Cuando salía Islandia por la televisión, reconozco que lo único que se me venía a la cabeza eran Björk, mucho frío y volcanes de nombres impronunciables… y un día de buenas a primeras, pensando en un destino para pasar un par de semanas salió a relucir. Me costó decidirme porque en todos los blogs que leía para recopilar información aparecían unos números astronómicos, pero al final encontramos una manera óptima de abaratar al máximo y nos lanzamos a preparar el viaje.

Antes que nada, hay varias cosas que tenéis que decidir:

1- El itinerario a seguir, ya que hay dos posibilidades: en sentido de las agujas del reloj o al contrario. Lo más típico es hacerlo en el sentido contrario, pero esto tiene el inconveniente de que la mayoría de los puntos fuertes del viaje se ven en los tres primeros días, y luego va flojeando. Nosotros nos decantamos por la primera , ya que de este modo se empieza de manera suave y poco a poco va in crescendo hasta el final.

2-  El tipo de coche de alquiler. Éste dependerá de varios factores: número de días, itinerario y zonas que visitar y alojamiento (si vas a dormir en camping o de hotel). Si tenéis pocos días y sólo vais a visitar el Golden Circle (Círculo Dorado), entonces la mejor opción es la de alquilar un utilitario normal. Esta opción también es válida si sólo vais a circular por la Ring Road (carretera que rodea toda la isla) y no tenéis intención de pisar carreteras sin asfaltar (las famosas F- Roads).

Si queréis recorrer el país sin restricciones y además ahorrar en alojamiento, os recomendamos una campervan 4×4 o un todoterreno con cama en el techo (tipo Westfalia).

3- El alojamiento. Islandia no es precisamente barata y los precios medios por noche en habitación doble rondan los 150 € (multiplicad eso por 12 días y veréis…), aunque con antelación podréis encontrar algo más asequible en Booking .

Por tanto, una buena opción es la de acampar por libre o en campings (suelen rondar entre los 1500 y los 2000 ISK por persona y por tienda, con acceso a duchas, lavadero y en algunos casos lavadora), llevando tienda de campaña o durmiendo en el coche/furgoneta.

Y por último, pensad si vais a querer contratar algún tipo de excursión y llevarla reservada desde aquí para evitar luego sorpresas de que no quedan plazas, especialmente si el viaje se realiza en fechas estivales.

 

Dicho esto, recorramos juntos la tierra de hielo y fuego

 

Día 0 – Madrid – Keflavik

Salimos desde Madrid a las 22:10 horas. La hora de salida es un poco rara, pero es lo que hay. Volamos con la compañía Iberia Express y llegamos a las 00:40 hora local (2 h menos que en España).

Habíamos contratado el alquiler del coche con Geysir y tomamos un bus que hace varias paradas y te va dejando delante de las distintas compañías de car rental del aeropuerto. Habíamos contratado un Dacia Duster, pero por algún tipo de problema no estaba listo y nos lo cambiaron por un Jeep Renegade, que nos acompañaría todo el viaje.

Una curiosidad más, el chico que nos atendió hablaba muy buen español debido a que había vivido en Huesca y Valencia, lo cual ayuda bastante cuando llegas cansado después de un largo vuelo y tu mente está lenta para procesar otros idiomas. Mañana empezaba realmente nuestra aventura.

Día 1 – De Keflavik a Ytri Tunga (Península de Snæfellsnes)

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Nos despertamos temprano pese a no haber dormido mucho y nos disponemos a desayunar. Queríamos entrar en el supermercado Bonus, dado que habíamos leído que es el más barato. Pero resulta que abre a las 11! Esta gente sí que sabe… Así que nos vamos a una gasolinera N1 a por un café y un bocadillo.

El café es algo caro, 450 ISK (unos 3,40 euros), pero lo bueno es que tienen una zona con cafetera, leche y azúcar para rellenar cuantas veces quieras, un microondas y un grill. Había oído lo del café gratuito, y yo pensando: ¡qué majos estos islandeses!… pero no es así del todo; tienes que pagar el primero y luego con el vaso te pones los que quieras, que tampoco está nada mal.

De ahí rumbo al primer destino, la cascada de Glymur por una carretera que rodea un fiordo, las vistas son realmente impresionantes. Tras dejar el coche en el parking, nos esperaba un trekking de unas 3h aproximadamente de dificultad media. Llevad chanclas o escarpines y pantalones que se puedan remangar, ya que hay que pasar un río por encima de un tronco de árbol con la ayuda de un cable a modo de barandilla.

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Tiene subidas importantes y tramos donde debes ayudarte de cuerdas para avanzar, es un poco complicado así que paciencia, que el destino merece el esfuerzo. Llegas a la cascada más alta de Islandia.

Tras un rato contemplándola toca volver. Para ello tienes dos opciones: marcha atrás a deshacer el camino o dar la vuelta cruzando el río más adelante con una bajada larga, dura y sin cuerdas de apoyo. Yo me quedé con la segunda opción, más que nada por no encontrarte a la gente en sentido contrario en un sitio de paso complicado y por no repetir. Eso implicará remangarse los pantalones y cruzar de nuevo un río.

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Una vez salimos de allí en dirección a Borgarnes, y nos encontramos con lo que sería algo habitual a lo largo de todo el viaje: un grupo de tres ovejas campando alegremente por la carretera. Los habitantes más numerosos de la isla (hay más ovejas que personas) siempre van de 3 en 3. Nos moríamos de curiosidad por saber la razón de todo esto, e investigando descubrimos que las ovejas islandesas suelen parir gemelos, por lo tanto lo que estamos viendo es la madre con sus dos crías, lo que pasa es que en verano suelen tener ya un tamaño similar al de los adultos y por eso no los distinguimos.

El pueblo en sí no tiene nada especial, pero si os coincide hacer la parada a la hora del desayuno o la merienda, hay una cafetería muy chula llamada Blómasetrið – Kaffi Kyrrð, que ofrece tartas caseras con muy buena pinta a una media de 1000 ISK la porción.

Cerca del cráter de Eldborg está el hotpot natural de Landbrotalaug, esto es una poza de agua calentada naturalmente de origen volcánico. Esta en concreto consta de dos charcas a una temperatura bastante alta pero soportable y que sienta fenomenal después de un duro día. Hay un montón repartidas a lo largo de toda Islandia, las podréis encontrar en esta página, donde puedes filtrar en el mapa por hotpots, piscinas y gasolineras.

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Seguimos avanzando y dormiremos un poco más adelante de la playa de Ytri Tunga, que veremos al día siguiente, al lado de un bonito lago con patos y vimos una ligera pero preciosa aurora boreal (aunque no es la época todavía, se empiezan a avistar en septiembre).

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Día 2 – De Ytri Tunga a Stykkishólmur

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Desayunamos en la playa de Ytri Tunga, la única de arena dorada que vimos. Famosa porque en ella habitan casi siempre las focas. no tuvimos suerte, ya que fuimos muy temprano y quizá todavía estaban durmiendo estos adorables animalitos 🙁

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Siguiente parada, la grieta de Rauðfeldsgjá. Un cañón que se adentra en la montaña con un riachuelo que discurre a través de él. Para acceder a él tienes que subir hasta la montaña por una camino de tierra un km aprox. , y entrar en la grieta saltando de piedra en piedra en el riachuelo. No es complicado y merece la pena.

 

 

De ahí nos fuimos a Arnarstapi. Es un pueblecito pequeño (como casi todos los de Islandia) con mucho encanto. Aquí se encuentra la imponente Estatua de Bárður, protagonista de una de las sagas islandesas y que me recordó a un personaje de Piratas del Caribe. Nos dimos un paseo por los acantilados de los alrededores, de una belleza espectacular y con cierta similitud a la Playa de las Catedrales en Galicia.

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Luego pusimos rumbo a rodear el majestuoso Snæfellsjökull por la costa. Pasamos de ver Hellnar, ya que supusimos que era muy parecido a Arnarstapi y todavía teníamos mucho que ver. Paramos en un mirador que se llama Londrangar, desde el cual se ve una formación rocosa con forma caprichosa que se eleva bastantes metros sobre el mar.  Y de ahí a la cueva de Vatnshellir. Dicen que se baja por una escalera de caracol al interior de un volcán, pero no lo puedo confirmar ya que no entramos finalmente ya que carecíamos de tiempo. Su precio es de 3250 ISK para un adulto.

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Volvemos atrás por una carretera F hacia el Snæfellsjökull y caminamos por nuestro primer glaciar. Es uno de los más bonitos del mundo y, por supuesto, el más famoso ya que se trata del protagonista de la novela Viaje al centro de la tierra de Julio Verne.

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Condujimos por esa carretera con vistas espectaculares, pasando por pueblecitos como Ólafsvík (donde vimos un partido de fútbol de primera división) y Grundarfjödur. Pasamos por  Kirkjufellsfoss, desde donde hay unas vistas espectaculares de la cascada con el monte de origen volcánico Kirkjufell al fondo, aunque estábamos algo cansados y no paramos.

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Fuente: anjali kiggal

Llegamos al pueblo de Stykkishólmur,  desde donde sale el ferry hacia los fiordos del oeste. Justo al lado del puerto se encuentra un monte de basalto en cuya cima se sitúa el faro. No es muy complicado de acceder y las vistas desde allí merecen la pena.

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Como curiosidad, decir que esta pequeña población apareció en la película La vida secreta de Walter Mitty, lo que supuso todo un espaldarazo para su turismo. Hacemos noche a unos 17 kms fuera del pueblo, ya que allí hay carteles por todas partes que prohíben la acampada libre y dormir en el coche o caravana.

Día 3 – De Stykkishólmur a Hvitserkur

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Este día realizamos nuestra primera parada en la casa Eiriksstadir, una reconstrucción de una granja vikinga, en la zona donde supuestamente vivieron Erik el Rojo y su hijo Leif el Afortunado. La entrada es de unos 10 euros al cambio y aparte de enseñarte el interior, los guías caracterizados de vikingos te cuentan historias sobre sus supuestos habitantes y las sagas nórdicas. Dicen que merece mucho la pena, pero como hace bastante mal tiempo, llueve y hace frío, sacamos algunas fotos y nos metemos rápidamente en el coche.

 

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Fuente: be iceland

Nos dirigimos a Drangsnes a darnos un baño en un hotpot al aire libre que además cuenta con baño y ducha gratuitos, todo un lujo. Se trata de 3 pequeñas piscinas de aguas entre 38ºC y 40ºC justo al lado del mar, todo un placer cuando fuera se está a 7ºC o menos.

 

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Y ya con el cuerpo calentito y relajado después del baño nos dirigimos al cañón de Kolugljúfur. A priori no parece gran cosa, pero conforme te vas acercando esta garganta que aparece en mitad de la nada te deja con la boca abierta. Además, hay que tener en cuenta que todavía acabamos de empezar el viaje y no hemos visto ningún highlight de los grandes.

 

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Tiene varias cascadas preciosas, a las que te puedes acercar bastante mediante unos caminos de tierra, pero hay que tener cuidado que con las salpicaduras del agua están húmedos y resbaladizos. Tras esta visita volvemos a la carretera  por la península de Vatnsnes para llegar al atardecer a ver el troll de piedra de Hvitserkur. Se trata de un gigantesco arco de piedra formada por magma volcánico hace miles de años que el viento y el agua se han encargado de moldear con el tiempo.

Para algunos, tiene forma de rinoceronte bebiendo del océano, y para mí es un dragón (debe ser que he visto demasiado «Juego de Tronos»…); pero la leyenda preferida por los islandeses es la que cuenta que se trata de un troll gigantesco que se convirtió en piedra al ser sorprendido por los primeros rayos de la mañana.

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Hay dos accesos, desde el mirador de arriba (justo al lado del aparcamiento a mano izquierda a pie unos 5 minutos), o bajando por la derecha hasta la playa y observarlo (y hasta tocarlo) desde abajo. A nosotros nos pilló con marea baja, que es cuando puedes llegar hasta él bajando por la montaña. Es espectacular, desde arriba y desde la misma playa de arena negra como el carbón. Tendré que volver en otra ocasión para poder observarlo con la marea alta 😉

Día 4 – De Hvitserkur a Myvatn

Como el día anterior hicimos noche en los alrededores, desayunamos en el parking de Hviserkur, con vistas al rinoceronte-dragón y tras un último vistazo emprendimos el viaje hasta Akureyri para reponer provisiones, ya que aquí está el último Bonus hasta Egilsstadir.
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Y de ahí pusimos rumbo a la cascada de Godafoss,  nuestra primera de las big five cascadas que hay en Islandia. Sin palabras, la belleza de este lugar es indescriptible. La vimos primero desde arriba y luego por el otro lado y desde abajo, a pie de agua. Cuenta la leyenda que cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del país lanzaron a esta cascada todas las figuras de dioses paganos que había en la isla y desde entonces pasó a llamarse la Cascada de los Dioses (Godafoss).
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Luego nos dirigimos al lago Mývatn, cuya traducción literal es lago de las moscas enanas (¡arghh!). Dicen que hay un montón de moscas, pero la verdad es que nosotros no vimos ninguna, supongo que dependerá de la temporada en la que vayas. Aprovechamos este precioso lugar para sacar el camping gas y prepararnos la comida. El día es largo y hay un montón de cosas que ver, así que después de descansar un rato vamos a ver la Grjotagja Cave, más conocida como el nidito de amor de John Snow e Ygritte (los amantes de Juego de Tronos sabrán a qué me refiero).
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Para acceder hay que abrir un portón y atravesar un camino que tiene pinta de privado. La gente se solía bañar allí hasta que una erupción en los años 70 hizo subir la temperatura del agua y prohiben el baño en ella. Es bonita aunque muy pequeña y suele estar a tope de gente, así que deberás tener un poco de paciencia para hacer tu foto.
Había gente  haciendo varios trekkings por la zona, pero nosotros nos fuimos directos al cráter del volcán Hverfjall. Es una subida de unos 300 metros con una pendiente bastante pronunciada. Una vez arriba, damos la vuelta al cráter en su cima, con una distancia a recorrer de aproximadamente 3,5 km. Las vistas desde arriba son muy buenas, tanto hacia el volcán como hacia el exterior.
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Después nos fuimos a las zonas geotermales de Hverir y Krafla, y al volcán Viti (que traducido del islandés significa infierno). El volcán tiene un lago de agua azul en su interior e impresiona, la verdad.
Llegando a él a través de Krafla se ven las centrales que aprovechan el agua caliente que emana de allí mediante un entramado de tuberías que emanan un fuerte olor.
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La zona de las fumarolas de Hverir es realmente espectacular, el paisaje presenta unos colores que nparece de otro planeta, además de un intenso olor a azufre… De lo que más me impresionó fueron los charcos que había de barro caliente o mud pots. Surgen cuando el magma está muy cerca de la superficie, calienta el agua que hay bajo tierra hasta tal punto que el agua llega a la superficie, Al mismo tiempo de la reacción se libera sulfuro, que al llegar con el agua a la superficie disuelve minerales y tierra formando ese barro de color azulado que podemos ver.

Después  subimos a Namafjall, la Montaña de la Mina. Hay una ruta circular alrededor de la montaña de aproximadamente 1,5 hr, pero ya era tarde y simplemente nos dedicamos a contemplar el paisaje. Muy cerca de allí están los famosos baños termales de Myvatn, una buena opción para culminar el día. Dicen que son similares a la Blue Lagoon de la capital pero más pequeños, y con menos gente. Nosotros los descartamos porque nos parecieron un poco caros (4300 ISK) habiendo opciones similares gratuitas.

Día 5 – De Akureyri a Askja

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Este día es en el que veremos un montón de cascadas. Nos levantamos y hacemos una parada en el bonito pueblo de Husavik, conocido por ofertar excursiones de avistamiento de ballenas.
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De ahí ponemos rumbo a Asbyrgi, conocido por la huella de la pezuña del caballo de Odín, toma ya. El sitio es precioso, un cañón en forma de herradura con paredes verticales de unos 100 metros y mucha vegetación en el interior. Hicimos una pequeña ruta hacia un estanque, pero a pesar de haber numerosas opciones de trekking, abandonamos la idea porque teníamos muchas ganas de ver Dettifoss.
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Tras esta visita, rumbo a Dettifoss, otra de las big five. Hay dos carreteras para llegar, la 862 o la 864. Si vienes por Asbyrgi cogerás la 864. Aunque la carretera es de grava (pero se puede hacer con coche normal sin problemas), merece la pena, ya que las vistas son mejores ya que desde este lado llegas al mismo borde de la catarata. Desde la 862 llegas al otro lado, pero no te puedes acercar, y todo el rocío de la cascada va hacia ti, lo cual te va dejando empapado sin que te des cuenta.
Es realmente espectacular, la más caudalosa de Europa con 500 t de agua por segundo. Tras deleitarte con ella, hay un sendero bien señalizado de 1.40 km que te lleva a la catarata de Selfoss. Menos espectacular, más bonita. Merece mucho la pena. Hay que ir, aunque con cuidado, ya que el terreno está plagado de charcos y es dificultoso llegar sin meter el pie en uno de ellos.
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Muy cerca de allí se encuentra Hafragilsfoss, que se encuentra  1 km antes de llegar al aparcamiento de Dettifoss, entrando en una curva a derechas verás salir a la izquierda una pista sin asfaltar. Si sigues esa pista llegas hasta Rauðhóll, el parking está prácticamente al filo del cañón. Otra opción es ir andando desde el parking (unos 4 km ida/vuelta), pero para nosotros es la peor alternativa. Nosotros decidimos hacer un trekking por el cañón para poder mejor la cascada y la parte más profunda del cañón Jökulsárgljúfur.

El nivel de dificultad es medio y alto en algún momento puntual (con que seas cuidadoso y un poco ágil para no resbalar será suficiente). Son unos 8 kms, así que calculad que os llevará de 2.5 a 3 horas (puede que más si no estáis acostumbrados a andar, o si os paráis muchas veces a hacer fotos, que es normal porque el paisaje lo merece).  Es muy fácil orientarse, ya que, aparte del mapa que encontraréis en el aparcamiento y a mitad de camino, hay un montón de estacas amarillas de madera señalando el camino.

Al final del camino veréis una cuerda colgada de una piedra enorme en el desfiladero por el que sales del cañón. No es necesario que te cuelgues de ella cual Tarzán, pero ayuda para subir por algún punto de la pendiente. Esta sería una de las zonas más difíciles de la ruta y veréis que en realidad no es para tanto. Al llegar arriba deberás ir hacia la izquierda hacia Dettifoss, deshaciendo el camino que hiciste al principio de la ruta (ahora con el río a tu izquierda).

 

Hafragilfoss
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 Una vez finalizado el paseo, volvemos al aparcamiento y nos dirigimos hacia Askja, donde haremos noche, ya que al día siguiente queremos hacer una pequeña ruta para ver el cráter inundado de Viti. Un poco antes del cruce con la F 905, nos encontramos con un pequeño pueblo muy «cuqui» con casas de madera y techo de hierba llamado Möðrudalur. Aquí está la última gasolinera antes de emprender el rumbo por la engorrosa carretera hacia el interior. Cuesta identificarla, ya que se trata de tres minicasetas con techo de hierba que pasan desapercibidas totalmente, el único distintivo es un cartel en cada puerta donde pone Bensin y Disel (gasolina y diesel).
Möðrudalur
En el trayecto hasta Askja vadeamos dos ríos, era nuestra primera vez y la verdad es que nos daba un poco de miedo, ya  que habíamos escuchado historias sobre gente que se había quedado encallada en los ríos y habían tenido que ser rescatadas, con el consiguiente gasto que eso supone (además del susto, claro).
Pero como vimos que los demás coches lo hacían sin problema nos lanzamos a cruzar con mucho cuidado y no resultó tan complicado. Pasamos la noche acampados al lado del refugio de Dreki (ya que no sabíamos que iba a estar abierto a esas alturas del año y no habíamos reservado plaza, porque oficialmente abre del 20 de junio al 5 de septiembre). Los paisajes nos recuerdan a otro planeta, de hecho, aquí es donde se entrenó parte de la misión Apollo.
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Día 6 – De Askja a Reyðarfjörður

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Nos levantamos temprano y emprendemos la marcha hacia arriba por carretera. Dejamos el coche en el aparcamiento y realizamos una ruta de 5 kms en total hasta el cráter de Viti. Las vistas son espectaculares, pero hay que ir bien abrigado ya que hay nieve y hace bastante frío. El calzado más adecuado para esta ruta son unas buenas botas de montaña, ya que bajo la nieve se oculta una capa de barro que hace que resbales, aparte de formarse pegotes en las suelas.
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La caldera de Askja es el resultado de una erupción descomunal del volcán del mismo nombre que tuvo lugar en el año 1875. En su interior se formó el lago Öskjuvatn por efecto del derrumbe del magma, resultando el más profundo de Islandia con 220 metros. Pegado al lago se encuentra el cráter Viti (que significa “infierno”), es de tamaño mucho más pequeño y contiene un lago azul intenso de agua geotermal a 25-30 grados centígrados. Teóricamente es apto para el baño, pero entre el olor a azufre y la dificultad de acceso a él, lo veo complicado. Ya me contaréis si os decidís a bajar y cómo fue la experiencia 😉

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Después de una buena vuelta y un porrón de fotos después ponemos rumbo al refugio, realizando una parada técnica en la caseta del baño. Allí deberéis abonar 500 ISK si pretendéis ducharos con agua caliente. (Es de los pocos sitios donde sólo aceptan coronas, que se meten por una ranura en una caja). De ahí, salimos hacia Egilsstadir, la puerta norte a los fiordos del este.
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Es un pueblo grande, con muchos servicios, bancos, restaurantes y supermercados. Paramos a comprar en nuestro amado supermercado del cerdito y continuamos hacia Seyðisfjörður. Me sorprendió la intensidad del viento en esta zona, el paisaje es espectacular, pero apenas tienes tiempo para parar a disfrutarlo, ya que vienen unas rachas que te pueden llevar volando…
El pueblo en sí no tiene mucho que ver, así que seguimos avanzando por los fiordos, parando en Eskifjörður y en Saxa Sea Geysir, (es una zona de acantilado, en el que baten con gran fuerza las olas del Atlántico, dando lugar a espectaculares salpicaduras similares a las de los géisers) y hacemos noche en Reyðarfjörður.

Día 7 – Fiordos del Este. De Reyðarfjörður  a Jökulsárlón

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Fuente:findery.com
Partimos temprano hacia Djúpivogur. Es un pueblecito pequeño con un puerto muy bonito, donde se encuentra una exposición de huevos al aire libre y de tamaño natural llamada Eggin i Gledivík. Se puede visitar de manera gratuita, así que si estás pasando por la zona es algo rápido de visitar a la par que curioso. Cuentan que el artista creador de la obra quiso representar un huevo por cada ave que puedes encontrar en la zona (nada más y nada menos que 34 huevos… ahí es ).
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Rumbo a Höfn paramos en Stokksnes, donde se encuentra una montaña en forma de Batman (hay que echarle imaginación) y un poblado vikingo. Para visitarlo hay que pagar 800 ISK por persona en el Viking Café. Nosotros decidimos pasar, ya que nos esperaba un buen tramo de camino y un destino final de etapa de lo más atractivo.
Tras la visita a Höfn, pueblecito bastante cuco donde compramos alguna cosilla, fuimos a Hoffellsjökull, a ver una lengua de glaciar. Tomamos la carretera F985 hacia Joklaser en un camino no apto para cardíacos, ya que la carretera es estrecha, empinada y sin protecciones.
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Tras darnos un paseo por el glaciar (donde se puede realizar una excursión con motos de nieve), nos fuimos directos a Jökulsárlón, la laguna de los icebergs. ¡Qué maravilla de sitio! No puedo decir otra cosa, la laguna es preciosa y colores de los icebergs te enamoran. Es el paraíso de cualquier fotógrafo, de hecho, había un montón de ellos pertrechados tras sus trípodes intentando captar todos esos diferentes tonos de azul que presentaban estos trozos de hielo. Dicen que en sus orillas se pueden observar focas, aunque nosotros tan sólo creímos distinguir una cabecita de una en el medio del agua (en este viaje se nos están resistiendo…).
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Nos despedimos de ella hasta el día siguiente (es tan bonita que decidimos verla con dos tipos distintos de luz: al anochecer y al amanecer, increíbles ambos) y vamos un poco más adelante a ver la Diamond Beach, una playa de arena negra situada muy cerca de la laguna, y en la cual desembocan pequeños trozos de hielo que se desprenden del glaciar y que dan la apariencia de diamantes por su color brillante y transparente. Aunque teóricamente está prohibido, acampamos allí (nosotros y un montón de campers) para poder disfrutar el espectáculo del amanecer.

Día 8 – De Jökulsárlón a Fjaðrárgljúfur

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Nos despertamos temprano en Diamond Beach y contemplamos cómo el sol va iluminando esos pedacitos de hielo, dándoles un color mágico, la verdad es que es un lugar muy especial. Volvemos a contemplar la laguna por última vez y visitamos otra laguna similar aunque más pequeña llamada Fjallsárlón.
Fjallsárlón
La lengua del glaciar llega hasta el agua, las vistas son espectaculares. Además, se puede disfrutar mucho más a esa hora ya que todavía no habían llegado las hordas de turistas que llegan en excursiones diarias desde Reikiavik.
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Dirigimos nuestros pasos hasta el Parque Nacional de Skaftafell. Un poco antes de entrar hay unos carteles de que estás entrando en una zona de pago, así que ahí no hay manera de escaquearse, ya que existen unas cámaras que te graban la matrícula para asegurarte de que pagas.
El pago se hace en el centro de visitantes mediante una máquina y cuesta 600 ISK el coche normal de  plazas (sea turismo o todoterreno).
Tras mirar los mapas de rutas que hay en el lugar, nos decidimos a empezar por la S3, pasando previamente por el sendero que lleva a la cascada de columnas de basalto de Svartifoss (S2). Es una subida, aunque no muy dura, que culmina en la cascada mencionada. No destaca por tamaño o cantidad de agua pero sí por su sorprendente arquitectura natural a base de columnas de basalto que recuerdan al órgano de una catedral.
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Continuamos subiendo un poco, siguiendo la S3 y un pequeño tramo de la S4 hasta Kristínartindar. La pendiente comienza a inclinarse bastante y el sendero se convierte en un amasijo de piedras sueltas bastante incómodas, que se hace más llevadero gracias a los bastones. Llegamos a una zona de descansillo donde hay un montículo piramidal hecho con piedras, desde donde se engancha la S4 con la S3. Desde aquí faltarán unos 200m bastante duros de ascensión a la cima.

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Desde allí encontraremos unas vistas inigualables de una de las lenguas del glaciar Vatnajökull, el más grande de Islandia, y un pequeño buzón con un libro de visitas en su interior.Realizamos la bajada con sumo cuidado, y en cuanto llegamos al tramo de descansillo mencionado anteriormente emprendemos la vuelta.

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Tras un pequeño tramo complicado cerca del mirador de Sjónarnípa, el resto del camino es fácil (aunque algo incómodo debido a la cantidad de piedras que hay que ir sorteando y saltando) y se realiza en constante bajada siguiendo las estacas amarillas, que nos devuelven al centro de visitantes tras unos bonitos 20 kms que nos dejan las piernas para el arrastre…

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Dormimos en un campo de lava cercano al cañón de Fjaðrárgljúfur. Nosotros lo visitamos en toda su longitud desde arriba, aunque también se puede visitar desde abajo, aunque es preciso meterse en el río en algunos tramos.
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Día 9 – De Fjaðrárgljúfur a Landmannalaugar

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Después del trekking del día anterior, decidimos darnos un día de descanso y fuimos a visitar los alrededores de Vík í Mýrdal. Es una zona muy bonita y con mucho que ver, comenzando por su iglesia, que desde lo alto mira hacia los troles de piedra de la playa negra de Reynisfjara y continuando por los acantilados de Dyrhólaey.

Dyrhólaey

Fuente: los viajeros

Dicen que allí existe una de las colonias más grandes de frailecillos (o puffins en inglés), esos graciosos pajarillos con el pico de colores, pero nosotros visitamos la isla coincidiendo con su época de migración, y por tanto no pudimos verlos. Para ello hay que ir antes de septiembre.

avion estrellado

Fuente: viajarporlibre

Otro de los atractivos cercanos es la visita al fuselaje del avión estrellado  DC-3. ¿Y cómo llegó eso hasta ahí? El 24 de noviembre de 1973, este avión de la armada americana se estrelló en la playa de arena negra de Sólheimasandur, en la costa sur de Islandia, afortunadamente sin víctimas mortales gracias a la peripecia del piloto.

Si queréis llegar hasta allí, después de pasar la cascada Skógafoss y un poco antes de llegar a Vik hay un parking a mano derecha donde se puede dejar el coche de manera gratuita y desde ahí arranca un camino que te lleva directamente hasta el avión. Por si todavía tenéis dudas os dejo las coordenadas exactas del avión: 63°27’32.8″N 19°21’53.2″W.

Nosotros decidimos no ir porque eran casi las 2 de la tarde, no habíamos comido y había un montón de gente en romería hacia allí, y lo ideal es hacerlo a primera hora para que no haya casi nadie y poder disfrutarlo sin tener que estar esquivando gente.

Skogafoss

Pasamos de largo y ponemos rumbo a Skogafoss, otra de las big five de las cascadas de Islandia. Había muchísima gente de visita en esta zona, se nota que estamos cerca de Reykjavik y la zona del Círculo Dorado. La verdad es que la cascada es realmente bonita, se precipita desde una altura de 62 metros y su anchura es de 25 metros, lo que la hace grandiosa. A la derecha hay una larga escalera que permite acceder a un mirador donde contemplar la cascada desde arriba, así que tomad aire y a subir, que las vistas bien merecen un poco de esfuerzo.

Relativamente cerca está el siguiente destino: Seljalandfoss. Otra de las cascadas importantes que tiene la peculiaridad de que se puede rodear pasando por detrás de ella. Os aconsejo que llevéis un impermeable y buen calzado, ya que os mojaréis seguro y el suelo está algo resbaladizo.

Seljalandfoss-01 Seljalandfoss-02

Hoy es el día de las cascadas, así que comemos cerca de allí y luego nos adentramos en la cascada con grieta Gljúfurárfoss. Debido a su proximidad a Seljalandsfoss, es a menudo pasada por alto (los autobuses turísticos están concentrados en la «cascada principal»), así que es bastante fácil disfrutar de las vistas con poca gente. Está a unos 5 minutos andando, por lo que podéis ir andando perfectamente si no queréis coger el coche. Lo reconoceréis porque justo enfrente hay un camping.

Gljúfurárfoss

Para acceder a la cascada, nos adentramos en la grieta a través de un riachuelo que se puede cruzar perfectamente sin problemas saltando de piedra en piedra, con cuidado de no meter el pie en el agua. Uno de los espectáculos de la naturaleza más increíbles que hemos visto nunca.
De ahí a Landmannalaugar, la tierra de las montañas de colores, donde haremos noche y trekking al día siguiente. Volvemos atrás por la carretera sin vadeos, ya que estamos algo cansados de la ruta del día anterior y queremos estar bien preparados para lo que nos espera. Si no disponéis de mucho tiempo, existen excursiones de un día desde Reykjavik, podéis echar un vistazo aquí.

Día 10 – De Landmannalaugar a Gullfoss

Dormimos en las inmediaciones del refugio de Landmannalaugar (Hrafntinnusker). Suele estar abierto desde mediados de junio hasta principios de septiembre. Los precios son los siguientes: Cama en dormitorio: 8.000 ISK, Camping: 2.000 ISK, Ducha: 500 ISK.
El suelo es duro y clavar la tienda ahí es complicado, con lo que creemos que no merece la pena. Hay un hotpot gratuito, aunque suele estar lleno de gente  todas horas. Para acceder a la entrada del camping hay que hacer un vadeo de un río un poco complicado, lo mejor es llevar un buen todoterreno para no tener problemas.
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Comenzamos la ruta muy temprano por la mañana tomando el camino que hay detrás del refugio hacia Bláhnúkur (la montaña azul, aunque su color se asemeje más al negro que al azul) es un espectacular trekking que nos lleva a través de un terreno glacial, cruza un río y luego asciende por la empinada loma del pico más alto de la zona. La cumbre ofrece una vista panorámica casi 360 grados de toda la zona, incluyendo el campamento, su valle circundante y el campo de lava. El vapor de los respiraderos geotérmicos se levanta en el horizonte como señales de humo añadiendo una sensación de misterio a toda la ruta.
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Bajamos por una de sus laderas para emprender el rumbo a Brennisteinsalda (la montaña rosa o roja) cruzando el campo de lava de Laugahraun. Iniciaremos el ascenso a través de un valle de rocas de distintas tonalidades y campos de fumarolas con ese característico olor a azufre. Una vez arriba tendremos una vista espectacular del valle, y para terminar, regresaremos hacia el camping por el camino de Graenagil.
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Después de llegar al refugio, decidimos subir al lago Ljótipollur (“lago feo” en islandés), pero como nuestro cuerpo iba acumulando el cansancio de días anteriores, decidimos subir en coche. La carretera está bastante mal, pero merece la pena hacer un esfuerzo para ver este lago en un cráter volcánico. Si os asusta el camino, hay excursiones realizadas en autobuses 4×4 que suben como si de asfalto se tratase.
Haifoss, la segunda cascada más alta de Islandia, el río Fossa se precipita desde más de 120 metros de altura en una cañón espectacular. A su lado se encuentra otra cascada un poco más pequeña, Granni, que proviene del mismo río que se separa antes de precipitarse al vacío.
Haifoss

Llegar a ella es relativamente fácil. Hay que desviarse de la Ring Road en Þjóðvegur y continuar 70 km por la carretera 32 y luego por la 332. Eso sí, aunque el camino puede hacerse en turismo, es recomendable hacerlo en todoterreno, ya que la carretera de acceso está en malas condiciones. Después de un rato observándola y de las fotos de rigor, tomamos rumbo a Gulfoss y hacemos noche allí.

Si os apetece hacer un alto en el camino y darse un buen baño caliente relajante, en Flúdir existe un hotpot llamado Secret Lagoon (adultos 2800 ISK), que abre hasta las 22 de la noche (las piscinas municipales suelen cerrar entorno a las 17:30).

Día 11 – De Gullfoss a Reykjavik

La cascada de Gullfoss, es uno de los monumentos naturales más visitados por su belleza y espectacularidad. La llegada a la cascada es espectacular ya que el terreno oculta el curso del río y al acceder desde la parte más baja, vemos la doble fractura de la llanura por la que llega el río Hvítá, dándonos la impresión que el río se sumerge en las profundidades de la tierra. Como curiosidad, decir que fue de propiedad privada hasta mediado el s.XX y se especuló con la posibilidad de aprovechar la caída de agua para producir energía eléctrica, afortunadamente, la falta de capitales obligó a abandonar la idea.

 

Gullfoss

Nos damos un paseo por el camino de Sigríður Tómasdóttir (la hija del granjero dueño de las tierras donde se encuentra la cascada, defensora acérrima del lugar ante los representantes del gobierno) y de ahí partimos a la zona de Geysir, para ver sobre todo el géiser de Strokkur, el único activo en este momento en el valle de Haukadalur. Erupciona cada 5-10 minutos con una altura de 15 a 20 metros pudiendo llegar a veces a los 40 metros y es realmente espectacular.
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Nuestra siguiente parada es el Parque Nacional de Þingvellir, situado a unos 45 kms de la capital. Es un entorno natural impresionante, donde confluyen la placa tectónica americana y la euroasiática.
Por allí surgió de los océanos la isla de Islandia. Dos grupos de fallas son las más espectaculares: Almannagjá, al oeste de la planicie (cuyo cañón alcanza profundidades de hasta 40 metros en algunas zonas), y Hrafnagjá.
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Fuente: scuba iceland
Hay una zona llamada Silfra, considerada de los mejores lugares del mundo para hacer buceo. Sus aguas puras y cristalinas provienen del glaciar Langjökull, y allí os encontraréis literalmente entre los dos continentes de América y Eurasia, algo único.
En la zona oeste del parque se encuentra el lugar (el Lögberg , la roca de la ley) donde se reunió durante siglos el Parlamento islandés, cuyo origen aparece fechado en el Landnámabók, libro donde se relatan los primeros años de la colonización desde 874. Dadas las dificultades del clima y la lejanía del mundo civilizado las asambleas son muy importantes, así como la ayuda mutua.
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En el año 930 se estableció una Constitución y una Asamblea llamada AlÞing, que se reunió por primera vez junto a la roca de la ley. El eco del acantilado permitía a los oradores amplificar su voz para difundir las leyes debatidas y promulgadas en asamblea, cerrar litigios e incluso pactar matrimonios. En ese mismo lugar se declaró a independencia de la isla en 1944. Hoy el sitio pertenece al Patrimonio de Humanidad de la UNESCO y en el Parque se encuentra la residencia de verano del Presidente del país.
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La Cascada de Öxarárfoss se produce gracias a una profunda sima donde el río, al precipitarse en la falla de Almannagjá, provoca este bello espectáculo. Después el río desemboca en el lago de Thingvallavatn, el más grande de Islandia (83 km2). Además de estos tres sitios principales, la ruta puede complementarse o alargarse con otros lugares de interés como la iglesia de Skáholtel cráter del volcán de Kerið o el pequeño pueblo de Hveragerdi.
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Una vez terminada la visita, ponemos rumbo a la capital. Aparcamos enfrente de Hallgrimskirkja (la iglesia famosa), que es zona gratuita y está muy cerca del centro (aunque en realidad, esta ciudad es muy pequeña y nada queda excesivamente lejos). Nos dedicamos a pasear, ver lo poco que tiene significativo la ciudad: el Harpa, la escultura del Viajero del Sol, el lago Tjörn, el puerto… hicimos varias compras de regalos en la calle más comercial (Laugavegur) y fuimos a cenar al puesto de perritos calientes que hizo famoso Bill Clinton en 1993, el Bæjarins Beztu. 
Es fácilmente reconocible ya que siempre hay bastante cola, pero se desenvuelven rápido. Personalmente no me pareció que fuera para tanto, que están ricos, sí, pero el tacto duro del recubrimiento de la salchicha no me resultó nada agradable, cuestión de gustos.
Otra opción que tenéis en la ciudad es contratar un tour de avistamiento de ballenas si os habéis quedado sin verlas en Husavik, ya que el precio es significativamente más bajo.
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Reykjavik tiene mucho ambiente, muchísimos bares y pubs. Si buscas marcha la encuentras, pero nosotros no estábamos ya para más. Nos esperaba un día duro de viaje de vuelta, así que nos fuimos pronto a la cama.

Día 12 – Reykjavik y Vuelta a Casa

El último día no pudimos hacer gran cosa, ya que el avión salía a las 12 de la mañana, así que lo dedicamos a preparar las maletas, adecentar el coche y poco más, ya que se tardan unos 40 min desde Reykjavik hasta el aeropuerto. Un detalle que me parece una pasada es que en todas las gasolineras hay una manguera con un cepillo en un extremo para lavar tu coche en agua fría de manera gratuita, muy útil cuando te metes por las carreteras F y acabas de barro hasta las orejas. Y además, en las gasolineras Orkan X (que son como una versión low cost de las Orkan) disponen de aspiradores gratuitos (en las Olis también, pero ninguno de los que encontramos funcionaban).
Dejamos el coche en la oficina del alquiler y nos dirigimos a la terminal para facturar las cosas y tomar el avión que nos devolvería de nuevo a Madrid. Nos despedimos de esta isla con gran pena, ya que quizá se puede decir que ha sido el mejor de todos nuestros viajes (y eso que llevamos unos cuantos).
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Y para finalizar me gustaría hacer algunos apuntes y dar algunos datos:

– Tendréis que atrasar vuestro reloj dos horas.
– El aeropuerto de Keflavik está a unos 35 minutos de la capital.
– Las oficinas de alquiler de coches están abiertas hasta muy tarde, puedes llegar de la madrugada que tu coche estará listo para salir a la aventura.
– Si vas a pasar más de una semana y recorrer carreteras sin asfaltar elige un todoterreno con seguro a todo riesgo para evitar sorpresas.
– Se puede pagar con tarjeta en casi todos los sitios y todas las cantidades, por poco que sean.
– Al igual que los países nórdicos, Islandia es carísimo, así que os recomiendo hacer picnic y bocatas, si no el presupuesto se te dispara. En esta web podréis ver sitios donde comer barato, fundamentalmente cadenas de comida rápida. En este post os contamos cómo abaratar vuestro presupuesto.
– El agua del grifo es buena, no hace falta comprar agua embotellada.
– El refill de café es gratuito en las gasolineras, pero el primer café tendréis que abonarlo.
– Los fiordos del Este están infravalorados y también son muy bonitos, aunque eso sí, hace un viento un poco desagradable.
– Para el que le guste la fotografía, Islandia es un paraíso. Cuidado porque os darán ganas de quedaros a vivir allí.
– Las gasolineras más baratas son las Orkan X, aunque no abundan. Las más numerosas y con mejores áreas de servicio son las N1.
– Los horarios de supermercados son raros: antes de las 10 de la mañana no encuentras uno abierto, y cierran sobre las 18. El Bonus (el del cerdito) es el más barato.
– Es un país muy seguro. No tengáis miedo de dejar el coche cargado con maletas.

Espero que os haya gustado, y que sobre todo, que os sea útil para planificar vuestro viaje. Si tenéis alguna pregunta, dejadme un comentario y estaré encantada de poder ayudaros. Sin duda este país no os dejará indiferentes.

Si os ha picado el gusanillo y animáis a realizar el viaje, podréis encontrar el mejor precio para el alojamiento aquí:

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