Situada en lo alto de un cerro rocoso, Cuenca es una pequeña ciudad cargada de rincones con encanto, y lo mejor de todo es que se puede recorrer su conjunto monumental en apenas medio día y está a tiro de piedra de Madrid. Os contamos los puntos más importantes para que no os perdáis nada en vuestra visita.

El puente de San Pablo y las Casas Colgadas

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Asociadas inconfundiblemente al nombre de la ciudad, la estampa más emblemática y representativa son estas viviendas del s.XVI, que poseen una parte de balcones en voladizo, sobresaliendo en la cornisa rocosa de la hoz del río Huécar.

Actualmente el conjunto consiste en tres casas, dos de las cuales (Las Casas del Rey) albergan el Museo de Arte Abstracto Español, mientras que en la otra (La Casa de la Sirena), hay un mesón.

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Desde el Puente de San Pablo se observan las vistas más tradicionales de las Casas Colgadas. Eso sí, no es apto para personas que sufren de vértigo. El actual está hecho de hierro y es de principios del s. XX, que fue construido sobre uno más antiguo de piedra.

La Catedral y sus arededores

Se empezó a construir en el s XII y junto con la Catedral de Ávila representa uno de los primeros ejemplos del gótico en España. Dentro del claustro se encuentra el reloj del siglo XV que cuenta con fase lunar, calendario juliano y un mecanismo que hacía sonar cinco campanas.

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Las entradas tienen un precio de 4,80€ la visita individual y 6,30€ el combinado catedral+triforio y el horario es de domingo a viernes de 10:00 a 18:30 y los sábados de 10:00 a 19:30, aunque puede variar en función de la estación del año. (En verano se amplía).

En su interior destaca la Capilla de la Virgen del Sagrario, del siglo XVII, que cuenta con unas pinturas murales por las que ha sido bautizada como  una “pequeña Capilla Sixtina».

Aunque lo más notorio es su gran fachada principal neogótica, que aunque nos pueda parecer antigua, tiene apenas 100 años (se construyó en 1910), ya que en 1902 se derrumbó la torre del Giraldo y se llevó por delante parte de esta fachada. El autor aprovechó algunos elementos originales de época gótica y otros barrocos del siglo XVIII, intentado reproducir la original. 

Junto a la catedral se sitúa el Palacio Episcopal y en su interior se halla el Museo Diocesano. Destaca su fachada, reformada en el siglo XVIII.

Cerrando la Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamientouno de los edificios más representativos del barroco de Cuenca. Se comunica con la emblemática calle de Alfonso VIII a través de unos portales porticados.

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Fácilmente reconocible por sus casas de vivos colores, estos edificios se adaptan a la topografía de manera singular, con tres o cuatro alturas en la fachada principal y hasta doce en la parte que da a la cornisa del río Huécar, por lo que reciben el nombre de rascacielos.

Miradores 

Para obtener una amplia visión de la ciudad en su conjunto, lo mejor es coger el coche y dirigirse hasta el Cerro Socorro en la parte alta de las Hoces del Huécar. Desde allí se puede contemplar la parte monumental, la nueva, los barrios del Castillo, Tiradores y San Antón el Puente de San Pablo, etc.

Desde el Mirador Rincón Seco se puede disfrutar de vistas de ciudad y naturaleza, con unos bancos que invitan a descansar y contemplar tranquilamente y sin prisas el paisaje.

Si vamos en dirección hacia la Plaza Mayor por la calle Trabuco, nos topamos con el mirador de Júcar, que también nos ofrece unas preciosas vistas al río y alrededores. 

El mirador de la plaza Mangana se encuentra en la plaza de la torre del mismo nombre, a unos metros de la catedral. Es un punto de gran interés paisajístico, pudiendo contemplar desde él las aguas del Júcar, los barrios de San Antón y Tiradores y distinguir el desarrollo de la parte baja de la ciudad. 

El Castillo

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Fuente: Centro Virtual Cervantes

En el punto más alto de la ciudad monumental se encuentran los restos de una antigua fortaleza árabe, de la que todavía se conserva la entrada con forma de arco de medio punto, el llamado Arco Bezudo, un torreón y varios fragmentos de muralla. Anexo a dicha muralla se encuentra el Archivo Histórico Provincial, que formaba parte originalmente de la fortaleza, y que fue reutilizado en el siglo XVI como sede del Tribunal de la Santa Inquisición, y como cárcel en los años 60.

La Plaza Mangana

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Fuente: Hotel Plaza

Esta zona vivían los judíos antes de trasladarse a otros barrios situados a las afueras de Cuenca. La plaza Mangana posee una llamativa torre-reloj del siglo XVI y podemos ver los restos de la antigua judería.

 

Nota:

Otro atractivo a tan sólo media hora de la ciudad es la famosa Ciudad Encantada, aunque nosotros no tuvimos tiempo de visitarla, esperemos que para la próxima visita y así os podamos contar más sobre ella. Para llegar allí hay que ir en coche propio o taxi, ya que no existe conexión en transporte público entre Cuenca y esta atracción turística.

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