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Día 5

Pasado el ecuador del viaje, volvemos al Foro para visitar el Templo de Vespasiano, un templo de seis columnas corintias en su frente del que actualmente sólo pueden verse los altos cimientos conservados contra uno de los muros del Tabularium, el centro del podio, una pequeña parte de la cella, y tres columnas corintias en la esquina sureste del pórtico.

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Luego pasamos a ver la estructura más grande de la zona, que es la Basílica de Majencio y Constantino. Se trata de una de las basílicas más grandes de la antigüedad con una extensión total de 6000 metros cuadrados, ahí es ná… Todo lo que queda hoy es la nave septentrional con sus tres bóvedas de cañón hechas en hormigón, pero nos da un idea de sus grandiosas dimensiones.

Nuestro siguiente destino son las famosas Termas de Caracalla, uno de los mayores y más espectaculares centros termales de la antigüedad. Hoy sólo quedan muros de ladrillo y algún mosaico, que en su momento formaban parte del lujoso revestimiento del edificio.

Tras permanecer en funcionamiento durante más de trescientos años, las termas dejaron de utilizarse de forma obligada en el año 537 cuando los acueductos que abastecían de agua a la ciudad fueron atacados por los bárbarosLas esculturas y materiales valiosos fueron saqueados y posteriormente un terremoto sacudió el edificio destruyendo parte de él.

Muy cerca de allí se encuentra Sant’Andrea della Valle, una de las iglesias barrocas más hermosas de Roma. Construida en el siglo XVII, es famosa por su enorme cúpula, la más alta de Roma después de la de San Pedro. Su interior es espectacular, destacando sus frescos y varias esculturas, copias de las de Miguel Ángel.

En sus inmediaciones se encuentra el Campo dei Fiori (Campo de flores), una de las principales plazas de Roma que todas las mañanas (salvo los domingos) acoge el bullicioso mercado de alimentos, que se celebró en la Piazza Navona hasta 1869. Y por la tarde es uno de los lugares preferidos por turistas y locales para tomar el aperitivo o sentarse en una terraza.

La plaza fue construida en el año 1456 por encargo del Papa Calixto III en el lugar donde se ubicaba un templo dedicado a Venus, que formaba parte del complejo del teatro de Pompeyo. Cuando aquellos viejos edificios quedaron en ruinas, su lugar fue ocupado por una ladera cubierta de flores que descendía hacia el Tíber que hoy da nombre a la plaza.

El lugar estaba repleto de talleres artesanos y albergues y se montaban mercados de caballos dos veces por semana, aunque también se realizaban actividades desagradables como las ejecuciones públicas. Allí fue quemado por hereje el filósofo Giordano Bruno en 1600, cuya figura se encargaron de recordar y honrar mediante una sombría escultura situada en el centro.

Día 6

A poca distancia de El Vaticano se encuentra el Castillo de Sant’Angelo, que se creó en el año 135 para utilizarlo como mausoleo del emperador Adriano. En 590 hubo una gran epidemia de peste y el Papa Gregorio I tuvo una visión del Arcángel San Miguel en el tejado del castillo anunciando que la peste acababa, por lo que se construyó esa estatua al arcángel y de ahí surgió el nombre del castillo.

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En el año 1277 se construyó un corredor tipo acueducto de 800 metros de longitud que conectaba el castillo con la Ciudad del Vaticano para que el Papa pudiera escapar en caso de que se encontrara en peligro. El puente romano, flanqueado por impresionantes esculturas, es uno de los más bellos de Roma y cruza el río Tíber para unir el centro de la Roma antigua con la entrada de la fortaleza al otro lado del río.

De ahí pasamos a visitar el Palazzo Farnese, un espléndido palacio renacentista construido por iniciativa del cardenal Alejandro Farnesio (el futuro papa Pablo III), en el que trabajaron algunos de los mejores arquitectos de la época como Miguel Ángel. A él se deben, por ejemplo, las ventanas del piso superior, el balcón central, y la gran cornisa que remata la fachada. Miguel Ángel fue también el responsable del diseño general de la plaza que se abre frente al edificio. Las dos fuentes gemelas que la adornan emplean dos enormes bañeras de granito traídas de las Termas de Caracalla.

Nuestra siguiente parada es la Cloaca Máxima… y efectivamente, suena a lo que es, una de las redes de alcantarillado más antiguas del mundo todavía en funcionamiento. Construida en la Antigua Roma para drenar las marismas locales y eliminar los desperdicios de baños y retretes públicos. Por increíble que parezca, las residencias privadas (incluidas las más lujosas) no tenían acceso a las canalizaciones y debían conformarse con un pozo ciego o similar.

Y después de este paso anecdótico, nos dirigimos hasta la basílica de San Giovanni e Paolo, bastante más sobria que los otros templos que hemos visitado, pero aún así, merece la pena la visita. Fue construida sobre los restos de una construcción romana de dos pisos que, según se cree, albergó el hogar de los hermanos Juan y Pablo, torturados hasta la muerte y enterrados en este mismo lugar, de ahí su nombre.

La iglesia de estilo bizantino, exhibe un precioso campanario y pórtico adornado con antiguas columnas. La iglesia original fue dañada por diferentes saqueos y un terremoto, y para reparar los daños se promovieron diferentes restauraciones que duraron hasta el s.XVIII.

Acabamos el día dando una vuelta por el barrio con más encanto de Roma, el Trastevere, con sus callejuelas estrechas y empedradas, sus edificios recubiertos de hiedra, pequeñas tiendas y talleres de artesanía… un lugar con mucha vida tanto nocturna como diurna que debería ser obligatorio incluir en vuestra visita a la ciudad.

Día 7

El día de hoy está dedicado íntegramente a visitar el Trastevere, iniciando nuestro camino desde la zona de Plaza Navona y del Mercado de Campo dei Fiori, atravesando el Ponte Sixto.

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Éste debe su nombre a que fue mandado construir por el papa Sixto IV della Rovere en el s. XV, sustituyendo al antiguo puente romano de Agripa y es quizá el puente más famoso del barrio.

Una vez atravesamos el puente nos encontramos con la Piazza Trilussa, que está dedicada al poeta romano Carlo Alberto Salustri (cuyo pseudónimo era Trilussa, haciendo un juego de palabras con su apellido). En el centro de la plaza se encuentra una fuente llamada Fontanone dei Cento Preti (La Fuente de los Cien Sacerdotes), aunque también es conocida como Fuente del Ponte Sisto.

Continuamos hacia la Villa Farnesina, residencia mandada construir a principios del s. XVI por el banquero Agostino Chigi. Posteriormente fue adquirida por la familia Farnese y la Villa se llamó “Farnesina” y no «Farnese» para distinguirla del Palazzo Farnese que se encuentra casi enfrente, en la orilla opuesta del río. En ella se encuentran importantes frescos renacentistas entre los que destacan algunas obras muy conocidas de Rafael. Se puede visitar de lunes a sábados en horario de 9 a 14h y cuesta 10 € (audioguía incluida).

Y seguimos con otra plaza, en este caso la Piazza di Sant’Egidio, donde se encuentran una iglesia del mismo nombre y el Museo di Roma in Trastevere, que ocupa el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas construido en el s. XVII.

Otra de las plazas que ver en el Trastevere es la plaza de Santa Maria, una de las más visitadas tanto de romanos como turistas. En ella se encuentran varios monumentos interesantes como la fuente más antigua de Roma, del s.I a.C., reformada en varias ocasiones por artistas de la talla de Bernini y Bramante, o la Basilica di Santa Maria in Trastevere.

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Se trata de la primera iglesia paleocristiana edificada en Roma. Su construcción se inició en el s.III pero el templo actual se remonta al siglo XII. Lo curioso es que para edificarla se empleó en su mayoría material de desecho de diferentes lugares, como por ejemplo las columnas de la nave central, que fueron reaprovechadas de las Termas de Caracalla.

Su obra más valiosa son los mosaicos del ábside, aunque en su interior también merecen la pena  la cubierta de madera, el altar, la Capilla Ávila y la Madonna della Clemenza, una imagen de la Virgen realizada a tamaño real.

Después de disfrutar del barrio y sus callejuelas, toca seguir dándole caña a las patitas, esta vez para subir hasta la parte alta del Gianicolo, donde se encuentra la iglesia franciscana de San Pietro in Montorio. Fue construida en el siglo XV por encargo del rey Fernando el Católico, destacando en el claustro adyacente el Tempietto de Bramante, un templo de planta circular del cual se dice que fue construido en el lugar en que San Pedro había sido crucificado. La entrada es gratuita y se puede visitar de martes a sábados de 9:30 a 12:30 y de 14:00 a 16:30.

Realizamos nuestra última parada del viaje ante la Porta Portese, una de las puertas de la muralla que rodeaba la colina del Gianicolo, construida en el s. XVII para sustituir a la antigua Porta Portuensis que se encontraba un poco más al sur en la muralla Aureliana.

Muy cerca de allí se celebra cada domingo entre las 6:00 y las 14:00 h el mercado de Porta Portese, un mercadillo de las pulgas al más puro estilo de Lisboa o París, donde encontrar todo tipo de objetos, desde antigüedades, muebles, juguetes, libros, etc.

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