Aunque a priori no suena como un destino apasionante debido a que es el centro de las finanzas de Alemania, Frankfurt tiene muchas cosas que ofrecer, siendo también una de las ciudades más visitadas de Alemania.

Al igual que Potsdam o Dresde, fue destruida por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, así que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad, manteniendo su diseño original. Hoy día es una mezcla de ciudad antigua (con su casco antiguo al uso) y moderna, ya que posee un centro de negocios que la han convertido en la capital financiera de la Unión Europea. Dado su tamaño y distancia de España, es muy práctica para visitarla durante una escapada de 3 días. Los geht’s!

Cómo llegar

Los vuelos de Ryanair llegan a la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Frankfurt, que se encuentra a 12 km de la ciudad. La mejor opción para llegar al centro de la ciudad es el tren, por lo que para ello deberéis ir hasta la Terminal 1. Para llegar allí existen dos opciones: tomar un autobús gratuito que pasa cada 10 minutos o un tren (también gratuito) que pasa cada 3 minutos.

Una vez en la terminal hay que seguir las indicaciones hacia la parada de cercanías, que está marcada con una S blanca sobre un círculo verde, o en texto como S-Bahn. Para llegar al centro de Frankfurt deberéis tomar el S8 o el S9 con dirección Offenbach, Hannau o Frankfurt Hbf y tiene una duración aproximadamente de unos 15 minutos. Ambos paran en el mismo andén y las paradas más céntricas son las de Hauptwache y Konstablerwache, que además conectan con casi todas las líneas de metro.

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El precio del billete cuesta 4,95 € y sirve para toda la red de metro y de autobuses que sean necesarios hasta que llegues a vuestro destino. Se compran en las máquinas de la estación y se puede pagar con tarjeta de crédito. Nadie te lo pide, ni hay que validarlo ni pasarlo por ningún sitio, con lo que la tentación de no pagar billete es mucha (y más siendo españoles, jajaja) aunque yo por si acaso lo compré para evitar sustos innecesarios.

Otra opción es ir en autobús mediante el AirLiner, que circula entre el aeropuerto y la estación central de Darmstadt. Sale cada media hora y el trayecto tiene una duración de 30 minutos. Disponen de conexión gratuita de WiFi y el billete tiene un coste de 8,70€.

Si estáis pensando en utilizar bastante el transporte público, os compensará comprar la Frankfurt Card, que incluye todo el transporte público incluido el tranvía, el autobús, el metro, el S-Bahn y los trenes regionales, además del transporte al aeropuerto y descuentos en en museos, por un precio de 10,50€ el pase de un día.

Día 1

Mainhattan

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Así se le llama a la zona de rascacielos de Frankfurt, haciendo un juego de palabras con el Manhattan neoyorquino utilizando el nombre alemán del río que atraviesa la ciudad, el Main. Entre los rascacielos más importantes destacan la Torre Commerzbank con 259 metros de altura y 56 plantas, el edificio MesseTurm con 257 metros, y la torre cilíndrica Main Tower con 240 metros. Este último tiene un mirador, y también alberga al Landesbank (Helaba), el banco de los estados de Hesse y Turingia, estudios de radio y TV  y un restaurante.

Calle Zeil y centro comercial MyZeil

Desde el final del siglo XIX es una de las calles comerciales más famosas de Alemania. Antes de la Segunda Guerra Mundial era también conocida por sus grandes edificios, pero la mayoría de ellos fueron destruidos y no fueron reconstruidos posteriormente. La parte occidental es una zona peatonal entre dos grandes plazas, Hauptwache y Konstablerwache, que sirven como nexos de transporte público (autobuses, metros, trenes y tranvías).

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En ella encontramos un centro comercial llamado MyZeil diseñado por Massimiliano Fuksas que tiene una estructura de cristal espectacular. En la última planta podréis obtener buenas vistas y también encontraréis las escaleras mecánicas más largas de Europa, nada más y nada menos que 46 metros, sube directamente hasta el piso de arriba. Los baños son de pago (0,50€), algo que ya me ocurrió en Bruselas, pero me pareció extraño ya que en España esto no sucede.

Cafe Hauptwache

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Muy cerca del centro comercial se levantó este edificio en 1730 y fue cuartel de la policía municipal. Desde 1904 alberga un restaurante que fue una de las pocas construcciones que quedaron en pie después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día su estilo y tamaño contrasta con los enormes rascacielos que lo rodean, es como un pequeño reducto del siglo pasado en medio de un ambiente futurista.

Liebfrauenkirche

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Es una iglesia cuyos orígenes se remontan al año 1321 y que fue construida en varias fases desde el siglo XIV hasta el siglo XVI, y está situada muy cerca del distrito comercial. Como pasó desgraciadamente con muchos de los edificios en Alemania, fue completamente destruida por un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. Sólo se pudieron salvar los fragmentos del altar mayor y la estatua de María. Se restauró en la década de 1950, pero de forma simplificada, como pasó con la Iglesia de San Pablo.

Alte Brucke

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Es el puente más antiguo de la ciudad y hasta 1886 fue el único de piedra que cruzaba el río. El que vemos hoy en día se denomina Nuevo Puente Viejo y fue inaugurado el 15 de agosto de 1926, aunque dos de sus ocho arcos abovedados originales fueron volados por soldados alemanes en 1945. Dos años después, el Puente Viejo fue lanzado como el segundo Puente Principal de Frankfurt después del Eiserner Steg para el tráfico. La pieza central fue reemplazada por un puente de caja de acero y se puso en funcionamiento el 15 de septiembre de 1965. 

Plaza Römerberg

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Fue la antigua plaza del mercado durante la Edad Media, y está rodeada de hermosas casas tradicionales de colores con entramado de madera construidas originalmente en los siglos XV y XVI. Entre sus edificios más llamativos está el Ayuntamiento, construido en el siglo XV con su preciosa fachada y la Antigua Iglesia de San Nicolás o Alte Nikolaikirche.

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Se destruyeron durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero entre 1981 y 1983 se acometieron las obras de reconstrucción manteniendo por completo su estilo original, y gracias a ello hoy podemos disfrutar de ellos.

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En el centro de la plaza está la Gerechtigkeitsbrunnen (Fuente de la Justicia), cuya figura central representa a la Justicia con su tradicional balanza pero sin los ojos vendados.

Paulskirche

Paulskirche

Esta iglesia fue elegida como sede del Parlamento de Frankfurt durante los años 1848 y 1849. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destruida casi en su totalidad, pero para después de la guerra, esta fue una de las primeras edificaciones en ser reconstruidas en Frankfurt, reinaugurándose al cumplirse el centenario de la instalación del Parlamento, en 1948. Después de esto, y hasta la actualidad, esta iglesia dejó de ser usada como tal, para albergar varias exposiciones y eventos.

Seufzerbrücke

Cerca de la Paulskirche se encuentra el llamado «Puente de los Suspiros» o Seufzerbrücke (se le conoce así por guardar parecido con el famoso puente de Venecia). Surgió como resultado de la ampliación que a finales del siglo XIX se realizó en el edificio del Ayuntamiento para unir un ala con el edificio principal.

Dom Sankt Bartholomäus

A pesar de que se le llama así, esta iglesia no es una catedral, sino que recibió ese nombre porque era el lugar donde se coronaba entre los años 1356 y 1792 a reyes y emperadores por decreto del emperador Carlos IV.

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Su campanario tiene 95 metros de altura y se puede disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad si se está dispuesto a subir nada menos que 328 escalones en forma de la típica escalera de caracol estrecha e incómoda.

Mercado Kleinmarkthalle

No sé si es cosa de que me hago mayor, pero cada vez me gustan más los mercados y el ambiente que los rodea, especialmente los fines de semana. En este caso, como me pillaba cerca de la catedral me acerqué a este mercado cubierto que data de 1890 aproximadamente, donde se puede sentir el bullicio de los puestos y del ir y venir de la gente.

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Allí se mezclan desde la gente mayor que siempre ha comprado allí con la juventud que va a las cafeterías y cervecerías modernas a tomar el aperitivo; en este caso es Frankfurt, pero podría tranquilamente ser el mercado de San Fernando de Lavapiés o de cualquier otra ciudad española, cosas de la globalización, supongo. Podréis encontrar productos locales, incluidas verduras y frutas, y también tiene carnicerías llenas de salchichas, panaderías y bonitos puestos de flores.

La Bolsa

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El edificio de La Bolsa tiene un estilo neoclásico que contrasta con los modernos rascacielos de cristal que lo rodean. En la plaza donde se sitúa se encuentran las famosas esculturas del oso y el toro, colocadas en 1985 para celebrar el 400 aniversario de La Bolsa de Frankfurt.

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Estos animales simbolizan los movimientos del mercado: el toro representa los buenos tiempos, la fuerza y las grandes subidas del mercado, mientras que el oso encarna el perfil del inversor vendedor que desconfía de la situación del mercado y que apuesta por las tendencias bajistas de las bolsas. La tradición dice que si tocáis  los cuernos al toro, tendréis buena suerte en los negocios.

Casa natal de Goethe (Goethe-Haus)

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En esta casa nació en el año 1749 Johann Wolfgang Goethe, autor de Fausto y además uno de los escritores más importantes de Alemania. Se trata de un edificio reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial, pero aún así se pueden encontrar muebles originales, pinturas, obras de arte, libros, y las habitaciones donde el autor nació y escribió algunas de sus novelas. Para más información sobre horarios y precios podéis consultarlo en su web oficial.

Puente de hierro (Eiserner Steg)

Se trata de un puente peatonal de acero remachado, construido en el año 1868 por iniciativa privada de los ciudadanos que necesitaban una nueva vía de comunicación con el sur de la ciudad. En marzo de 1945 fue bombardeado y destruido por los aliados durante la II Guerra Mundial, por lo que se aprovechó el momento de la reconstrucción para añadirle un ascensor.

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Además hace de nexo entre el centro histórico y el barrio de Sachsenhausen y proporciona unas vistas magníficas tanto de la panorámica del río como de la zona moderna de rascacielos. Como es ya un clásico en los puentes, está repleto de candados de todas las formas y colores.

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El lema griego que aparece en la estructura es una cita de la Odisea de Homero (I, 183): ΕΠΙ ΑΝΘΡΣ ΑΝΘΡΩΠΟΥΣ pléon epí oínopa pónton ep ‘allothróous anthrópous, «Navegando en el mar oscuro hacia personas de otros idiomas» o » Conduzco sobre el mar rojo vino hacia personas de otras lenguas»).

Iglesia de los tres reyes (Dreikönigskirche)

Sus orígenes se remontan al año 1338, cuando se inició la construcción de una capilla de dos naves de estilo gótico tardío, que en el año 1340 fue consagrada a los Reyes Magos.

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De 1875 a 1881, la capilla fue demolida y se completó la construcción de la iglesia de estilo neogótico con piedra arenisca roja.

Orilla de los Museos

Constituye una de las zonas museísticas más significativas de Alemania y Europa, similar al que hay en Berlín. En ambas riberas del río se pueden encontrar 15 museos de primer nivel, como el museo histórico, el museo del cine o el museo de artes decorativas, entre otros. Destaca el Museo Senckenberg, el mayor museo de historia natural en Alemania; dentro de su exhibición están incluidos miles de objetos aunque la atracción más famosa del museo es la exhibición de esqueletos de dinosaurios, una de las mayores de Europa.

Barrio de Sachsenhausen

En la misma orilla museística se encuentra este encantador barrio, con sus calles adoquinadas y las típicas casas con entramado de madera en las fachadas. Aquí se concentran la mayoría de tabernas, siendo las más típicas las llamadas Epelwoi pubs (tabernas de vino de manzana), lo que aquí consideraríamos sidrerías.

Su nombre viene dado por esta típica bebida, el apfelwein (también llamado epelwoi, ebbelwoi, appler o stöffche), que se obtiene de la fermentación del zumo de manzana de baja graduación alcohólica y es mezclada con agua o limonada y servida en una jarra.

Día 2

Como el primer día he visto prácticamente todo lo que pretendía, la segunda jornada del viaje se la dedico a una excursión de medio día a Heidelberg, fascinante ciudad medieval a tan sólo una hora en coche de Frankfurt.

Día 3

Cementerio judío

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El muro exterior que rodea al cementerio es conocido como Muro de los nombres, por homenajear a los judíos de Frankfurt que murieron durante el Holocausto, entre los que se encuentra la familia Frank (muchos conocen la casa-museo de Anne Frank en Ámsterdam, pero en realidad nació y vivió aquí hasta que tuvieron que huir a principios de los años 40). A excepción del sabbath, puede visitarse por dentro, para lo que hay que acercarse al Museo Judío que está al lado, donde os dejarán la llave a cambio de dejar un DNI o pasaporte.

IG-Farbenhaus

Hoy en día este edificio forma parte del campus de la Universidad Johann-Wolfgang-Goethe, pero esto no siempre fue así, ya que antaño tuvo una función más oscura: era la sede de Ig-Farben, una gran empresa de productos químicos alemana formada entre otras, por Agfa, Bayer o BASF. Entre sus cometidos estaba la fabricación del gas con base de cianuro que se usó en los cámaras de gas de los campos de concentración nazis llamado Zyklon-B.

IG-Farbenhaus

Lo más curioso del lugar son sus ascensores paternoster. Yo no pude verlos en funcionamiento, por lo visto hay que pedir un permiso en conserjería, aunque sinceramente, no creo que llegase a montarme en uno de ellos, pues para subirse hay que saltar a su interior. Lo habéis leído bien, estos ascensores reciben su nombre de su similitud a un rosario, puesto que son una cadena de compartimentos abiertos que suben y bajan sin detenerse. Yo creo que aunque no lo digan, el nombre también proviene de que rezas todo lo que se te ocurre para no caer al vacío…

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No tienen puertas ni frenan al pasar por los pisos para que los pasajeros se bajen, pero para compensar esto se mueven mucho más lentamente que los ascensores convencionales, a unos 30 metros por segundo. Fueron muy populares a principios del s.XX dado su eficiencia, puesto que al estar en permanente movimiento, los pasajeros apenas tienen que esperar y su capacidad es muy superior. También pueden encontrarse en el Hotel Fleming, relativamente cerca de allí.

Eschenheimer Turm

Su origen se remonta al año 1400 cuando el Emperador decidió que esta torre de 47 metros de alto iba a usarse como puerta principal de acceso a la ciudad. 400 años más tarde, el Gobierno constató la necesidad de dotar a la ciudad de un sistema de defensa mayor y decidió eliminar las murallas y sus puertas, por lo que entre 1806 y 1812, las antiguas murallas de la ciudad fueron reemplazadas por nuevas fortificaciones al mando del gobierno prusiano, y Eschenheimer Turm, fue programada para la demolición.

Eschenheimer-Turm

Ante la objeción del embajador de las fuerzas de ocupación francesas, Conde d’Hédouville, se permitió que permaneciera como monumento. Además de ella, sólo otras dos torres se libraron de la demolición: la Rententurm en Römerberg y Kuhhirtenturm en Alt-Sachsenhausen, En la actualidad alberga un bar y restaurante de gastronomía local, y bajo sus cimientos pasa el metro.

Grüneburgpark

Cerca de la universidad nos encontraremos con este precioso parque. En 1837 fue comprado por la familia de banqueros Rothschild, que mandaron construir un castillo (que fue completamente destruido en 1944 tras un raid aéreo aliado) y crear el parque.

Grüneburgpark

Tras la Segunda Guerra Mundial, el parque fue ampliado hasta las 29 hectáreas. En 1820 se construyó el Pabellón Schönhof, que fue trasladado al Grüneburgpark en 1964 y alberga una cafetería, y en el emplazamiento de la antigua orangerie se encuentra ahora una iglesia ortodoxa griega.

A raíz de la Feria del Libro de 2005 se construyó un gran jardín coreano de 4.000 metros cuadrados, construido por profesionales traídos para la ocasión de Corea del Sur, país anfitrión de la Feria de dicho año.

Jardín de Palmeras (Palmengarten)

En un lado del Grüneburgpark se encuentra este jardín botánico de 22 hectáreas de extensión, fundado por una sociedad anónima que establecieron los ciudadanos de la ciudad en 1868. Estaba destinado a conservar 200 especies exóticas que el Duque Adolfo de Nassau tenía en los jardines de su palacio de Wiesbaden,puesto que se vio obligado a venderlos cuando Frankfurt se anexó a Prusia en 1866.

Como se necesitaba dinero para el proyecto, en 1868 un grupo de ciudadanos creó una sociedad que compró el “Biebricher Wintergärten” del Duque. La inauguración oficial se hizo el 16 de marzo de 1871. En 1931 pasó a ser administrado por el Ayuntamiento de Frankfurt debido a que la sociedad que lo fundó ya no podía hacerse cargo de su mantenimiento.

Durante la Segunda Guerra Mundial el Palmergarten fue convertido en una huerta ciudadana donde sembrar alimentos para los habitantes, aunque fue destruido durante los bombardeos de 1944. Las autoridades estadounidenses de ocupación reconstruyeron el lugar, que fue recuperado por  el Ayuntamiento en 1953.

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