasso, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Cézanne, Renoir o Monet.
Place du Tertre
Uno de los 15 sitios imprescindibles de Montmartre es sin duda la Place du Tertre. Fue la plaza principal del pueblo antes de su anexión a París y hoy en día es el corazón del barrio con su suelo adoquinado, sus restaurantes y una exposición permanente de artistas que pintan al aire libre como lo hicieron en su día artistas de la talla de Picasso o Dalí.
Aquí se encuentra el famoso café Chez la mère Catherine, un antiguo restaurante fundado en 1793 en donde se dice que nació la palabra bistró. Durante la ocupación rusa, los soldados cosacos disponían de poco tiempo para beber, así que pedían las copa al grito de bistro!! bistro !! (Deprisa!! Deprisa!! en ruso).
La Maison Rose

Este restaurante de emblemática fachada rosa es otro de los más fotografiados del barrio. Fue otro punto de reunión de artistas, puesto que ofrecía comidas a bajo precio y retratada por Maurice Utrillo en 1916. Actualmente es más un lugar para turistas que para lugareños y es conocido también por ser una de las localizaciones de la serie Emily in Paris.
Cabaret Au Lapin Agile
Se trata del cabaret más antiguo de París (1860) y está situado al lado de los únicos viñedos que se conservan en Montmartre. Empezó su andadura con el siniestro nombre de Cabaret de los Asesinos hasta que en 1875 el propietario encargó al caricaturista André Gill una ilustración para el local.
Dado que uno de los platos que allí se servían era el conejo, el artista lo utilizó como inspiración para el mural, representando a un conejo en el momento de escaparse de una cazuela. A partir de ahí el cabaret comenzó a conocerse con el nombre de Lapin à Gill (el conejo de Gill), que gracias a un juego de palabras acabó convirtiéndose en Lapin agile (el conejo ágil).
En su época de mayor esplendor, era frecuentado por personalidades de la época como Guillaume Apollinaire, Maurice Utrillo, Max Jacob, Amedeo Modigliani y Pablo Picasso. El gerente del local tenía un burro llamado Lolo, a cuya cola ataron un pincel que llenaron de pintura y lo acercaron a un lienzo en blanco ante la presencia de un notario. El cuadro resultante se presentó en el Salón de los Independientes en 1910 bajo un nombre falso y un título rimbombante obteniendo sorprendentemente unas espectaculares críticas.
Vignes du clos Montmartre
En el s. XVI Montmartre era un importante centro de vendimiadores, llegando incluso a producir vino para la corte. Sin embargo, cuando el pueblo pasó a formar parte de París los viñedos fueron desapareciendo paulatinamente, aunque se conservaron unos pocos para mantener la esencia del antiguo pueblo.
La producción anual es muy reducida y desde 1934 tiene lugar una fiesta popular cada 2º fin de semana de octubre para celebrar la llegada de la nueva cosecha. Las pocas botellas de vino producidas se subastan y los beneficios recaudados se destinan a obras sociales.
Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre
Justo al lado de la Basílica del Sacré Coeur se encuentra la Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre, que data del s. XII y es una de las más antiguas de París. Aparentemente no tiene nada de especial ni es tan vistosa, aunque en su interior se conservan 4 columnas de los desaparecidos templos romanos de Marte (del que supuestamente toma nombre el barrio) y de Mercurio.
Basílica del Sacré Coeur
Si existe otro icono parisino además de la Torre Eiffel (y por supuesto uno de los 15 sitios imprescindibles de Montmartre) este es sin duda la Basílica del Sacré Coeur. Fue construida para honrar la memoria de los franceses que perdieron sus vidas durante la Guerra franco-prusiana.

De color blanco y estilo romano-bizantino, se puede ver desde gran parte de la ciudad y desde casi todos los rincones del barrio. En su interior alberga el mosaico más grande de toda Francia con nada menos que 480 m².
Es un punto ideal para ver el atardecer desde la explanada que está justo delante de la Basílica, donde se reúnen tanto locales como turistas a disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad (si el tiempo lo permite, claro).
La entrada al templo es gratuita, pero si queréis subir a la cúpula tiene un coste de 6€. Y si queréis ampliar conocimientos acerca de la basílica, podéis reservar una visita guiada en español.
Rue de Steinkerque
Si de vuelta a vuestro alojamiento lo hacéis bajando las escaleras del Sacré Coeur, una buena opción es caminar por la Rue de Steinkerque, famosa porque está llena de pequeñas tiendas donde comprar souvenirs, postales y artesanías. Además, las vistas desde aquí de la Basílica son muy bonitas también.


jesikamillano
♥️ Muy útil este post! En mi viaje a París no pude visitar Montmartre, espero ir algún día!
Rocío
Muchísimas gracias!! Lo bueno de Montmartre es que en medio día te da tiempo a verlo todo, así que para la próxima visita a París ya sabes 😉
Un saludo