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Hoy me gustaría hablaros de una carrera diferente, debido al entorno en el que se desarrolla: la Maratón Vías Verdes de Madrid. Se encuentra en Arganda del Rey, a unos 30 km de la capital y con parada directa de tren.

Un recorrido serpenteante que sale de Morata de Tajuña, acompañado en todo momento por el río de mismo nombre hasta la meta en la Ciudad Deportiva Príncipe Felipe y caracterizado por el color rojo de su asfalto. Tres pruebas son las que se realizan: maratón, 30k y 21k, siendo esta última por la que nos decidimos.

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Dado que la salida y la llegada se hacen en pueblos diferentes, la organización ofrece un servicio de traslado en autobús a los puntos de salida por un precio de 6€, con hora de salida desde Arganda a las 07:50 en el caso de la media maratón hacia Morata de Tajuña, 07:30 la maratón en dirección a Carabaña, y a las 07:50h los de 30k en dirección Perales de Tajuña.

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Para poder hacer uso del servicio de Bus, es imprescindible contratarlo anticipadamente, con la inscripción. Deberéis llevar la pulsera identificativa que os entregarán junto con el dorsal para poder subir. Recordad no dejar ningún objeto personal, ya que no regresan a la zona de meta.

Hay avituallamiento cada 5 kms, en los que ofrecen agua, Powerade, coca-cola, fruta, frutos secos, etc. de todo menos geles, así que si soléis utilizarlos, tendréis que llevarlos de casa.

Como curiosidad, el marcaje es distinto al resto de pruebas y en lugar de marcar el punto kilométrico por el que se pasa contando a partir de 0, y para que sea más fácil unificar a el kilometraje de las tres distancias, los puntos de paso indican la distancia que queda hasta la llegada (p.ej. FALTAN 20 KM).

Nosotros, como éramos 5, llevamos dos coches y dejamos uno en cada punto de la carrera, ya que hay parking gratuito tanto en los alrededores del Estadio de Atletismo como en el pueblo.

A pesar de que el día no acompañó (lluvia, viendo e incluso nieve), a las 9 de la mañana 175 valientes nos plantamos en la salida de 21k para mover las patitas por ese maravilloso entorno natural. Suena el pistoletazo de salida y salimos del pueblo con un terreno cuesta arriba, que será la tónica general de la carrera, hasta al menos la mitad del recorrido, el asfalto comenzará a empinarse y no dejará de subir hasta la cementera de Portland Valderrivas que corona una de las cimas que rodea a la localidad.

Se trata de un total de nueve kilómetros de ascenso, con una pendiente media del 1,6%, y sin apenas descansos, que aunque no tienen grandes rampas o desniveles, pican en todo momento hacia arriba.

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En el km 16 aproximadamente viene el repecho más grande de toda la carrera a la altura de Hospital Universitario de Sureste con una pendiente media del 2,4%, y aunque no es largo, resulta un poco engorroso, sobre todo cuando vas con las fuerzas justas.

Pasado este escollo el trazado de la prueba vuelve a descender cambiando la vía verde por aceras y asfalto. Así, a tres kilómetros para la meta, la prueba cruza la Avenida del Ferrocarril, la Avenida de Madrid y la Avenida de Valgranda, donde a partir aquí apenas queda medio kilómetro para plantarnos en la meta. Estos últimos kilómetros son de bajada o llano, lo que suaviza la prueba y ayuda mucho moralmente y a nivel físico, dándoles un descanso a nuestras piernas.

 

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Fuente: novatos del running

 

Una vez que llegamos a la altura de la pista de atletismo, toca dar una vuelta hasta entrar en meta, donde la gente de la organización te cuelga la medalla de finisher, en este caso, merecidísima dado lo duro de la climatología, y un poco más adelante está un zona con un avituallamiento de lo más completo: fruta, frutos secos, agua, coca-cola, bebidas isotónicas e incluso una salchicha de carne con patatas!! lástima que tuviese el estómago cerrado, porque tenían una pinta buenísima…

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Un punto muy positivo es que hay servicio de duchas y vestuario a disposición de los participantes, y tal y como estaba el día no vino nada mal para entrar en calor y quitarse la ropa mojada. Además, también disponen de guardarropa gratuito, (se deja antes de la carrera) justo al lado de donde se hace la entrega de la bolsa del corredor, que en este caso se hace a posteriori, a diferencia de otras carreras. (Y lo cual nos vino de perlas para cambiarnos la camiseta por una seca).

Además, si tenéis suerte y no hay mucha cola, podéis disfrutar de un buen masaje a cargo de fisioterapeutas para recuperar vuestros maltrechos músculos que os dejarán como nuevos.

En general me ha gustado mucho, pero mejoraría un par de cosas: instalaría al menos un par de WC portátiles en la salida (ya que no había ninguno, y tuvimos que hacer mucha cola para poder ir al baño, ya que sólo había 2 bares para todos), y repartiría «mantas» de plástico a los corredores en meta para que no se queden fríos al llegar (más aún con el tiempo que hizo). Por el resto como os digo es totalmente recomendable por lo diferente del paisaje, nosotros seguro que repetiremos, ahora tendremos que pensar en qué distancia 😉

 

Fuentes: todas las imágenes han sido sacadas de la web de maratonviasverdes.

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