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Aunque  ya la había visitado en 2010, Berlín es una ciudad para repetir sin duda, ya que cuenta con muchas actividades y opciones para todos los gustos. En esta ocasión estuvimos 3 días, tiempo que exprimimos al máximo para llevarnos una buena visión general de la ciudad.

DÍA 1

Nuestro viaje fue combinado con Potsdam y Dresde, por lo que tomamos el S7 Potsdam-Berlín (3,40€), que nos dejó cerca del hostel. Como nos alojamos en FriedrichshainKreuzberg, comenzamos nuestro recorrido en la East Side Gallery, una galería de arte al aire libre situada sobre una sección de 1.3 km en la cara este del muro de Berlín sobre los que se encuentran 103 murales pintados que nos hablan de libertad, paz y la esperanza de un mundo mejor tras la Guerra Fría.

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Allí se encuentra la famosa obra de Dmitri Vrubel Brotherhood kiss, en la que el líder ruso Leonid Brezhnev besa a Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana y que se ha convertido en todo un icono.

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Continuamos dando un paseo por la orilla del río Spree, que atraviesa toda la ciudad y tiene 182 kms navegables. En la época del muro, la gente intentaba escapar de la opresión por allí. Hoy se realizan cruceros turísticos, ya que la mayor parte de los puntos de interés de la ciudad se encuentran a lo largo de su recorrido.

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Nuestro siguiente punto es el AyuntamientoRotes Rathaus (ayuntamiento rojo), de estilo neorenacentista y una torre de 74 metros de alto que corona el conjunto de ladrillo (de ahí su nombre). Durante la guerra sufrió bastantes daños, siendo reconstruido a principios de la posguerra; tiene varias salas que pueden visitarse de lunes a viernes en horario de 9 a 18h.

Muy cerca de allí se encuentra la Iglesia de San Nicolás (Nikolaikirche), la iglesia más antigua de Berlín (alrededor de 1230) que se sitúa en el barrio de San Nicolás, apenas a diez minutos a pie de Alexanderplatz. Abre todos los días y hay que pagar entrada, pero se puede entrar de forma gratuita el primer miércoles de cada mes.

Desde allí dimos una pequeña vuelta por la Isla de los Museos (ya que la visitaríamos con más calma en los días siguientes) y terminamos en Alexanderplatz, una de las plazas más conocidas de Berlín. Ha estado considerada el centro de Berlín desde la Edad Media y entre finales del s. XIX y principios del XX era un importante nudo de comunicaciones tras la construcción de una estación de ferrocarril.

El aspecto que presenta actualmente es una reconstrucción de los años sesenta, ya que sufrió importantes destrozos durante la Segunda Guerra Mundial. De esa misma época son el antiguo Centrum-Warenhaus, que hoy en día se llama Galeria Kaufhof y se parece un poco al Corte Inglés español,  el Reloj Mundial, que señala la hora de todas las ciudades del mundo, la Fuente de la Amistad entre los Pueblos y la famosa la Torre de Televisión (Fernsehturm). Tiene un mirador que ofrece las mejores vistas de la ciudad, aunque es un poco carillo. Podéis comprar las entradas aquí y la entrada sin cola + restaurante aquí.

Justo al lado hay una plaza ajardinada de la parte oeste de la torre en donde se encuentran la Iglesia Marienkirche, la Fuente de Neptuno y el Ayuntamiento Rojo del que hablamos antes.

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Desde Alexanderplatz parte la avenida Karl-Marx-Allee, construida durante la época comunista y en la que es posible apreciar la arquitectura soviética. La recorreremos a pie de camino al hostel para cenar en alguno de los numerosos locales que ofrece Kreuzberg (el barrio turco). 

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Antiguamente era un barrio marginal, con gran cantidad de inmigración y de gente sin recursos donde a menudo se producían altercados; sin embargo hoy en día es sinónimo de multiculturalidad y creatividad alternativa, con un animado ambiente nocturno para cenar o tomar algo. 

Destacan dos centros artístico-culturales-okupa:  Künstlerhaus Bethanien, un antiguo hospital que cuenta con una programación de teatro, exposiciones y conciertos e incluso una biblioteca turca; y Köpi, centro punk en el que organizan conciertos y sesiones de cine entre otras actividades.

DÍA 2

Nos levantamos temprano y nos dirigimos hacia la Pariser Platz, donde se encuentra la archiconocida Puerta de Brandemburgo, y que será el punto de partida del free tour que realizaremos, ya que nos parece una buena idea si no se dispone de mucho tiempo en la ciudad para ver los puntos más importantes.

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La Puerta de Brandeburgo (Brandenburger Tor) es una antigua puerta de entrada a Berlín y sin duda un punto emblemático de la ciudad. Se inauguró en 1791 y simboliza el triunfo de la paz sobre las armas. Se trata de una construcción de 26 metros de alto de estilo neoclásico que recuerda a las construcciones de la Acrópolis de Atenas.

En 1795 se le añadió una cuadriga de cobre que representa a la Diosa de la Victoria en un carro tirado por cuatro caballos. Como muchos otros monumentos y edificios, fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que la estatua que se puede ver hoy en día es una copia de 1969.

La puerta tiene cinco entradas, aunque el paso central de la puerta sólo podía ser utilizado por miembros de la familia real. En 1956 empezó su reconstrucción, pero en 1961 tras la construcción del muro, quedó atrapada entre el este y el oeste, sin que prácticamente nadie tuviera acceso a ella.

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Muy cerca de allí se encuentra el Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa, una cuadrícula construida entre los años 2003 y 2005 que está formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas e inclinaciones, permitiendo a los visitantes elegir su propio camino de entrada y salida.

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Dicen que ningún bloque es igual a otro y que la variación de alturas simboliza la evolución del nazismo, provocando una atmósfera incómoda y confusa, y lo cierto es que su diseño genera una diversidad de opiniones entre quienes lo visitan: unos dicen que es una experiencia impresionante y otros que es un lugar feo que no transmite nada.

Cada uno que se forme su propia opinión, aunque lo cierto es que es un imprescindible de la ciudad y no debería dejar de visitarse guiándose por lo que digan los demás.

En la parte sur hay unas escaleras que llevan a un espacio subterráneo denominado Ort der Information (Punto de información) que contiene los nombres de todas la víctimas judías del holocausto conocidas, obtenidos del museo israelí Yad Vashem.

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Continuamos nuestra ruta hacia el siguiente punto: el Checkpoint Charlie. Este curioso nombre tiene una sencilla explicación,  este punto de control era el C, cuya denominación en el alfabeto fonético de la OTAN es charlie.

Después de la construcción del Muro de Berlín, este punto fue uno de los pocos en los que los ciudadanos del Berlín Occidental podían cruzar a la parte Oriental con alguna restricción.

Hubo gente que intentó huir por allí engañando a los militares que lo controlaban, uno de los casos más conocidos de intento de fuga fallido fue el de Peter Fechter, un obrero de 18 años que mientras estaba saltando el muro fue disparado por militares de la RDA, que lo dejaron morir desangrado ante la impotente mirada de los ciudadanos de Berlín Oeste que deseaban ayudarlo.

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Muy cerca de allí, detrás de un trozo del muro que se mantiene prácticamente intacto, se encuentra una exposición denominada Topografía del Terror, con textos y fotografías que detallan la sórdida historia de la GESTAPO. En los sótanos del edificio sometían a duros interrogatorios y torturas a aquellos que se oponían al régimen de Hitler, la verdad es que resulta sobrecogedor.

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Dejamos atrás la terrible historia para adentrarnos en algo más amable, siendo nuestra siguiente parada la Universidad Humboldt, la más antigua de la ciudad. Fue pionera en la unión de investigación y enseñanza y en defender la investigación como una manera de proporcionar una formación integral a sus estudiantes, y de ahí salieron nada más y nada menos que 29 ganadores del Premio Nobel.

Continuamos el paseo hacia la Bebelplatz (Plaza Bebel), conocida por ser el escenario de una gran hoguera en la que se quemaron miles de libros de autores censurados por los nazis, como Karl Marx o Sigmund Freud en la noche del 10 de mayo de 1933.

Hay una frase visionaria tomada de un libro de Heinrich Heine (uno de los autores afectados en dicho acontecimiento), escrito en el año 1817 que dice: «Eso sólo fue un preludio, ahí donde se queman libros, se terminan quemando también personas». Y por desgracia no se equivocó…

En el centro de la plaza se puede ver una losa de cristal que cubre una estantería vacía, como homenaje al suceso de la quema de libros de 1933.  El tamaño de la estantería es el que debían ocupar los libros quemados aquella noche.

Pero no todo es tan trágico, magníficos edificios la rodean como por ejemplo el de la Ópera de Berlín, la Universidad Humboldt y la Catedral de Santa Eduvigis, similar a la Berliner Dom, pero de culto católico romano.

El siguiente punto de nuestro recorrido es la Plaza Gendarmenmarkt, en cuyos extremos se sitúan dos iglesias barrocas idénticas, cada una dirigida a un culto distinto.

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La Französischer Dom (Iglesia Francesa), fue construida para los hugonotes franceses que se trasladaron a la zona en el siglo XVIII. En el otro lado de la plaza se construyó la Deutscher Dom (Iglesia Alemana), prácticamente igual que la francesa, pero para albergar a la comunidad luterana alemana.

Entre las dos iglesias, se sitúa la Konzerthaus Berlín, sede de la Orquesta Sinfónica de Berlín. Este edificio fue destruido prácticamente por completo durante la Segunda Guerra Mundial, restaurándose en los años 80 con la conmemoración de los 750 años de la ciudad.

Luego nos acercamos a la Isla de los Museos, que ya habíamos visitado de pasada el día anterior. Allí se encuentran algunos de los mejores museos del mundo: el Museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode. Podemos ver entre otros el Busto de Nefertiti, el Altar de Pérgamo y la imponente Puerta de Ishtar.

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El tour finaliza en los alrededores de la Berliner Dom, la imponente Catedral de Berlín (de culto protestante) con su característica cúpula verde. Fue construida entre 1894 y 1905 sobre los cimientos de otra catedral de 1747, justo enfrente del Palacio Imperial, y al igual que la mayoría de los edificios de Berlín, quedó arrasado por una bomba que cayó sobre la cúpula, causando graves daños. Las tareas de reconstrucción comenzaron en 1975 y no se vieron finalizadas hasta el año 2002, casi nada…

Después de la visita decidimos comer algo por la zona y recorrer la Unter den Linden (Bajo los tilos), una de las principales avenidas de Berlín.

Tiene un kilómetro y medio de largo y abarca desde el Schlossbrücke (Puente del Castillo, que lleva hasta la Isla de los Museos) hasta la Puerta de Brandenburgo, y en ella se pueden contemplar gran parte de los edificios más importantes de Berlín, como por ejemplo el edificio de la Nueva Guardia, la Bebelplatz, el edificio de la Ópera o la Universidad Humboldt entre otros.

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Alquilamos unas bicicletas urbanas para dirigirnos al Tiergarten, el pulmón verde de la ciudad, equivalente al Central Park de Nueva York. Su origen se sitúa a finales del s. XVII, cuando el príncipe Federico III estableció un “parque de ocio para el pueblo” en el antiguo coto de caza. Este parque es punto de encuentro para pasear, hacer deporte, picnics familiares o simplemente descansar un rato.

Desde ahí nos dirigimos hacia la iglesia memorial de Kaiser Wilhelm, que fue destrozada por las bombas de los ataques aliados durante la II Guerra Mundial. Está al comienzo de Kurfürstendamm, la calle más importante de Berlín junto con Unter den Linden.

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En 1950 se hicieron planes para su demolición, pero los ciudadanos se negaron y se decidió crear un monumento conmemorativo con los restos. Su peculiar aspecto derruido le otorga un encanto especial que logra su objetivo, recordar que mediante la guerra sólo se logra destruir personas y tesoros arquitectónicos.

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Volvemos por el mismos camino y hacemos una parada para admirar la Columna de la Victoria, otro de los símbolos distintivos más famosos de Berlín.

Se construyó en la entonces llamada Königsplatz (hoy Plaza de la República) para conmemorar 3 victorias en las guerras contra Dinamarca, Austria y Francia. En lo alto presenta una escultura de bronce que representa a la diosa Victoria con una corona de laurel, un caso decorado con un águila y el símbolo de la Cruz de Hierro.

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En 1938 la columna se trasladó al centro del parque Tiergarten, para la remodelación de la “capital de Germania”. Tras los daños que sufrió durante la Guerra, fue restaurada a mediados de los 80.

Desde la plataforma panorámica de la columna se pueden admirar unas espectaculares vistas de la ciudad. Abre todos los días: 9:30 – 18:30 (abril a octubre), y 10:00 – 17:00 (noviembre a marzo) y la entrada tiene un coste de 3€.

Potsdamer Platz, una de las plazas más bulliciosas de Berlín en el pasado, quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y partida en dos por el Muro de Berlín. Hoy en día, la plaza completamente reformada vuelve a brillar con el esplendor anterior a la guerra.

Muy cerca de allí está la conocida Potsdamer Platz, un lugar de gran actividad comercial y cultural durante el siglo XIX, que quedó destrozada con la guerra. Sólo un edificio que logró sobrevivir: la Haus Huth (Alte Potsdamer Strasse 5), una construcción de seis plantas que soportó los bombardeos gracias a su estructura de acero.

Subiendo a uno de los edificios más altos de Potsdamer Platz, la Torre Kollhoff, se puede disfrutar de una de las mejores vistas del centro de Berlín. El mirador, llamado Panoramapunkt, se encuentra en la calle Alte Potsdamer Strasse y se puede visitar todos los días de 10:00 a 20:00 horas (en invierno hasta las 18:00) y las entradas cuestan 7,50€ y se pueden comprar aquí.

Al oeste de la plaza se encuentran dos importantes bloques arquitectónicos: Sony Center con su enorme cúpula de cristal y Quartier Daimler Chrysler, menos conocido. Allí se celebra el Festival de Cine conocido como la Berlinale.

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Después de devolver las bicis nos acercamos a ver lo que queda de Tachelescentro cultural alternativo ubicado en un edificio en ruinas en la Oranienburger Straße. Actualmente se encuentra cerrado a la espera de que el espacio sea ocupado por las instalaciones de un hotel.

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A lo largo de las cinco plantas del edificio se podían encontrar numerosos talleres de artistas y algunos bares para tomar algo disfrutando de una atmósfera diferente, y en el patio también había talleres, especialmente de forja, en los que los artistas exponían sus obras para venderlas al aire libre. Las fotos que os muestro son de mi anterior visita, en 2010.

DÍA 3

El día anterior habíamos reservado una visita a la cúpula del parlamento alemán, para lo que tuvimos que hacer cola en una caseta que se encuentra en los alrededores. Otra forma es hacerlo vía online mediante este enlace Parlamento Alemán, pero como no había citas ya, optamos por la otra opción y probar in situ.

Como teníamos cita a mediodía, aprovechamos antes para visitar uno de los museos más importantes de la ciudad, el Pergamon Museum.

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Las principales atracciones de la colección de antigüedades clásicas son el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo, la puerta del mercado romano de Mileto y la Fachada de Mushatta.

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La zona del Antiguo Oriente Próximo tiene como máxima atracción la Puerta de Ishtar de Babilonia, la vía procesional, un modelo de la torre de Babel y una copia del código de Hammurabi.

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Lo más destacado de la zona de Arte Islámico es el salón de Alepo, una estancia de madera pintada que decoraba la casa de un próspero comerciante cristiano del s.XVII, y los nichos de oración de Konya (Turquía).

La entrada a un sólo museo cuesta 12 euros y se puede comprar aquí, aunque si disponéis de tiempo merece la pena comprar la entrada combinada, que son unos 18 euros y puedes visitarlos todos. Podéis adquirirla aquí.

Finalizada la visita, ponemos rumbo a la sede del Bundestag o Parlamento Alemán y visitar su cúpula. El día anterior nos habían dado cita, en la que especifica que hay que estar entre media hora y 15 minutos antes, ya que hay que pasar un control de seguridad y puede haber algo de cola.

El antiguo edificio del Reichstag presenta un aspecto de templo clásico, en contraste con su gran cúpula moderna, obra del famoso arquitecto Norman Foster.

Como la mayoría de las construcciones de la ciudad, tras la II Guerra Mundial, el edificio del parlamento quedó destruido y hubo un intenso debate acerca de su derribo o reconstrucción.

Una vez que accedemos nos subimos en un ascensor, a cuya salida nos dan una audioguía (que además es gratuita) y que nos va contando acontecimientos importantes de su historia.

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Comenzamos la ascensión por una rampa, deteniéndonos en los puntos que nos marcaba la guía y admirando la espectacularidad del diseño. La cúpula pretende ser un elemento simbólico representando al centro de la democracia parlamentaria y la transparencia con que se tratan los asuntos de política.

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En la parte superior se puede salir al exterior, aunque las vistas no son demasiado buenas si las comparamos con las que se obtienen desde otros sitios como la Torre de la Televisión o la Catedral de Berlín.

Como nuestras fechas coincidían con el Carnaval de las Culturas, aprovechamos la ocasión para vivirlo y hacer algo diferente.

Se trata de una celebración de la diversidad étnica y cultural y uno de los acontecimientos anuales más importantes de la ciudad, organizada por varios grupos étnicos en el distrito de Kreuzberg y en el que hay varios días de música, baile y otras actividades.

Se celebra cada año el fin de semana de Pentecostés desde 1996, siendo lo más vistoso el desfile que parte de Hermannplatz (línea 7 o la línea 8 del U-Bahn).

El área principal del festival está situado en Blücherplatz y las estaciones más cercanas de U-Bahn para los visitantes que dirigen allí son Tor y Mehringdamm de Hallesches. El año pasado, el desfile reunió a 4.700 participantes en las calles y el ambiente que se respira es muy alegre y festivo. Eso sí, si no os gusta hacer cola para los servicios o pedir comida en un puesto, mejor no os acerquéis, puesto que está lleno de ríos de gente por todas partes, cual macrofestival de música y a veces llega a ser algo agobiante.

Aún así es una ocasión única para visitar Berlín y disfrutar de un ambiente diferente y divertido en una de las ciudades con más vida cultural de Europa.

PRESUPUESTO

A la hora de organizar un viaje la pregunta clave que todos nos hacemos es: ¿cuánto me voy a gastar? Aquí os dejamos un desglose de nuestro viaje para que os sirva de orientación.

Vuelos

Sacamos los vuelos con poca antelación, ya que no tuvimos claro el destino hasta el final. Con más antelación saldrían a mejor precio, pero bueno, no nos podemos quejar.

Vuelo ida y vuelta a Berlín con Ryanair: 101€/persona

Alojamiento con desayuno

Nos alojamos en el hostel Backpackers Berlín, cerca de la estación Warschauer Straße. Podréis encontrar alojamientos similares económicos en Booking.

2 noches de hotel: 100€/persona

Transporte

Existen diferentes medios de transporte en Berlín que llevan a todos los puntos de la ciudad. Nosotros nos movimos en U BahnS Bahn y Flixbus, y en algún momento alquilamos bicicletas. Existe una tarjeta de transporte que además incluye descuentos en algunos monumentos llamada Berlín Welcome Card, que tiene un precio de 41€/persona para 5 días, así que analizad si os compensa. Más info aquí.

Comida y bebida

La gastronomía alemana no es muy elaborada que digamos, hay mucho local de comida rápida tipo kebab o noodles, pero sin duda he de decir que la famosa Currywurst está muy buena y al menos hay que probarla una vez.

Comida y bebida: 90€/persona

Entradas y excursiones

En 3 días tampoco quisimos saturarnos, así que, aparte de la subida a la cúpula del parlamento alemán, visitamos un museo e hicimos un free tour que nos llevó por las zonas más imprescindibles de la ciudad.

Pergamon Museum: 12€/persona

Free Tour Berlín: 7,50€/persona (opcional)

Otros gastos: 50€

Presupuesto TOTAL del viaje: 360,50€/persona

 

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En resumen, Berlín es una ciudad bastante económica, sobre todo, si la comparamos con otras capitales europeas. Espero que os haya gustado y, sobre todo, servido de ayuda. Para cualquier duda, podéis dejármela en comentarios o buscarme por las redes sociales, como Instagram que es donde estoy más activa.

 

  1. Todo el mundo habla muy bien de Berlín, y nosotros ¡aún no hemos estado! Ahora, leyendo este post, una vez más veo que merece una visita, aunque sea un fin de semana. ¡Gracias por la guía!

    • Uy, pues hay que poner remedio pronto a eso!! si os gusta el rollo alternativo y un poco decadente es vuestra ciudad. Ya me contaréis cuando decidáis dar el paso 😉

      Saludos

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