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Riviera Maya es un lugar de ensueño, con kilométricas playas de fina arena blanca y bonitas palmeras, pero aparte de eso, también tiene muchos otros atractivos que ofrecer, especialmente en lo que da cultura maya y parajes naturales se refiere.

Este destino, junto con Punta Cana, se ha convertido en un lugar bastante asequible por los paquetes de “Vuelos + Hoteles con todo incluido“ que ofrecen las agencias y webs de viajes, aunque no por ello deja de ser un destino con lugares espectaculares y que merece la pena visitar. Además, no está mal darse un capricho de vez en cuando y disfrutar de unos buenos margaritas disfrutando del sol en la playa o en la piscina.

Y si sois de esos a los que no les gusta estar todo el día en la tumbona, Riviera Maya tiene un montón de cosas que ver y qué hacer. En este post os contamos nuestro recorrido y os recomendamos algunos de los principales atractivos de la zona.

Preparativos para el viaje

Vacunas:  en principio no hay ningún requerimiento específico, pero abundan los mosquitos, así que conviene llevarse un buen repelente por si acaso. Tampoco estaría mal echarle un ojo a vuestra cartilla de vacunación y tener al día un refuerzo de Tétanos – DifteriaHepatitis A y Hepatitis B.

Moneda: nosotros nos llevamos una cierta cantidad de euros para pagar las excursiones (aunque si lo hacías en pesos no pasaba nada) y para cambiar algo de dinero para pagar souvenirs, comidas y autobuses. El mejor cambio lo encontramos en Playa del Carmen.

Visado: en este caso, por ser españoles no necesitamos visado, tan sólo el pasaporte en vigor con más de 6 meses de caducidad.

Tasas: a la vuelta, en el aeropuerto os cobrarán una tasa de salida de 60 EUR por persona que hay que pagar en efectivo, así que es importante que reservéis esa cantidad en vuestra cartera si no queréis tener luego problemas.

Transporte: dado que íbamos con un paquete de viaje, los traslados de ida y vuelta hasta el aeropuerto estaban incluidos. Después para movernos por la zona alquilamos 3 días un coche pequeño. No tuvimos ningún problema a la hora de alquilar el coche con el carnet de conducir español, pese a haber leído por ahí que era necesario el carnet internacional, y tampoco nos paró la policía en ningún momento para pedirnos «mordidas». Varios días pillamos vans, pequeñas furgonetillas que van haciendo paradas según los llames a lo largo de la carretera y que cuestan aproximadamente 20 pesos por trayecto.

Día 0

Llegamos al hotel a eso de las 22:00 hora local, y como los horarios que están pensados fundamentalmente para el turismo inglés/americano, nos encontramos con que el buffet está cerrado, así que cenamos algo en el snack bar en compañía de un simpático mapache que nos daba toques con la patita para que le diésemos algo. Nos fuimos a descansar, ya que estos viajes son agotadores y al día siguiente queríamos madrugar para aprovechar el día.

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Nos levantamos temprano para desayunar, o lo que nosotros consideramos temprano, 8-8:30 de la mañana, y aquello estaba lleno hasta los topes!! tuvimos que esperar un buen rato para encontrar sitio.

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Tras la comida, somos llevados a una especie de sala de conferencias donde los de la agencia nos da una charla acerca de las excursiones que ofrecen. Obviamente no teníamos intención de contratar ninguna, pero bueno, aguantamos el discurso por cortesía y luego nos fuimos tranquilamente a tomar un margarita en las tumbonas de la playa y pensar en lo que queremos hacer en los siguientes días.

Nuestro hotel está situado en Tulum, y tiene una playa increíble, larga, de arena fina y muy limpia sobre todo, ya que las zonas que están fuera de los hoteles están llenas de algas y son pedregosas. A mediodía vamos a uno de los restaurantes que tiene el hotel y damos una vuelta por el complejo, la verdad es que como nunca habíamos estado en nada similar nos resultó muy curioso: dentro de una de las piscinas había un bar de cocktails!!

Además había un gimnasio, tiendas, una zona para bodas, un campo de golf y un montón de cosas más, todas a escala gigantesca. Y si por horario no podéis ir a los buffets, hay un snackbar con servicio 24 horas, donde se encuentran todo tipo de animalillos degustando las sobras o pidiendo comida, especialmente por la noche.

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Por la tarde paramos una van en la carretera principal para ir a la playa a Akumal (que en maya significa lugar de tortugas). Lo mejor que se puede hacer es disfrutar de un buen baño y practicar snorkel. En esta zona además es frecuente encontrar tortugas que permanentemente nadan en estas zonas del Caribe mexicano.

Al oeste de la carretera 307 se encuentra un gran complejo de cenotes, (una especie de agujeros circulares que se formaron debido al suelo calcáreo, que absorbe el agua de lluvia almacenándola en el subsuelo para así crear al paso de los años cuevas inundadas) en los cuales os podéis bañar, y hacer snorkel y buceo de cavernas en un entorno increíble, siendo los más importantes el cenote Azul y el cenote Jardín del Edén.

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Lo malo que tiene este tipo de sitios es que están aislados de los núcleos urbanos, con lo cual las opciones de ocio y restauración se limitan al complejo y poco más, ya que si no tienes coche de alquiler moverse en van puede resultar un poco engorroso. Así que por ser el primer día nos dispusimos a cenar allí. La experiencia es de lo más guiri que os podáis imaginar, a la par que un poquito ridícula, pero bueno, creo que aunque sea una vez en la vida hay que experimentarlo.

El hotel cuenta con varios restaurantes, situados en distintos puntos del complejo, con lo cual, hay un servicio de transporte entre edificios que consiste en un trenecito que va haciendo el mismo recorrido todo el día. (Y la respuestas es sí, es un poco ridículo verte allí metido con un montón de jubiletas canadienses y americanos…)

Para comer o cenar en dichos restaurantes temáticos hay que hacer una reserva previa con un día de antelación, de lo contrario os apuntarán en una lista y si hay suerte, os llamarán cuando tengan una mesa libre, de lo contrario, os tocará ir al buffet o al snack bar, abierto 24h. A tener en cuenta que cierran pronto para nuestros horarios españoles, ya que las cenas empiezan a servirse en torno a las 19 y acaban sobre las 22:00-22:30, así que os tocará adaptar un poquito vuestros horarios.

Con el estómago lleno nos damos un paseo por la playa y después asistimos a un espectáculo basado en canciones de Michael Jackson que estuvo bastante bien, aunque no me suelen gustar este tipo de cosas, pero la verdad es que a esas horas tampoco había mucho más que hacer.

Día 2

Poco a poco nos vamos haciendo con el lugar y sus costumbres, así que a las 7 de la mañana estamos plantados del restaurante (ya que a esa hora abre el servicio de desayunos)  y ya hay un montón de guiris esperando a que abran las puertas como si fuese el primer día de rebajas. ¡¡Al ataqueeee!!

 

 

Tomamos una van para ir a recoger nuestro coche de alquiler y ponemos rumbo a las ruinas de Cobá, totalmente escondidas en medio de la selva, sin apenas reconstrucciones y con menos afluencia de gente que Chichen Itzá. Aparcamos en el aparcamiento de la entrada principal, ya que no queremos problemas de multas. El precio es de uno 40 pesos mexicanos. Otra opción es aparcar antes de llegar a las ruinas y así ahorrarte ese dinero, pero decidimos no arriesgar en este caso.

Las ruinas están abiertas de 8 a 18h de lunes a domingo y tienen un coste de entrada de 65 pesos. Además, allí podréis alquilar una bicicleta para recorrer el complejo, ya que las distancias son grandes. Debido a la pinta que tenían de hierros y de que no soy precisamente hábil con ella para andar por terrenos de tierra, decidimos ir caminando, que tampoco se va tan mal.

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Fuente: travelcoba.xyz

Nada más pasar la entrada os encontraréis con un montón de gente ofreciéndoos hacer de guía, pero sinceramente, con las buenas indicaciones que hay no es necesario. Yo desde luego os recomiendo ir por libre.

Cobá fue un núcleo importante de la Península del Yucatán, llegando a los más de 50,000 habitantes y 80 kms cuadrados en su época de mayor esplendor, hasta que aparece Chichen Itzá y pasa a ser una ciudad secundaria. La selva la va engullendo poco a poco, hasta su descubrimiento en 1843 por John Stephens.

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Justo a la entrada a mano derecha, hay una gran pirámide, anticipo de lo que veremos más adelante. No es tan grande como la principal y no se puede subir a ella, pero aún así merece la pena echarle un vistazo. También encontraréis un juego de pelota muy bien conservado.

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Pero la estrella del conjunto arquitectónico es la pirámide Nohuch Mul, con 42 m de altura es la pirámide más alta de la Península del Yucatán. Y lo mejor de todo es que se puede subir a ella, no sin esfuerzo, ya que tiene unos 120 escalones irregulares (con una cuerda para ayudaros a subir y bajar con más seguridad) que os dejarán exhaustos. Eso si, las vistas desde lo más alto merecen la pena. La única pega es que al tener esa forma, la zona superior es la más estrecha, y dado que es la principal atracción, estará llena de gente y puede ser un poco agobiante.

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Después de la visita ponemos rumbo a otra zona arqueológica, la de Tulum, unas ruinas al lado de un precioso mar azul turquesa que no os debéis perder. Junto a Chichen Itzá es el yacimiento maya más famoso de México. Las ruinas en si no tienen mucho que ver, pero el marco natural en el que están situadas es espectacular. La entrada cuesta unos 70 pesos mexicanos y su abren de 8 a 17h de lunes a domingo.

Hay un aparcamiento gratuito a 1 km de la zona arqueológica, desde allí sale una carretera asfaltada que lleva directamente hasta la entrada.

Una vez allí, paseamos entre los restos de la ciudad maya: el templo de las pinturas, el templo del viento (observatorio para predecir huracanes, la dirección del viento, etc.) y su templo central. De nuevo, hicimos la visita por nuestra cuenta, aunque de vez en cuando nos parábamos a escuchar lo que contaban los guías de otras excursiones.

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Al lado de las ruinas hay una pequeña cala muy bonita donde van a desovar las tortugas que estaba cerrada, y un poco más adelante nos encontramos otra de libre acceso y lógicamente, abarrotada de turistas debido al calor que hacía.

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A pocos metros de Tulum se encuentra Playa Paraíso, un lugar idílico que hace honor a su nombre: arena blanca y fina, aguas transparentes, palmeras y longitud kilométrica. Ideal para pasar el resto del día tumbado agradablemente y dándose unas buenas sesiones de baño.

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Hay quien dice que si se van a realizar ese mismo día las visitas de las ruinas de Coba y las de Tulum, se debe empezar por las de Tulum, ya que en Cobá hay más sombra. Yo estoy en desacuerdo con esta afirmación, ya que de este modo empezamos en la sombra viendo la parte más grande en extensión, y después hacemos un recorrido más breve al sol para terminar con un baño en la playa. En fin, eso es cuestión de gustos…

 

Día 3

Ya somos unos maestros en esto de hacernos hueco en el buffet del desayuno, así que engullimos una variedad de delicias para salir lo antes posible, ya que este día hay mucho que ver y que hacer y al ser noviembre no tenemos muchas horas de luz solar. Hoy nos dirigiremos hacia una de las Nuevas Maravillas del Mundo, la impactante Chichén Itzá.

 

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Nuestra primera parada es el Gran Cenote, muy cerca del área arqueológica de Tulum. Cuenta con vestuarios con taquilla (30 pesos) y servicio de alquiler de máscaras y equipos de buceo. La entrada son unos 150 pesos aproximadamente. Tiene una zona de cueva de 10m de profundidad iluminada por la luz natural la cual hace ver lo espectacular del agua cristalina. Nosotros optamos por hacer snorkel, que disfrutamos como niños, viendo una gran cantidad de peces de colores nadar en las frescas aguas del lugar. Luego descansamos en la zona abierta, tomando un poco el sol al lado de las tortugas que se encuentran allí.

Y después de la grata experiencia seguimos nuestro camino atravesando la ciudad de Valladolid. De ella desgraciadamente no puedo decir gran cosa, ya que apenas paramos un rato debido a la falta de tiempo. Es una ciudad de tipo colonial con casas bajas y una bonita iglesia (San Gervasio) en la plaza central.

Continuamos nuestro viaje y conforme nos vamos acercando al final, a los lados del camino se encuentran locales vendiendo pequeñas figuras de artesanía con el gancho de que valen un euro, para luego intentar venderte lo más caro, of course. Y un par de souvenirs después llegamos por fin a nuestro destino, que motivó en parte la realización de este viaje: la ciudad maya de Chichén Itzá. Dejamos el coche en el parking, que tiene un precio de unos 40 pesos y pagamos los 242 pesos de entrada por ser extranjeros. Abren todos los días de 8 a 17h.

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Nada más cruzar la entrada, avanzamos un poco hacia la plaza principal, que ya está llena de puestos de souvenirs, y nos encontramos con el famoso templo con forma de pirámide donde celebraban todos los actos religiosos (Ku-Kul-Khan). Aunque la hayamos visto mil veces en fotografías o en libros, lo cierto es que sigue siendo impresionante, según nos vamos acercando, observamos otros detalles: su fachada, sus cuatro escaleras y las cabezas de serpiente a ambos lados de la escalera orientada al norte.

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Su diseño no es casual: la posición, altura y dimensiones están totalmente calculadas para que se cree un efecto óptico y sonoro. La pirámide tiene 4 escaleras de 91 peldaños + 1 escalón final, esto es igual a los 365 días del año del calendario Maya. Todo ello dispuesto para que el eco parezca el ruido de un ave y en los equinoccios se produzca un efecto óptico que parece que una serpiente desciende por la pirámide.

Hubiera sido increíble poder ascender todos esos escalones de la pirámide, pero desde que una turista perdió la vida hace unos años al caer por ellos, la organización no permite traspasar el cordón que rodea el templo. Nos dirigimos hacia el Templo de los Guerreros, donde se dice que sacrificaban a aquellos guerreros que se habían enfrentado a ellos y los consideraban valientes arrancándoles el corazón y bebiendo su sangre. (Uff! si esto se lo hacían a los valientes, no me quiero imaginar a los cobardes…)

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Justo al lado se sitúa el Templo de las Mil Columnas (aunque en realidad son unas 200). Se trata de una amplia plaza con forma de cuadrilátero irregular, de unos 150 metros de lado, con algunas estructuras en el lado oriente y en el sur, entre ellas el llamado Mercado, que cierra la plaza por esos lados.

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Nos dirigimos luego hacia la zona del Cenote Sagrado. Como hemos comentado antes, los cenotes son una especie de piscinas naturales situadas en cuevas, algunas de forma subterránea y otras bajo el cielo abierto. En este caso es de cielo abierto y desciende hasta 15 metros desde la superficie.

En él se realizaban sacrificios 2 veces al año. Según el calendario Maya, el año empieza el 25 de Julio y todos los niños que nacían en los 4 días anteriores a esa fecha eran predestinados o “seleccionados divinamente” para la vida eterna, o sea, que eran sacrificados. Cuando las niñas cumplían 12 o 13 años de edad las tiraban al cenote. Previamente habían estado encerradas durante 2 días en un recinto sin comer a modo de purificación y antes de tirarlas al agua las drogaban para que no pudieran salir. Los chicos debían jugar al juego de pelota a vida o muerte. Vaya vaya con este pueblo… el concepto que tenían de honor era bastante distinto al que tenemos hoy en día…

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En uno de los extremos encontramos de la plaza principal nos encontramos con El Gran Juego de la Pelota, el más grande de Mesoamérica, consistente en una alargada extensión de tierra delimitada por dos altos muros en sus laterales, de los cuales nacen dos pequeños círculos de piedra a bastante altura.

El juego de pelota es considerado como el deporte por equipos más antiguo del mundo, en el que se pasaban la pelota de un lado a otro usando sólo la cadera, hombros y codos, aunque dadas las características de este campo y la altura de los aros es probable que se jugara con algún tipo de raqueta que lanzase la pelota de hule. Al parecer, los equipos estaban formados por un mínimo de dos y un máximo de cinco jugadores que se cubrían la cabeza y los codos con unas protecciones llamadas Pix’om. La cancha donde se jugaba tenía una connotación similar a los planos celestes, de tal forma que los jugadores se transformaban en seres luminosos como el sol, la luna o las estrellas; existen especulaciones de que las metas de piedra representaban el amanecer, la puesta de sol y los equinoccios.

La pelota era pesada, de hule macizo y botaba debido a la vulcanización del hule. Se dice que los perdedores eran sacrificados, pero también hay quien afirma que se decapitaba al capitán del equipo ganador, como ofrenda de una sangre poderosa… una delicia esto de ser deportista en la cultura maya.

Después de dar unas cuantas vueltas más por el complejo y de comprar unos cuantos regalos de recuerdo, nos vamos hacia el Cenote de Ik Kil, conocido por albergar la última prueba de las Red Bull Cliff Diving World Series en 2014. También conocido como cenote Sagrado Azul, es de tipo abierto, con una boca de 60 metros de diámetro y 26 metros de caída hasta las aguas cristalinas, un sitio increíble.

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Para acceder se baja por una escalera de piedra que te permite pararte a distintas alturas y apreciar mejor el lugar. Hay un salto desde 5 metros que hace las delicias de los más atrevidos (que no es mi caso, jajaja). Si de repente notáis que algo os toca la pierna, debéis saber que dentro del agua hay peces negros ciegos que se chocarán de vez en cuando con vosotros.

Acordaos de llevar bañador, chanclas, toalla y gafas de buceo. Para evitar contaminar la delicada agua del cenote recordad pasar antes por las duchas para eliminar restos de cremas corporales, protectores solares o repelentes. El horario de visita es de lunes a domingo de 9:00 a 17:00 horas y la entrada tiene un coste de 80 pesos. El alquiler de los chalecos cuesta 30 pesos. No está permitido el acceso al cenote con mochilas, así que el alquiler de la taquilla es casi obligatorio (otros 30 pesos), pero al menos el parking es gratuito.

Día 4

Tras el «atracón» de coche de ayer, hoy nos lo tomamos con calma visitando Playa del Carmen, una de las zonas más conocidas de la Riviera Maya y con más ambiente de la zona debido a la numerosa concentración de hoteles, hostales, tiendas, restaurantes, bares y discotecas. Las aguas no son tan claras como las de Cancún o Cozumel, y las arenas de la playa no tienen ese tono tan claro ya que están más al norte, pero aún así la ciudad sigue creciendo.

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Tiene una ubicación perfecta: cerca del Aeropuerto de Cancún, pero lo suficientemente lejos hacia el sur para permitir un fácil acceso a Cozumel, Tulum y Cobá entre otros destinos. Los arrecifes aquí son excelentes y ofrecen buceo y snorkel cerca.

La 5ª Avenida es una calle peatonal larguísima que va paralela y muy cercana a la playa en la que se concentra una ENORME cantidad de de tiendas de todo tipo, un paraíso para las compras. También es un excelente lugar para resguardarse del calor, ya que suele estar fresco por las fuentes y la sombra de los árboles.

Un poco más adelante del Paseo del Carmen, se encuentra el Parque Fundadores y la Capilla de Nuestra Señora del Carmen, un lugar bastante familiar y tranquilo y con amplio espacio de playa.

Las opciones para comer son múltiples, y resultarán mucho más sabrosas y económicas si nos alejamos un poco de la zona más turística. Nosotros nos metimos en un bar donde sólo había locales y tomamos unos tacos buenísimos.

En la intersección entre la quinta con la Avenida Doce, se encuentra la zona nocturna de Playa, una calle llena de antros, bares, restaurantes y espectáculos. Un abanico enorme de entretenimiento está aquí, desde pequeños bares para tomar mezcal con música electrónica o sitios con dos o tres plantas para bailar. Hay locales con mucha fama, como el Blue Parrot o el  Coco Bongo en Cancún, pero nosotros no pudimos ir dado que nuestro hotel se encontraba lejos de esa zona y no nos apetecía volver conduciendo después de una noche de fiesta.

Día 5

Hoy también nos lo tomamos de relax, ya que al día siguiente pasaremos el día entero en la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an. En concreto nos acercamos a la playa de Xcacel cuya entrada cuesta 20 pesos y además cuenta con un cenote llamado cariñosamente Xcacelito.

Allí tienen un santuario de 2 especies de tortugas, que están muy protegidas y más de 100 especies de peces. Lo mejor de todo es que se mantiene con poca gente. La visita diurna es entre las 9 y 17 horas cada día, aunque se puede visitar por la noche para observar el desove de tortugas (si es la temporada) apuntándonos allí mismo.

Luego regresamos a Tulum para contratar una excursión a la Reserva de Sian Ka’an, ya que el camino está destrozado y a menos que tengáis un 4×4 os será imposible ir por vuestra cuenta. Buceando por la red encontramos una empresa que hacía el tour en lancha, lo cual está genial, ya que de este modo evitamos esos meneos en el coche, cosa que vuestros estómagos os agradecerán.

Se llaman iTour Mexico y el precio fue de 90 euros (más 30 pesos aparte de la entrada al parque) por cabeza si no recuerdo mal. La excursión incluía: recogida desde el hotel, guía en español, un recorrido de 3 horas en lancha de redondo de Campechen/Punta Allen, snack y bebidas, recorrido en lancha dentro de la Reserva (otras 3 horas), gafas de snorkel y chaleco salvavidas, comida tipo buffet en Punta Allen y snorkel en el arrecife de La Reserva. Vamos, el pack completo.

Día 6

A las 9 de la mañana partimos del local de iTour Mexico en van hacia el punto donde nos espera la lancha para comenzar la excursión, donde navegamos dentro las lagunas de Campechen y Boca Paila, observando manglares, aves locales (airones, espátulas, garzas y pelícanos) e incluso alguna tortuga y varios delfines.

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La Reserva de Sian Ka’an es un espacio natural protegido situado en el estado de Quintana Roo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987.

Frente a su costa se ubica un complejo de arrecifes coralinos que constituyen el segundo más amplio en su tipo, después de la Gran Barrera de Arrecifes en Australia.

Además cuenta con amplias playas de arena blanca, pequeñas bahías y manglares en donde viven distintos tipos de animales tales como cocodrilos, jaguares, pumas, ocelotes, tapires, monos, zopilote rey y distintos tipos de tortugas marinas. (Aunque no pudimos verlos).

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Un ecosistema muy peculiar en Sian Ka’an es el de los petenes, unas masas de árboles que pueden medir hasta 30 m de altura y que se levantan entre las hierbas de los pantanos.

Estas formaciones son casi únicas en el mundo, ya que sólo existen en la península de Yucatán, Florida (donde se les conoce como hammocks) y en Cuba, donde se les llama cayos de monte. Tienen forma oval o circular y su tamaño varía desde unas decenas de metros hasta casi dos kilómetros de diámetro.

La experiencia no nos pudo gustar más, naturaleza en estado puro y unas buenas sesiones de baño observando preciosos peces de colores, lo recomendamos 100%.

Día 7

El último día lo pasamos entre una playa cercana y la piscina del hotel, haciendo acopio de fuerzas para el viaje de 10 horas que tenemos por delante. Ha resultado un viaje muy agradable e ideal para aquellos que quieren tomarse una semana de descanso en un paraíso natural.

 

Observaciones

Este viaje fue realizado en 2014, siendo el primero que hacíamos de larga duración y nuestro primer contacto con el continente americano. Nuestra manera de viajar ha cambiado mucho desde entonces (los que nos leéis habitualmente sabréis de qué hablo), lo cual no quiere decir que sea malo de vez en cuando dejarse llevar y que te hagan todo, que para eso trabajamos duramente todo el año. A día de hoy probablemente intentaría ver más sitios o ciudades, aunque en una semana se pueden ver los «highlights» de la zona. Si sois inquietos y queréis llenar más vuestros días en Riviera Maya, aquí van unas cuantas recomendaciones:

Otras recomendaciones

Xcaret

Es un parque temático eco-arqueológico muy turístico situado en un antiguo asentamiento maya llamado Polé.

En él puede visitarse el primer mariposario de México, un invernadero de orquídeas y un espectacular acuario de arrecife de coral en su hábitat natural.

Xcaret cuenta además con zona de playa, senderos en la selva, ríos subterráneos, pozas naturales y cenotes donde poder realizar caminatas y recorridos temáticos, snorkel o incluso nado con tiburones o con delfines. También existe la experiencia Xcaret de Noche, donde se realizan múltiples shows y actividades en horario nocturno, agregando una variante con mayor predominio de luces, música y baile. La zona arqueológica abre de Lunes a Domingo de 8:00 a 15:00 y el precio básico de entrada a la zona arqueológica de Xcaret es de 80 euros por persona. Podéis comprar las entradas con descuento aquí.

La isla de Cozumel

Esta isla es un paraíso de las discotecas y de los restaurantes, pero también puede ser un punto excelente para realizar buceo. Lo más típico es tomar el ferry que parte de Playa del Carmen a la isla de Cozumel. Salen cada hora y tardan unos 45 min en llegar y una allí podéis alquilar un coche, negociar con un taxi o pillar una motocicleta para recorrer la isla.

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Es otro parque similar a Xcaret, cuyo principal atractivo es su gran caleta, que se caracteriza por ser simultáneamente una entrada de agua de mar al continente y la desembocadura de varios canales de agua dulce.

El agua densa y cálida del mar no puede mezclarse inmediatamente con el agua dulce ya que es de menor densidad, con lo que se produce un efecto visual parecido al de un espejismo. Puede distinguirse una capa de líquido sobre la superficie, como aceite sobre agua, pero en realidad es el agua dulce flotando sobre la salada (más densa).

Allí pueden practicarse deportes acuáticos como el snorkel o el buceo y también se ha acondicionado un espacio especial para actividades como la convivencia con delfines y manatíes.

La Laguna de Bacalar

Conocida como la Laguna de los 7 colores debido a que se pueden distinguir siete diferentes tonalidades de azul entre sus aguas, está situada al sur de Playa del Carmen en dirección a Belize. De momento es menos turística que otros sitios, es un lugar de increíble belleza con esas aguas cristalinas y arenas blancas y finas. Tiene un barco pirata abandonado a sus orillas que constituye una de las grandes atracciones de la zona.

Hacer snorkel con los tiburones ballena en Holbox

Esta isla situada a 145 kilómetros de Cancún ofrece la oportunidad de hacer snorkel con tiburones ballena, una actividad que de seguro es inolvidable. De ella dicen que es todavía uno de esos pocos refugios medio vírgenes, medio hippies donde no hay coches, ni calles asfaltadas, ni siquiera bancos y el wifi viene y va.

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