En la mente de muchas personas existe la idea de que Israel es un lugar peligroso para el turismo debido al historial de conflictos en la zona en la que se halla. Pero a día de hoy y salvo conflictos puntuales, se puede viajar a Israel por libre sin tener que contratar un circuito organizado. Además, independientemente de las ideas religiosas de cada uno, creo que es un país lleno de historia que tiene mucho que ofrecer a nivel de ocio y cultura, por lo que merece la pena acercarse a conocerlo.

Nosotros además, aprovechando la cercanía, no queríamos dejar pasar la ocasión de conocer una de las Siete Maravillas del Mundo, así que incluimos Jordania en nuestro itinerario de 12 días. Os invito a acompañarnos por este recorrido, esperando que os guste y os sirva para futuros viajes. Vamos allá!!

Día 1: Madrid – Aeropuerto Ben Gurion – Jerusalem

Tomamos el vuelo con Air Europa bien temprano por la mañana, ya que el viaje tiene una duración de 4 horas y este día queremos llegar a Jerusalén, para poder ver un poco la ciudad por la tarde-noche y aprovechar el día siguiente entero para patear la ciudad. Tras pasar la larga cola para el control de pasaportes, tomamos el autobús 485, que nos cuesta 16 ILS/p (unos 4 euros)y tarda una hora en llegar a la estación de autobuses.

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Salimos a cenar algo en las inmediaciones del Mercado Mehane Yehuda, una de las paradas obligatorias de la ciudad con su variedad de puestos de todo tipo y pequeños restaurantes con encanto y cierto aire moderno.

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Después nos acercamos dando un paseo hasta la Puerta de Jaffa y sus alrededores, para empezar a tomar contacto con lo que vamos a ver en profundidad los siguientes días.

Día 2: Jerusalén

Antes de empezar con el recorrido hay que entender cómo se estructura. La ciudad vieja de Jerusalén se divide en 4 barrios: armenio, cristianojudío y árabe y consta de 8 puertas de acceso: Jaffa, de los Leones, Damasco, Sión, Dung, Herodes, Nueva y Dorada. Fue incluida en 1981 dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

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El Barrio Armenio es el más pequeño de todos los barrios y está situado en la parte suroeste, se accede por la Puerta de Sión. En él hay muchas pequeñas iglesias, destacando el Monasterio de San Marcos, la Catedral del Apóstol Santiago (del s. XII, en su interior se encuentran los restos del apóstol Santiago el Menor, y  la cabeza del apóstol Santiago el Mayor) y la Ciudadela y Torre de David, siendo estas dos últimas totalmente imprescindibles en nuestra visita a la ciudad.

El Barrio Cristiano está situado en el noroeste, y va desde la Puerta Nueva a lo largo del muro oeste hasta la Puerta de Jaffa, bordeando los barrios judío y armenio, así como la Puerta de Damasco en el Este, donde bordea con el barrio musulmán. Se creó alrededor de la Iglesia del Santo Sepulcro, que se encuentra situada en el corazón del mismo, en el supuesto lugar donde se crucificó y enterró a Jesús.

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Fuente: Jorge Láscar

Destacan también el Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa de Grecia, el monasterio de San Salvador y el Patriarcado Latino de Jerusalén. El barrio también tiene un mercado llamado Muristan, donde se encuentran cafeterías, restaurantes y tiendas de recuerdos en torno a la figura de Jesús. La principal calle comercial es la David Street, donde el mercado se estrecha y pasa a ser una especie de zoco con muchas tiendas de todo tipo: ropa, camisetas, alfombras orientales, objetos de culto judío, árabe, etc.

El Barrio Judío está situado en el sureste de la ciudad amurallada. Se extiende desde la Puerta de Sion hasta el Barrio Armenio en el oeste, y limita con el Muro de las Lamentaciones al norte y el Monte del Templo al este. Fue reconstruido tras la Guerra de los Seis Días, teniéndose en cuenta la apariencia original del barrio y redefiniendo sus fronteras. Su superficie fue ampliada al incorporar áreas del Barrio Armenio y se incorporó también el Barrio Marroquí, demolido en 1967, lo que posibilitó construir una explanada para los fieles judíos, visitantes y turistas delante del Muro de las Lamentaciones.

Su centro es la Plaza Hurva, que fue escenario de la expulsión de los judíos de Ciudad Vieja a la parte oeste de Jerusalén por parte del ejército jordano en 1948.  La sinagoga que allí había con el mismo nombre fue destruida y reconstruida varias veces a lo largo del tiempo. La última se realizó en 2010 a cargo del arquitecto Nahum Meltzer. Allí se encuentra también el Museo Arqueológico Wohl, que exhibe in situ los restos de seis casas pertenecientes al reinado de Herodes situadas a 3 metros bajo el nivel de la calle actual.

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Cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro se encuentra la Iglesia Etíope, a la que llegamos por casualidad y resulta muy interesante debido a que está custodiada por monjes etíopes, tiene una forma redonda con una cúpula que podría recordar a una mezquita y es visitada por católicos.

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El sitio más importante del barrio es el Muro de las Lamentaciones o Muro Occidental, una parte del enorme muro de contención de la expansión del Monte del Templo sobre el cual fueron edificados el Primero y el Segundo Templo de Jerusalén. Su construcción fue ordenada por Herodes I en el 37 a. C. Es el único vestigio que sobrevivió a la destrucción romana del Segundo Templo de Jerusalén.

Se dice que fue mantenido en pie por orden de Tito para recordar a los judíos su sumisión a Roma. Pero para ellos el mensaje fue diferente, entendiendo su mantenimiento como un mensaje divino de la alianza con el pueblo judío. Desde hace siglos es el principal lugar de peregrinación para los judíos de todo el mundo y también una importante atracción turística para personas de todos los credos. Peregrinos y visitantes insertan oraciones escritas a mano en los intersticios de entre las piedras y numerosos fieles leen los Salmos frente al muro.

Otro lugar interesante es la Casa Quemada, que son los restos de una habitación incendiada por los romanos hace casi 2 mil años. La casa fue quemada durante la conquista de la ciudad alta de Jerusalén por los romanos en el mismo incendio que destruyó el templo y hoy en día es un museo que se puede visitar.

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A unos 6 metros por debajo del nivel de la ciudad actual se halla el Cardo, un tramo de calle con columnas y capiteles corintios de origen romano y bizantino situado entre los barrios armenio y judío. En el siglo XII, los cruzados cubrieron la parte septentrional de esta arteria, convirtiéndola en un mercado cubierto, que continúa funcionando en la actualidad con numerosas tiendas de souvenirs. Esta calle continúa hacia el norte hasta la puerta de Damasco; al salir del barrio judío divide el barrio cristiano y el musulmán.

El Barrio Musulmán está situado en la parte noreste de la misma y es el más grande de los cuatro. En él comienza la Vía Dolorosa y hay numerosas calles comerciales y zocos que le dan un aspecto «caótico», lleno de olores, sabores, colores y sonidos por todas partes. Para llegar allí desde fuera de la ciudad vieja el acceso más directo es la Puerta de Damasco y por la puerta de los Leones si se viene desde el Monte de los Olivos o desde la zona de Jerusalén Este.

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La Explanada de las Mezquitas con la Cúpula de la Roca el tercer sitio más sagrado para el Islam y otra visita obligada si estás en Jerusalén. Se encuentra dentro de la ciudad vieja de Jerusalén, al lado del muro de las lamentaciones, y como casi todo lugar sagrado en Jerusalén es motivo de disputas entre judíos y musulmanes. El acceso para los turistas es desde el barrio judío. Además de algunas mezquitas, el barrio también incluye sitios judíos y cristianos de cierta relevancia religiosa.

Para los cristianos

Iglesia o Capilla de la Flagelación
 
Marca el comienzo de la Vía Dolorosa, es un sitio muy importante para el cristianismo porque es en este sitio donde sostienen que Pilatos se lavó las manos y pregunto a los judíos que hacer con Jesús. Allí fue condenado a muerte, torturado y coronado con la corona de espinas, hechos que están representados en las vidrieras de la iglesia.

 

El Arco Ecce Homo
Está ubicado junto a la Capilla de la Flagelación y su nombre proviene de la frase de Pilatos «He aquí el hombre» en latín Ecce Homo.

 

Iglesia de Santa Ana
Se encuentra cerca de la Puerta de los Leones,  en el supuesto lugar de la casa de Ana y Joaquín, los padres de la Virgen María. Fue construida por cruzados de origen francés en el s.XII, con un estilo medieval austero pero imponente, la ausencia casi de ornamentación le da una esencia especial.

 

Para los judíos

El Kotel Hakatan o pequeño Muro de las Lamentaciones, sitio frecuentado de forma regular por los judíos ultrarreligiosos y con una importante presencia policial. Otro sitio de importancia es el túnel de Kotel que se encuentra en el barrio musulmán y cuya salida norte se sitúa en la escuela Omariya. La apertura de esta salida en 1996 causó problemas que se saldaron con decenas de muertos.

También en el barrio musulmán está la Cueva de Sedecías, situada cerca de la Puerta de Damasco. Según los expertos podría haberse tratado de una cantera en la que en los tiempos de Herodes se obtuvo piedra para construir el Templo.

Puertas de Jerusalén

La ciudad consta de 8 puertas de acceso:

Puerta de Jaffa

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También llamada Puerta de la Torre de David por su cercanía a esta ciudadela, es una de las más transitadas al servir de acceso directo a los barrios cristiano y judío y la más utilizada por los turistas. Situada en la parte occidental de la ciudad, de ella partía la carretera que comunicaba Jerusalén con el puerto de Jaffa, en el Mediterráneo, por lo que era la puerta de entrada de los peregrinos judíos y cristianos que llegaban de Europa.

 

Puerta de Damasco

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Llamada así por estar orientada a esta ciudad siria, es sin duda la más imponente de las ocho puertas de Jerusalén. Además de su belleza, impresiona el bullicio que la envuelve, al servir de acceso directo al animado zoco del barrio musulmán.

Es en la época del emperador Adriano cuando la puerta alcanza su mayor esplendor, pues se crea como desembocadura de las dos principales avenidas de Jerusalén y siendo muy ricamente decorada. Tras la puerta se construye también una plaza con una gran columna en el centro coronada con una estatua de la diosa Victoria y permanece sin grandes cambios hasta la época del sultán turco Suleimán el Magnífico, quien le da la forma que tiene hoy en día. Es la única que conserva los restos de la puerta de hierro y madera.

Puerta Nueva

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Construida en 1898 por los turcos para el paso de los cristianos al barrio, es la más reciente de todas. Su estilo es bastante simple y cuenta con una pequeña curvatura en los bordes de la piedra que le da un toque sencillo y discreto.

Puerta de Sión

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Conecta el barrio armenio del interior de la Ciudad Antigua con el Monte Sión que se ubica fuera de las murallas. es conocida por los árabes como Puerta de David al creerse que la tumba del profeta está cerca. De acuerdo con la inscripción original que se encuentra sobre la entrada, fue construida en 1540. Este lugar fue testigo de las luchas entre israelíes y jordanos, que acabó en 1948 con el desalojo de israelíes del barrio judío, y finalmente con su reconquista tras la guerra de los Seis Días. Aunque después de los combates fue restaurada, aún se exhiben los agujeros de bala y metralla de los enfrentamientos que tuvieron lugar en la zona.

Puerta de Dung

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Del Estiércol, de la Basura, o de los Desperdicios. Este curioso nombre se debe a que en sus orígenes era la puerta que servía para sacar la basura de la ciudad. Aunque no destaque por su tamaño ni por su belleza, es muy transitada al ser la forma más rápida de llegar al Muro de las Lamentaciones y a la Explanada de las Mezquitas y es el acceso principal para coches y autobuses que llegan para acceder a dicho lugar sagrado.

Puerta Dorada

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Es la entrada más antigua de las murallas que rodean la Ciudad Vieja de Jerusalén y data del siglo V. También se le conoce como Puerta de la Misericordia o también Puerta de la Vida Eterna. La puerta se encuentra en el centro de la muralla este y era la única que permitía el acceso directo al Monte del Templo desde el exterior. Permanece cerrada desde que en 1541 Solimán el Magnífico la mandase sellar para impedir el acceso al Mesías, que según la tradición debe entrar por ella el Día del Juicio Final.

En los Hechos de los Apóstoles se cuenta que Pedro y Juan curan a un cojo delante de la “Puerta Bella” o en griego horaia pyle. Tras la llegada de peregrinos de partes de Europa en donde se hablaba latín, estos confundieron al oído la palabra horaia (bella) con la latina aurea (dorada), que es como se la conoce hoy en día.

Puerta de los Leones

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Marca el comienzo de la Vía Dolorosa, camino al interior de la Ciudad Antigua por donde Jesús cargó la cruz hasta el Calvario. Recibe este nombre de los dos bajorrelieves de leones que la flanquean (que en realidad son leopardos, colocados por el sultán Suleimán en honor a al sultán mameluco Baybars, pues ellos representan las obras arquitectónicas construidas por este último). También es conocida como Puerta de San Esteban porque, según se dice, el santo fue martirizado no muy lejos de ella. Mientras la Puerta Dorada permanece cerrada, se trata del único acceso a la ciudad por su parte este.

Puerta de Herodes

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Denominada también la Puerta de las Flores o Puerta de la Oveja, está situada en el noreste del barrio musulmán de la ciudad. Llamada así porque se creía que en sus proximidades se encontraba el palacio de Herodes Antipas, uno de los que condenó a Jesús. Data del período otomano, cuando Suleimán el Magnífico reformó y amplió las murallas. A sus pies suele asentarse un pequeño mercado de fruta, y también es uno de los accesos más cercanos a la mezquita de Al-Aqsa. En 1099, durante la Primera Cruzada, las tropas cristianas asediaron la ciudad desde esta entrada.

Recorrido

Desayunamos en Mahane Yehuda y nos dirigimos hacia la Old City. Entramos por la Puerta de Damasco y nos metemos en el barrio musulmán, en un entramado de puestos y calles laberínticas por las que pasa la Vía Dolorosa y el Cardo Romano, tal y como os hemos contado anteriormente. Accedemos al Monte Sión por la puerta del mismo nombre y nos acercamos hasta la Iglesia de la Dormiciónque tiene una cripta con una figura de la Virgen tumbada a tamaño real.

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(Se supone que la Virgen no tuvo una muerte humana, sino que por acción de su hijo pasó a la eternidad directamente, a través de lo que denominan tránsito o dormición).

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Muy cerca de allí está el Cenáculo, donde se realizó la Última Cena y la tumba del Rey David, cuya entrada está segregada por sexos y no merece mucho la pena, ya que es un espacio muy reducido en el que tan sólo se ve una caja a través de un cristal. A la salida se encuentra el Museo del HolocaustoYad Vashem, que no vimos por falta de tiempo.

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Pasamos la Torre de David y seguimos callejeando por el barrio Armenio hasta llegar al Monasterio de San Salvador, cerca de la Puerta Nueva, y a la Iglesia del Santo Sepulcro, el punto exacto donde según los Evangelios se produjo la Crucifixión, Enterramiento y Resurrección de Cristo, ahí es . Dentro hay tres zonas importantes: La piedra de la unciónGólgota o Calvario (lugar exacto de la Crucifixión de Jesucristo) y el Santo Sepulcro.

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Nada más entrar por la puerta veremos una losa de piedra rosada en la que supuestamente fue ungido el cadáver de Cristo antes de ser sepultado, siempre está lleno de gente recostada sobre ella, rezando, besando, etc.

Si continuamos hacia la izquierda desde la entrada llegaremos al Sepulcro, una pequeña construcción en el que se supone está el sepulcro en el que enterraron a Jesucristo. Tendréis que hacer bastante cola si queréis entrar, en general esta iglesia está siempre llena de gente, así que os recomiendo madrugar para minimizar un poco la espera.

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Desde la entrada a la basílica, nos dirigimos a la derecha y después de subir unas escaleras llegamos donde se situaba la colina conocida como Gólgota (Calvario en Latín), el lugar en el que se supone que Cristo fue crucificado y que alojaba la cruz. Hoy en día un agujero bajo el altar marca La roca (montículo de piedra) del Gólgota, donde fue plantada la Cruz de Jesús.

En un lateral y bajando unas escaleras se encuentra una pequeña capilla. Según la leyenda, es el lugar en el que la emperatriz Elena, tras fracasar en la búsqueda de la cruz, inició la búsqueda del sepulcro, y que al derruir el templo pagano para aislar el Calvario e iniciar las nuevas edificaciones aparecieron tres cruces, una de las cuales habría de ser la Vera Cruz o auténtica cruz del martirio de Cristo.

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Hay un pequeño altar y un fresco representando a Santa Elena, y aunque el sitio no tiene nada más, pero personalmente, resulta curiosa la cantidad de cruces “talladas” en las piedras de los laterales de las escaleras, hechas por los peregrinos que acudían en la época de los cruzados a Tierra Santa y que al llegar hacían una marca en forma de cruz en la roca.

Comemos algo cerca del Hospicio Austríaco, situado al lado de la tercera estación del Vía Crucis, y aunque por fuera no parece gran cosa, por dentro tiene un jardín muy agradable con wifi gratuito y por 5 ILS puedes subir a la terraza y disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad.

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Después nos dirigimos al Muro de las Lamentaciones, que resulta increíble, especialmente el viernes por la tarde, cuando comienza el sabbat, día sagrado para los judíos. Allí se concentran para hablar y orar, y en la zona de las mujeres se dedican a entonar alegres canciones. Este día no funcionan los transportes públicos y la gran mayoría de tiendas y restaurantes están cerrados.

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Día 3: Jerusalem

Dado que es sábado y la ciudad está muy tranquila, decidimos ir al Monte de los Olivos. Hay un tour gratuito que sale a las 11:00 de la Puerta de Jaffa, y otro que va por el King’s Valley que sale a las 10:00 desde la zona del ayuntamiento, pero finalmente lo hacemos por nuestra cuenta.

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Primero vamos por la zona de las Tumbas de los Reyes, excavadas en la roca y ligeramente parecidas a las fachadas de Petra. 

La entrada a las tumbas se realiza a través de un patio, de la misma época, excavado en la roca, al que se accede por un arco también excavado en la roca. Las tumbas se encuentran vacías en la actualidad, pero anteriormente alojaron varios sarcófagos, que fueron recuperados y posteriormente trasladados al Museo del Louvre.

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Luego ascendemos hasta la Iglesia de la Agonía (En su interior se encuentra la porción de roca en la que se supone que oró Jesús la noche en que fue arrestado), entramos en la Gruta de Getsemaní, donde está la supuesta tumba de la Virgen, donde supuestamente está la tumba de la Virgen y nos damos un paseo por el jardín del mismo nombre, entre olivos milenarios.

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Seguimos ascendiendo hasta el Mirador, con unas vistas espectaculares del Cementerio Judío y desde aquí bajamos caminando hasta la Old City por la Puerta de los Leones.

Cuando llegamos a la ciudad vieja nos fuimos a hacer el tour por los tejados de Jerusalén para ver la increíbles vistas y conocer un poco más la vida de la gente en la ciudad vieja. Hay varias rutas, la corta y la larga. Tiene un precio de 18 ILS por persona. Creímos que tendríamos buenas vistas de la Cúpula de la Roca, pero sinceramente, son mucho mejores desde el Hospicio Austríaco, así que si no disponéis de mucho tiempo en la ciudad, pasaría de hacer este tour.

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En cuanto cae la noche, la ciudad recobra su habitual bullicio, puesto que se ha acabado el sabbat y los restaurantes y comercios abren de nuevo sus puertas, así que aprovechamos para empaparnos del ambiente en la calle y picotear algo antes de volver al apartamento.

Día 4: Jerusalem – Haifa – Acre – Nazaret

Hoy madrugamos para ver la Explanada de las Mezquitas, que abre a las 8:30 y se forman unas colas increíbles. Os recomiendo ir muuuy temprano para evitar sobre todo a los grupos organizados, ya que ralentizan mucho la entrada. Como anécdota, comentar que no se puede entrar a esa zona con biblias u objetos de tipo religioso cristiano, así que si habéis comprado algo de esto, tendréis que dejarlo en unas taquillas de aspecto dudoso en la entrada de la pasarela de madera, y dar toda la vuelta y esperar cola para recuperarlo.

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Para llegar hay que llegar hasta el Muro de las Lamentaciones, salir por la Puerta de la Muralla y entrar atravesando el puente de madera que está al lado del Muro donde rezan las mujeres, que es la explanada con Cúpula de la Roca y la mezquita Al-Aqsa.

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Después de la visita, recogemos el coche de alquiler y nos dirigimos hacia el norte. Paramos en Haifa a ver los jardines Baha’i, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Apilados en la ladera del Monte Carmelo, los jardines en terrazas se construyeron alrededor del Santuario del Báb, un precioso edificio con cúpula dorada  donde está enterrado el fundador del Babismo.

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Tan sólo podemos ver la parte superior y la del medio, donde está el Santuario o Shrine debido a que cierra a las 12. Hay que tener en cuenta que las cosas cierran muy pronto, entre las 16 y las 17 de la tarde está todo cerrado, y además, en noviembre, es de noche. Luego seguimos hacia la ciudad cruzada subterránea de Acre, hoy Akko, una ciudad que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO con impresionantes murallas.

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Destaca la ciudadela, una fortificación construida durante la creación de la Orden de los Templarios. Forma parte de la defensa de la ciudad en su parte norte y durante el siglo XX  fue usada mayoritariamente como prisión. Hoy en día está formada por:

  • Fortificaciones otomanas, incluida la torre.
  • Vieja ciudad de Acre. Centro de visitantes.
  • El jardín encantado, un jardín que trata de replicar al que existió en este mismo lugar en la época de las cruzadas.
  • La prisión británica y sus calabozos.
  • El salón de los caballeros.

 

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Fuente: Louis Cantillo
Hay un tour combinado de ciudadela y museos que cuesta 62 ILS, podéis ver la lista de precios completa aquí.  Nosotros aprovechamos para dar una vuelta por la parte antigua de la ciudad, perdiéndonos en su entramado de calles y visitando varios de los khan (antiguas posadas y hostales) que todavía se conservan. El más famoso es el Khan al-Umdan, cercano a la Torre del Reloj, y el más bonito sin duda. Se trata de un recinto cuadrangular que consta de un bajo y un piso alrededor de un patio central en el que se encuentra un pozo. Mientras la mercancía se guardaba en la planta baja, los comerciantes podían dormir en el piso de arriba.
Destaca también la Mezquita Al Jazzar, en mi opinión la más bonita de Acre y además, la más grande que se conserva en todo Israel (si exceptuamos las que se encuentran en la ciudad santa de Jerusalén). Al parecer, la mezquita se edificó sobre las ruinas de una antigua catedral. Como curiosidad, decir que el porche de entrada se sostiene sobre las columnas que fueron llevadas desde la antigua ciudad de Cesarea.
Nos hubiera gustado pasar más tiempo aquí, pero hay demasiadas cosas que ver y los días no dan para más… Así que ponemos rumbo a Nazaret, donde pasaremos la noche.

Día 5: Nazaret – Ein Gedi – Arad

Nazaret está enclavada en las colinas de Galilea, y desde arriba se puede contemplar una bonita vista de toda la ciudad. Lo más destacado es la Basílica de la Anunciación, donde se dice que el Ángel Gabriel se apareció a la Virgen María para decirle que esperaba un hijo. En el interior, la planta baja contiene la Gruta de la Anunciación, considerada por muchos cristianos como los restos de la casa de la infancia de la Virgen María.

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Otro lugar sagrado es la Iglesia de San José, que se encuentra en las inmediaciones y que está construida en el terreno donde se dice que se encontraba la carpintería de José de Nazaret. Bajo su principal sala de oración. cuenta con una interesante red de criptas. En la avenida principal del pueblo se encuentra la Iglesia Ortodoxa de la Anunciación y el Pozo de María, donde curiosamente también se le apareció Gabriel a María.

Aparte de las vistas y de esto que os acabo de comentar, el pueblo no tiene mucho más que ofrecer, por lo que si lleváis una agenda apretada, podéis prescindir perfectamente de él.

Después de la visita nos dirigimos hacia el Jardín Botánico de Ein Gedi, en pleno Mar Muerto. La carretera atraviesa el Desierto de Judea, situado entre en Israel y Cisjordania. Teníamos miedo de que nos dijesen algo en la frontera por llevar el coche con matrícula israelí, pero luego nos dimos cuenta de que la gran mayoría de los coches con los que nos cruzábamos también la llevaban, así que afortunadamente pasamos sin problemas.

En la reserva natural de Ein Gedi se pueden hacer varios trekkings, uno de los más populares es el David Hikking trail. La primera sección es una caminata desde la taquilla hasta la cascada de David. Se trata de una bonita caminata circular que no tarda más de una hora en completarse.

El contraste que ofrece esta zona con su exuberante paisaje verde en comparación con el desierto que lo rodea es sorprendente. Después de un rato se llega a la hermosa cascada y las piscinas, en este punto hay dos opciones: volver al inicio o continuar hacia la segunda sección de la caminata, que es una caminata adicional de tres o cuatro horas.

Continuando desde la Cascada de David atravesaremos senderos más difíciles hacia Shulamit’s Spring, Dodim’s Cave, y finalmente, Ein Gedi Spring. Estos senderos implican un poco de escalada, así que que tener una mediana condición física. En el camino, las piscinas de agua son populares entre los excursionistas que deciden detenerse y refrescarse. La piscina de agua dulce en la cueva de Dodim es particularmente hermosa.

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Fuente: lonely planet

Y qué mejor remate a la caminata que un buen baño en el Mar Muerto. Para acceder a él en esta zona, se debe hacer a través del balneario en el que hay que pagar una entrada, por lo que seguimos un poco más por la carretera hasta llegar al siguiente pueblo, que se llama Ein Bokek. Éste es un lugar que se parece bastante a las ciudades costeras del sur y levante español, llena de hoteles enormes y playas privadas, una especie de Benidorm para rusos. Una vez que entras y pasas el puesto de control policial, a mano izquierda hay un parking de tierra gratuito, y una zona donde te podrás bañar libremente, ya que en el resto de la ciudad hay playas privadas y zona azul de aparcamiento.

Una vez allí recuerda que no se debe entrar de golpe, en primer lugar porque la densidad del agua te lo complica y en segundo lugar porque no debes sumergir la cabeza. Te deslizas suavemente y… voilá! estás flotando sin darte cuenta! Es una sensación de lo más curioso, la verdad. El agua es muy densa y tiene un tacto aceitoso. Recordad llevar una buena protección solar especialmente si viajáis en verano y unos escarpines (si no los queréis comprar podéis llevar chanclas o similares, pero nunca vayáis descalzos). Esto es debido a que el fondo del mar Muerto está formado por una superficie de sal que te hacen mucho daño en los pies. Y además hay que tener en cuenta que si os bañáis con alguna herida os va a escocer debido a la concentración salina.

Después de hacer el cabra un buen rato en el mar, nos cambiamos y ponemos rumbo a la población de Arad, dado que la disponibilidad en Ein Gedi de alojamiento era reducida y los precios altísimos para nuestro presupuesto.

Día 6: Masada- Mitzpe Ramon – Eilat – Aqaba

Masada es conocida por el asedio de la fortaleza por parte de las tropas del Imperio romano condujo finalmente a sus defensores a realizar un suicidio colectivo al advertir que la derrota era inminente.

Ahí va un poco de historia:

» Durante la primera guerra judeo-romana, un grupo de sicarios (secta judía) se hizo fuerte en Masada y desafió el poder romano, por lo que el gobernador de Judea decidió asediar la fortaleza. La defensa del sitio era sencilla, ya que sólo había dos rutas de acceso: el «Camino de la Serpiente» que era un angosto y escarpado sendero de unos 5 kms bastante estrecho y con acusada pendiente, y por otro lado, había un estrecho camino situado en la ladera occidental y custodiado desde la fortaleza.

Lo que hicieron los romanos fue construir una gran rampa llamada agger para poder quebrar la defensa por el segundo camino. El enorme terraplén, que aún hoy se puede observar cuando se visita este lugar, constituye una de las estructuras de asedio más formidables de la época.

Viendo la que se les venía encima, el jefe hebreo reunió a su gente y les propuso darse muerte para evitar ser hechos prisioneros al más puro estilo de Numancia. Acordaron que los hombres acabaran con la vida de sus familias, de manera que solo quedaran 10 con vida. Luego un solo varón, elegido a sorteo, acabó con la vida de los otros, incendió el fortín y finalmente se dio muerte a sí mismo.»

Nos levantamos a las 4 de la mañana para ver allí el amanecer, ya que se considera como uno de los más impresionantes del mundo, con la lentitud de la luz que emerge sobre las montañas jordanas de Moab y el Mar Muerto, bastante espectacular. Debido a que el teleférico no comienza a funcionar hasta poco después, subir a pie es la única forma de ver el amanecer allí. Lo bueno de alojarse en Arad, es que hay un camino que lleva directo a la zona y se tarda poco en llegar (y así arañamos unos minutos más a la cama…).

Una vez que llegas allí deberéis pagar 28 ILS por persona y dejar el coche en el parking que hay cercano a la caseta de la entrada. Yo contaba con que a esas horas haría frío y fui súper abrigada, con un buen chaquetón y he de decir que fue un error, que pese a estar en noviembre, con una simple sudadera hubiera bastado, así que ya sabéis, no cometáis el mismo error que yo o estaréis cargando con el abrigo toda la mañana 😉

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Hay dos maneras de acceder a la fortaleza: a través de la rampa construida por los romanos (caminata corta) o bien tomando el Snake Path, que es la caminata larga y se tarda de hora y media a dos horas.

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Una vez que se llega a la meseta donde se encuentra el recinto de la antigua fortificación, observaremos numerosos restos arqueológicos, entre los que destacan lo que fuera el palacio del rey Herodes y unos baños romanos, con zonas que conservan mosaicos y murales pintados, y asimismo los restos de las grandes salas de almacenamiento, sobre todo, de cereales, vino y aceite. También veremos lo que en su día fueron un baño ritual judío, una sinagoga, torres de vigilancia o incluso una antigua iglesia bizantina. Hay varias zonas de descanso cubiertas con un techo de lona,  todo un oasis para el turista, especialmente si se hace la visita en otras épocas del año más calurosas.

En resumen, una visita imprescindible por los imponentes paisajes desérticos que podréis ver y la dramática historia que la envuelve. Podéis encontrar toda la info necesaria acerca del parque aquí.

Después de estar un par de horas por el lugar, volvimos al apartamento a desayunar algo y poner rumbo a nuestro siguiente destino, ya que en el día de hoy tenemos que llegar a la zona sur de Israel, dejar el coche de alquiler y cruzar la frontera para hacer noche en Aqaba.

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Paramos en Mitzpe Ramon, que es una ciudad situada en el desierto del Neguev, desde la que se ve un enorme cráter erosivo llamado Makhtesh Ramon. Para bajar al cráter te hacen pagar entrada en el centro de visitantes y es un camino enorme…no se puede recorrer en un solo día. Es un lugar especial para los que les gusta el senderismo y curioso para los que solo quieran tener una vista espectacular del desierto. Desde mi punto de vista si no tienes mucho tiempo, no pares aquí, hay un montón de sitios más bonitos que visitar.

Desde ahí nos desplazamos hasta nuestra siguiente parada: el Cañón Rojo, que debe su nombre al fenómeno que ocurre cuando la luz del sol golpea la roca que recubre el cañón, dándole un intenso color rojizo con franjas de tonos de blanco y amarillo.

Como vamos algo apurados de tiempo, hacemos el sendero verde, bien marcado y relativamente corto. El descenso desciende hacia el lecho del río y luego hay un pequeño sendero que conduce al segundo arroyo. Caminando a través del segundo arroyo, se llega a una gran roca que se proyecta desde el lecho del río, desde la cual hay uno de los lugares más perfectos para hacer fotografias de la zona. A medida que continuamos caminando a lo largo del segundo arroyo, los lados del cañón se estrechan en lo que se conoce como el «Red Canyon», muy similar al que existe en Estados Unidos, aunque de menor dimensión.

Después de la ruta de senderismo llegamos a Eilat y devolvemos el coche. Como la oficina está a un km y poco de la frontera, agarramos nuestras mochilas y cruzamos la frontera a Jordania andando, ya que si tomas un taxi o un autobús te deja en la misma zona. Pagamos 140 ILS de tasas por 2 personas, se puede pagar en cash o con tarjeta, da igual la divisa, te hacen el cambio allí sin problemas. Tras pasar el control de pasaporte llegamos a la parte jordana, donde nos hacen un visado gratuito al pasar más de 2 días en el país. En cuanto terminas todos los trámites, te dirigen amablemente hacia los taxis, que te clavan 10 JOD por llevarte al centro de la ciudad, cuando a un local le cobran 4 o 5, incluso a algún turista le han llegado a cobrar 20 JOD, una barbaridad.

Llegamos al hotel, el Amir Palace, que tiene pinta un poco mala por fuera pero que está genial por dentro y el dueño es un encanto, nos hizo un mapa de lo más completo de la zona y nos dio información acerca de los buses que van de Aqaba a Petra. Salimos a cenar algo y al día siguiente madrugar para llegar a Wadi Musa, el pueblo que está al lado de Petra.

Día 7: Aqaba – Petra

Nos levantamos bien temprano para pillar el primer autobús que nos lleve a una de las 7 maravillas del mundo, Petra. A las 7 de la mañana estamos cargados como mulas con nuestras mochilas y vemos que es imposible tomar un bus. La gente que está allí te marea como quiere, que si el bus no sale a esa hora, que si no son buses sino furgonetas, etc.

Total, que nos cansamos que nos hagan el lío y aceptamos ir con un chico que iba a la universidad cerca de allí por 20 JOD (los taxis os pedirán entre 30-35 JOD). En cuanto dejamos las cosas en el hotel nos acercamos al centro de visitantes para comprar las entradas a Petra, recordad llevaros el pasaporte con vosotros o la Jordan Pass o no os dejarán entrar. El precio es de 55 JOD por dos días, más un 2% de comisión por pagar con tarjeta. Lo curioso es que no te piden ningún comprobante de estancia, por lo que incluso si estás de pasada, se puede optar por la opción de 50JOD. El precio incluye un primer recorrido en caballo, pero te pedirán una propina aparte.

Es importante llevar agua y algo de comer, aunque siempre está la opción de comprarlo en algún puesto de dentro, pero el precio será el triple que en una tienda, y además, los que vayáis en épocas más calurosas acordaros de protección para la cabeza y crema solar. Un buen calzado es esencial, ya que estaremos andando casi todo el día. Para los más perezosos, gente mayo o con problemas de piernas se cuenta con la opción de realizar los recorridos en burro o camello.

PetraMap

La entrada a Petra se realiza por el Siq” una especie de desfiladero que se abre en forma de acantilado estrecho y profundo.

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Un kilómetro y medio de recorrido en el que te sientes apabullado, rodeado de rocas tanto por arriba, como por los lados y en el que al final del sinuoso camino aparece de la nada y te encuentras cara a cara con el Khazneh”, el tesoro, el monumento más impresionante de todos.

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Un edificio tallado sobre la roca que ha permanecido inerte al paso del tiempo durante más de 2.000 años. Lo que lo hace todavía más espectacular es su grandiosidad, con una fachada de 30 metros de ancho y 43 metros de alto, pero cualquier descripción no haría justicia a semejante belleza, hay que verlo en directo para entender la sensación que siente uno al llegar allí.

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Si dejas atrás Al-Khazneh tomando la Avenida de las Fachadas empiezas a darte cuenta de lo que llegó a ser esta ciudad, nada comparable de lo que queda hoy en día, pero igualmente impresionante.

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Una vez que llegamos al Teatro giramos a la derecha para hacer el sendero de las Tumbas Reales y  al final del camino llegamos a un viewpoint donde estaban unos beduinos muy simpáticos con los que tomamos té y nos sacaron fotos. Justo al lado, está el tenderete del beduino que salió en el programa de Calleja, que el pobre estaba un poco cabreado porque los otros le quitaban la mayoría de los «clientes».

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Fue una experiencia increíble el estar un buen rato charlando con ellos sentados al borde del precipicio hasta el atardecer. Cierra a las 5, así que hay que tener cuidado de no pasarse de la hora o tendréis que correr para no quedaros encerrados dentro.

Día 8: Petra

Hoy volvemos al conjunto arquitectónico de Petra con las pilas cargadas y una ruta dura por delante. Nuestra primera parada será el «Altar del Sacrificio» desde donde se puede observar la panorámica del recinto y al que se llega después de recorrer una colina llena de duras pendientes.
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Con una de las mejores vistas de todo Petra, era un lugar donde los Nabateos sacrificaban animales y posiblemente personas. Desde aquí se puede acceder a la ruta de la Tumba del Soldado Romano, una ruta poco transitada y que merece la pena.
Siguiendo el camino, se llegará a la Vía Columnada, al Pequeño Teatro, al Gran Templo, al Templo de los Leones Alados y a los restos de una iglesia bizantina sembrada de mosaicos.
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Nuestra segunda parada es el conocido  “Deir” o Monasterio, al cual sólo se puede acceder a través de una serie de cerca de 1.000 empinados escalones esculpidos sobre la ladera de la montaña. Las piernas se te resienten, pero merece la pena solo por llegar al final, girar la cabeza a la derecha y ver esa fachada similar a la del Tesoro, pero con dimensiones aún mayores.
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Su nombre se debe a las cruces talladas en su interior, que hacen pensar que fue empleada como iglesia cuando el cristianismo se impuso en el Imperio Romano. Frente a la fachada y tras una cueva ocupada por un bar, parte un sendero (cuesta arriba para no variar) que lleva a un mirador desde donde puede apreciarse el atardecer sobre el mausoleo y, más allá del valle, sobre Israel y Palestina.
Si de día impresiona, de noche resulta espectacular, a la luz de miles de velas alumbrando los monumentos y la música en directo de los beduinos en el Tesoro. Hay que tener en cuenta que el espectáculo de Petra by night sólo tiene lugar los lunes, miércoles y jueves en horario de 20.30 h a 22.00 h para que puedas volver a la puerta a las 22.30 h. Las entradas cuestan 17 JOD por persona.

 

Otra visita que se puede hacer es subir a la Tumba de Aarón en el Monte Hor, pero no pudimos hacerla por falta de tiempo. Como conclusión, un día bien aprovechado o dos son suficientes para visitar Petra y sí, merece la pena pagar ese pastizal por la entrada.

Día 9: Petra – Wadi Rum

Desde el hotel de Petra contratamos un tour al desierto de Wadi Rum, que incluye transporte hasta el centro de visitantes, una excursión de 4 horas en Jeep parando en los sitios más destacados, entrada al parque, comida, cena beduina y desayuno al día siguiente y vuelta de nuevo al centro de visitantes. Todo ello por 55 JOD cada uno.

Wadi Rum se encuentra cerca del sur de Jordania, a unos 60 kilómetros al nordeste de Aqaba, ciudad situada a orillas del Mar Rojo. Se trata de una planicie que se encuentra a unos 1.600 metros de altura sobre la que se levantan grandes bloques montañosos compuestos por granito y arenisca.

A las 6:30 nos recoge la minivan y nos deja en la entrada del parque, que es donde realmente empieza el desierto. Se nos ofrece además una excursión en camello, una sencilla de una hora de duración (27 euros), y otra más completa de 3 horas (60 euros), pero yo ya había tenido una experiencia regular en Marruecos y decidimos pasar. Montamos en la parte de atrás de una  pick-up  lo que nos permite  ir sentados sacando fotos, vídeos o disfrutar simplemente del paisaje, una combinación de zonas arenosas, incluso con dunas y algo de vegetación, que se extienden entre los grandes bloques de granito.

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La primera parada es en la llamada Lawrence Spring. La fuente fue nombrada en honor a la descripción evocadora de Lawrence en los Siete Pilares de la Sabiduría. Junto con otros manantiales en la zona, este canal de agua natural que se desploma en un frondoso paraíso de metro y medio de lado permitió que la zona se convirtiera en un importante abrevadero para caravanas que viajaban entre Siria y Arabia. Ahora mismo lo que se aprecia es un pequeño canal de agua, no esperéis algo espectacular. A su lado nos encontramos una roca con inscripciones antiguas.

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La siguiente parada la hacemos en unas dunas, que subimos descalzos y desde arriba pudimos obtener preciosas vistas panorámicas de Wadi Rum. Continuamos hacia un pequeño cañón donde se encuentran inscripciones en sus paredes supuestamente con más de 4000 años de antigüedad.

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A lo largo del camino y cerca de las «atracciones» nos encontraremos con jaimas instaladas por los beduinos que viven en esta zona, donde además de recibirnos con un rico té, podréis descansar en grandes cojines sobre el suelo y si queréis comprar algunos souvenirs (pero sin compromiso, ellos lo tienen ahí por si alguno se lleva algo, pero en ningún momento te sientes presionado, el ambiente es de lo más relajado).

La última parada antes de llegar al campamento beduino fue en el Um Fruth Rock Bridge. Tiene una altura de unos 15m y la subida no es complicada, aunque hay que ser algo ágil para trepar.

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Una vez arriba, las vistas de las montañas amarillas de Um Fruth son increíbles. Luego nos llevarían hasta el campamento, situado al lado del Little Bridge en Khor al Ajram, donde nos esperaba una cómoda jaima privada donde pasaríamos la noche. En cuanto dejamos las cosas nos vamos rápidamente a dar una vuelta por las inmediaciones y encontrar un buen sitio en un bloque rocoso para disfrutar de la puesta del sol. Ciertamente es un espectáculo impresionante que merece la pena, entre el paisaje y el silencio, la atmósfera se carga de un ambiente especial, mágico.

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En cuanto se pone el sol volvemos hacia nuestra tienda para descansar un poco del día antes de la cena, que prepararán al estilo beduino introduciendo carne y verduras en un recipiente bajo la tierra que estaba delicioso. Después nos quedamos de charla fumando una sisha con los beduinos, para conocer un poco mejor su estilo de vida, y posteriormente nos fuimos por la noche a contemplar en silencio las estrellas, que al estar alejado de cualquier fuente de iluminación, se veían miles.

En resumen, la visita al desierto de Wadi Rum es una de las etapas imprescindibles en tu viaje a Jordania.

Día 10: Wadi Rum – Eilat -Tel Aviv

Este día madrugamos para ver el amanecer en el Little Bridge, y desayunamos en el campamento. Recogemos nuestras cosas y nos llevan de nuevo hacia el centro de visitantes, donde un taxi nos lleva a la frontera jordana por 25JOD. Una vez pasados los trámites fronteriles en ambos lados, tomamos un taxi hasta Eilat (35 ILS) que nos deja en la playa, donde aprovecharemos el día para bañarnos en el mar Rojo, que como hemos indicado anteriormente, es de piedras y no merece mucho la pena, al menos para refrescarse, otra cosa es que queráis hacer snorkel en su aguas transparentes, ya que se trata de uno de los mejores lugares del planeta para sumergirse, se ven los peces incluso sin meter la cabeza bajo el agua.

Desde allí vamos hasta la estación de autobuses, donde cogeremos el bus que nos lleva a Tel Aviv. Tras 5h de trayecto, llegamos a la estación, donde nos hacen pasar nuevamente un control policial, lo que retrasa un poco nuestra llegada al hotel y aumenta nuestro cansancio, pues llevamos todo el día cargando con la mochila para arriba y para abajo. Tomamos un autobús urbano que nos deja al lado del hotel (5,5 ILS /persona), que está cerca de la calle Allenby, una de las principales calles de la ciudad, y una vez duchados y descansados nos damos un paseo por la zona de la marina para cenar algo.

Día 11: Tel Aviv

Debido a que es nuestro último día hábil del viaje, nos levantamos pronto y salimos a patear la ciudad con ganas. Nuestra primera parada es en el Cafe Bialik, un sitio muy moderno y encantador donde tomamos un buen desayuno que nos da fuerzas para seguir con la ruta.

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Seguimos por la Shenkin Street y aquí vemos otros tantos edificios blancos de los más de 4.000 estilo Bauhaus construidos en toda la ciudad por arquitectos judíos alemanes desde los años treinta.  Su prolongación es el Boulevard Rothschild, uno de los bulevares más bellos de la ciudad.

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Pasamos por los puestos del Mercado del Carmel, un sitio con mucho encanto, cuyos edificios están bellamente decorados con pinturas en las paredes y hay un montón de pequeños restaurantes para tomar algo con muy buena pinta.

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Desde ahí nos vamos hasta la playa, donde paramos un rato a descansar y luego seguimos hasta Jaffa, por el casco viejo, con sus calles antiguas, sus edificios otomanos y su Torre del Reloj. Damos una vuelta por el mercado de pulgas y comemos por allí cerca un plato típico israelí que se llama Shakshuka, y consiste en una base de tomate, cebolla y ajo sobre la que se cocinan unos huevos para después servirlo en la propia sartén de hierro fundido con pan que remojar en la salsa.

Shakshoka

Volvemos a la playa para ver el atardecer y después nos dirigimos hacia el mercado para hacer las últimas compras de souvenirs. A las 18 ya están cerrando casi todos los puestos, así que mejor hacer las compras por la mañana si no queréis llevaros luego sorpresas. Otra cosa que se puede hacer en la ciudad es subir a las torres Azrieli, donde hay un observatorio en el último piso con vista panorámica a la ciudad. La entrada se hace vía el centro comercial del mismo nombre.

En el norte de Tel-Aviv se encuentra el parque Yarkon. La mayor parte del parque es sólo una estrecha zona verde a lo largo del río Yarkon y se puede ver las carreteras de ambos lados, pero es agradable, y además se pueden realizar actividades como alquilar un barco en el lago, alquilar una bici para recorrerlo o visitar el jardín botánico.

Cenamos en un sitio tradicional cerca del Carmel Market que se llama Maganda, que no es muy bonito, ni los camareros especialmente amables, pero la comida estaba muy buena, y con esto ponemos el punto final a nuestra aventura, ya que al día siguiente nos volvemos a casa.

Día 12: Tel Aviv – Aeropuerto – Madrid

Este día lo utilizamos únicamente para volver a casa, ya que partimos muy temprano (nuestro vuelo sale a las 8 de la mañana y hay que estar 3 horas antes para pasar todo tipo de controles), aunque hay opciones con otras aerolíneas que salen más tarde y poder aprovechar las últimas horas en la ciudad.

Contratamos un Uber, que nos sale por unos 80 ILS, menos de la mitad de lo que nos pedían los taxistas normales (200 ILS) y se puede pagar con tarjeta o Paypal (que en nuestro caso nos vino genial porque habíamos gastado todos los shekels en el mercado la noche anterior).

Reflexiones

Personalmente, he de decir que gracias a este viaje he podido derribar unos cuantos mitos y prejuicios acerca de la gente y de los países visitados. Si bien es cierto que dada la situación geográfica y política puede haber conflictos, en ningún momento nos hemos sentido inseguros o en peligro. La gente en general se ha portado muy bien con nosotros, que siempre andábamos con recelos por si nos iban a atacar o a timar, y afortunadamente nunca nos ha pasado nada parecido.

Si tuviese que hacer el viaje de nuevo cambiaría varias cosas, en primer lugar, probablemente lo dividiría por países, para dedicarle todo el tiempo posible a cada zona. Pasaría al menos unos 5 días en Jordania, para así poder ver Jerash y Amán, prescindiría de la visita a Nazaret e incluiría la zona norte del mar de Galilea, Cesarea y visitaría Jericó, Belén y el Monasterio de San Jorge. Y además, aprovecharía más el último día, que, por desgracia, nos quedó tan sólo para ir al aeropuerto y volar.

Espero que os haya gustado mi relato viajero y que os animéis a visitar estos maravillosos países, cargados de historia y con mucho que ofrecer.

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  1. Alejandro Herrera

    Hola, buenas tardes, somos Alex y Eli y estamos preparando nuestro viaje a Israel y Jordania este septiembre. Tenemos un par de dudas sobre el Wadi Rum. Nuestra pregunta es si a la hora de contratar, ellos te van a buscar al centro de visitantes y te llevan al campamento y a la hora de hacer la ruta en 4×4 se puede hacer sobre la marcha? También he visto que en el cetro de interpretación ofrecen rutas en 4×4, que entiendo que se pueden contratar esas o las del propio campamento donde te quedes? Nuestras dudas es un poco el funcionamiento en ese lugar.

    Otra pregunta que quería hacerte es si merece la pena pasar dos noches en el desierto?

    Muchas gracias y un abrazo enorme¡¡¡

  2. Hola Alex,

    Nosotros contratamos la excursión en Wadi Musa, durante nuestra visita a Petra que incluía todo por 55 JOD. Nos fueron a buscar a nuestro hotel, y de ahí pasamos al centro de visitantes, donde nos bajamos un rato a tomar un té y nos ofrecieron contratar otro tipo de excursiones, aunque con el básico para mi es más que suficiente.

    Luego reanudamos la excursión en 4×4 y finalmente pasamos una noche en el campamento, donde estuvimos cenando con los beduinos y viendo las estrellas. Al día siguiente por la mañana temprano nos llevaron de vuelta al centro de visitantes y desde allí contratamos un taxi que nos llevase hasta la frontera para continuar con el viaje.

    Por lo que he visto más o menos todas las excursiones son iguales, incluyen el tour en 4×4, la noche en el campamento y el transporte y el precio es el mismo. Se suele contratar en los hoteles de Petra. En mi opinión con una noche en el desierto es más que suficiente, puesto que lo principal se ve en un día y a menos que seáis unos locos de las estrellas, poco se puede hacer allí.

    Espero haberos aclarado un poco más vuestras dudas y que tengáis un bien viaje.

    Saludos!!

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