Consejos para sobrevivir en un hostel

¿Sueñas con recorrer el mundo, pero tu cartera tiene un presupuesto más bien discreto? No problem!! El mundo de los hostels es la respuesta. Aunque la idea puede ser un poco intimidante en principio, ya que compartir la habitación con un grupo de desconocidos no es la situación ideal para muchas personas, es toda una experiencia que al menos se debe probar una vez en la vida.

La mayor parte de mis viajes por el mundo han contado con este tipo de alojamiento (y he sobrevivido para contarlo) y en base a mis experiencias he elaborado esta guía para que no sólo sobrevivas, sino que te conviertas en todo un experto. Así que ponte cómodo y toma nota:

Tipos de habitaciones

Aunque normalmente un albergue suele ofrecer dormitorios compartidos con literas, puede haber varios tipos de habitación. Por ello, antes de reservar plantéate qué tipo de habitación quieres:

¿Dormitorio sólo para mujeres o mixto? ¿Con cuántas otras personas te sientes cómodo compartiendo tu habitación? ¿Prefieres que la litera tenga cortinas para mayor privacidad? ¿Quizá prefieras una habitación privada?

Estas cuestiones te ayudarán a afinar más en tu búsqueda y tu estancia será más agradable si escoges algo con lo que estás cómodo.

Lee los comentarios antes de reservar

Antes de hacer clic en «Reservar», no te fíes solo de las fotos bonitas y tómate unos minutos para revisar las reseñas en sitios como Hostelworld, Google o Booking. Haz hincapié sobre todo en comentarios sobre limpieza, seguridad, ubicación y ruido. Si esos factores obtuvieron calificaciones bajas, evita ese albergue como la peste. También es interesante ver si incluyen productos de baño, toallas y sábanas, secador de pelo, etc. ya que esto afecta también a la hora de preparar tu mochila.

Lleva siempre algo de «cash»

Aunque suene muy antiguo, en muchos lugares (especialmente aquellos remotos o en lugares poco turísticos) os pueden pedir algún tipo de fianza, alquiler de toallas o el pago sólo en efectivo, así que es bueno llevar algo de dinero suelto en la moneda local por si acaso. Normalmente suelen advertir esto en las plataformas más habituales de reserva de alojamiento, así que echadle un ojo antes de viajar.

Si no disponéis de él no entréis en pánico, ya que en la mayoría de los albergues pueden esperar incluso al último día para que realicéis el pago.

Comprueba tu llave al momento

Puede parecer una tontería, pero cuando te den la llave o tarjeta de la habitación (y portal si fuera el caso) es importante que compruebes que funciona, especialmente si viajas solo/a y si el hostel no tiene recepción las 24h, ya que puedes quedarte fuera por la noche y pasar un mal rato innecesario. Esto me pasó a mí el último día en Atenas, como nunca había necesitado usar la llave del portal asumí que funcionaba y me quedé encerrada sin poder salir a las 7 de la mañana, cuando no había nadie, ya que me habían dado una llave incorrecta… por suerte pude contactar con ellos y hubo final feliz, pero estuve un buen rato agobiada.

La llegada a la habitación

Lo más habitual es que cuando llegues a tu habitación haya gente en las camas y mochilas por todas partes, así que si es de día bastará con que saludes con un simple «hola» y te dirijas a tu cama asignada para dejar tus cosas lo antes posible. No saques toda tu ropa y la dejes desperdigada por el suelo, que para esto tienes tu taquilla. La organización es clave en este tipo de alojamientos.

Si tu llegada al hostel es nocturna, procura ser lo más silencioso posible, caminando despacio y utilizando la linterna de tu móvil para no encender la luz de la habitación, ya que puede que haya gente durmiendo y no es agradable que te despierten en mitad de la noche con un gran estruendo.

Esto aplica también en el caso de la salida, si tu vuelo es muy temprano en la mañana, procura dejar preparada tu ropa y tu mochila la noche anterior para minimizar el ruido y el tiempo. Al final se trata de utilizar un poco el sentido común para una convivencia pacífica.

Kit básico de supervivencia

En los dormitorios siempre hay mucho movimiento: gente borracha intentado llegar a su cama, amigos conversando, parejas cariñosas y gente ordenando sus mochilas en la mañana. Y aunque en los hostels suelen tener de todo, no está de más que lleves estos objetos para hacer tu estancia más agradable:

  • Tapones para los oídos y antifaz. Estos dos artículos serán tus mejores amigos. Los tapones de oído te salvarán del concierto de ronquidos y el antifaz, de la luces de los móviles o incluso de las ventanas, ya que lo habitual es que este tipo de establecimientos no cuente con persianas y puede ser muy molesto que un rayo de luz te de en el careto a las 6 de la mañana…
  • Candado. Normalmente los hostels tienen una taquilla por cada cama dentro de la habitación. Y aunque los más modernos suelen tener una tarjeta con la que abrir puerta y taquilla, lo habitual es que cierren con candado. Los albergues suelen ofrecer el alquiler o incluso la venta de candados, pero te saldrá más caro que comprarlo en alguna tienda local, así que es mejor echar uno en la mochila, que no supone tanto espacio, y te ahorras un dinerillo.
  • Una linterna pequeña. Aunque también vale la del teléfono móvil, una pequeña linterna puede estar bien si necesitas encontrar algo por la noche y no molestar a tus compañeros de habitación.
  • Toalla de microfibra. La mayoría de los hostels cuentan con un servicio de alquiler de toallas. Si no quieres pagar ese extra, una toalla de microfibra será tu aliada perfecta ya que es compacta, ligera y se seca rápidamente.
  • Chanclas de ducha. Otro imprescindible, ya que los baños compartidos son un universo de microorganismos. Utilízalas tanto para ducharte como para desplazarte por las diferentes estancias a modo de zapatillas de casa.
  • Neceser y pequeño botiquín de emergencia. Hoy en día hay muchos sitios donde venden versiones de viaje de todo tipo de productos de higiene que ocupan poco espacio. Un botiquín con cosas básicas como aspirinas, ibuprofeno y tiritas nunca viene mal y agradecerás tenerlo si te encuentras mal en algún lugar remoto o a horas en que todo esté cerrado.
  • Bolsa para la ropa sucia. Si no quieres que vengan a desalojar tu casa al abrir la mochila tras una semana de viaje sin lavar la ropa, lo mejor es que incluyas una pequeña bolsa para meter ahí la ropa que te has puesto y aislar el olor para que no se impregne todo lo que llevas dentro.
  • Una mochila pequeña. Una mochila tipo saco o incluso una tote bag, que se pueden doblar sin ocupar apenas espacio, te será de gran utilidad para moverte por tu nuevo destino o para hacer algo de compra si decides utilizar la cocina del albergue.
  • Pinza para la comida. Puede que este pequeño objeto os sorprenda en esta lista, pero me resultó de gran utilidad cuando compraba algún snack tipo galletas o patatas fritas, ya que con esto evitaba que se desparramasen por el bolso cuando iba por ahí de visita. Estos pequeños clips que venden en Ikea resultan ideales y no ocupan espacio.
  • Cargador de móvil. Aunque hoy en día no se nos ocurriría ir de viaje sin él, pero nunca está mal recordarlo.
  • Batería externa. Con tanta dependencia que tenemos actualmente del teléfono, una pequeña batería externa os puede salvar la vida si no encontráis donde poder cargarlo.
  • Copia en papel de tu reserva. En caso de que tengas poca batería en el móvil o no funcione el wifi, llevar impresa tu reserva puede ser interesante.
  • Copias digitales de tus documentos importantes. Cuando viajo al extranjero, especialmente si es un destino que requiere algún tipo de visado especial, suelo hacerme una carpeta con documentos tipo DNI, pasaporte, visados, pagos de tasas, etc y me lo envío al email para tenerlo accesible en caso de necesidad. También se lo reenvío a alguien de confianza por si acaso.
  • Enchufe adaptador universal. Esto aplica especialmente a los destinos que emplean diferentes clavijas como Estados Unidos o Reino Unido, ya que de este modo os aseguráis de no quedaros sin batería. También puede ser interesante en según qué casos llevar una mini-regleta para poder cargar varios aparatos a la vez.

La cocina y los espacios comunes

La mayoría de los hostels tiene una cocina para que puedas preparar tu comida fuera de casa, pero se trata de una zona común compartida y es importante que respetes sus normas. Si dejas algo en la nevera, etiquétalo con tu nombre y la fecha, no vaya a ser que tu yogur de fresa «desaparezca misteriosamente»… Y por supuesto, limpia lo que ensucies y recoge tu basura. Sentido común, vamos.

Intenta evitar las horas punta, ya que normalmente la mayoría de los huéspedes se levanta entre las 7 y las 9 de la mañana y cena entre las 19 y las 21 de la noche y estará todo ocupado. Si tienes ocasión, mejor toma algo ligero y espera a que pase el mogollón para poder comer tranquilo.

Si eres una persona sociable, aprovecha los espacios comunes para entablar conversación y seguro que descubres a gente interesante e incluso haces un colega para ir por ahí, quién sabe. En ocasiones, hay hostels que organizan actividades gratuitas o muy baratas como tours a pie, noches de juegos, clases de cocina o pub crawls (recorridos por bares) que te sirven para dar ese primer paso.

Seguridad

Aunque la mayoría de la gente que viaja y se aloja en los hostels es amable y respetuosa, es importante ser precavido y utilizar el sentido común. Asegúrate de cerrar siempre tus maletas y de guardar tu pasaporte, tu dinero y tus objetos de valor en la taquilla con candado cuando salgas de tu habitación. Cuando estés en las zonas comunes, no dejes el teléfono sobre la mesa mientras vas al baño, es mejor parecer desconfiado que llevarte una desagradable sorpresa.

Si eres una mujer que viaja sola, quizá prefieras alojarte en un dormitorio femenino, y si algo te hace sentir incómoda o no te parece correcto, díselo siempre a un miembro del staff. Y por último confía en tu intuición. Si algo te parece extraño o te da mala espina, haz caso a esa vocecita en tu cabeza y vete de ahí.

Alojarte en un hostel es algo más que ahorrar dinero, para mí es casi una forma de vida y una oportunidad para salir de tu zona de confort y descubrir que el mundo es un lugar más amigable de lo que parece. Así que revisa esta guía, prepara tu mochila y lánzate a la aventura. Elige tu hostel, abre tu mente y prepárate para crear historias que contarás el resto de tu vida. ¿Cuál es tu mejor o peor anécdota en un hostel? ¡Déjala en los comentarios para inspirar a otros viajeros!

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