Qué ver en Patones de Arriba, un pueblo con rey propio
Patones de Arriba es uno de los pueblos más bonitos y visitados de toda la Comunidad de Madrid. Como está muy cerca de la capital, es un lugar perfecto para pasar el día, desconectar o realizar alguna ruta de senderismo y apto para toda la familia.
Tabla de contenidos
Cómo llegar
Patones de Arriba está a unos 60 km de Madrid, por lo que se puede visitar en un día perfectamente. Para llegar se puede hacer mediante transporte público o bien en vehículo particular, os cuento los detalles de cada opción, aunque ya os adelanto que la mejor opción es la segunda:
Autobús
Desde luego no es la solución más rápida ni la más sencilla, pero si no tenéis coche o carnet, o simplemente no os apetece madrugar para poder aparcar, ésta es vuestra opción. Para ello hay que dirigirse hasta el intercambiador de Plaza de Castilla y allí hay 2 autobuses de la compañía ALSA que os dejarán en vuestro destino:
- Línea 197A: va desde Madrid hasta Uceda y os deja directamente en Patones. El billete cuesta unos 5,10€.
- Línea 197: va desde Madrid hasta Torrelaguna, cuenta con servicios que continúan hasta Patones y otros acaban en Torrelaguna. En este último caso tendréis que cambiar de autobús en la última parada y coger un minibús (Línea 913) que tarda unos 15 min y cuesta 1,30€.
Pros
Opción ideal para aquellos que no dispongan de coche o carnet de conducir, o que se quieran complicar madrugando para poder aparcar el coche.
Contras
Tarda una hora y media y apenas hay 2 o 3 salidas diarias, por lo que estáis sujetos a los horarios de la red de transportes.
Coche
Sin dudarlo la mejor opción para llegar a Patones de Arriba pasa por el coche. Desde el centro de Madrid se tardan unos 50 min tomando la A-1 hasta la salida 50 en dirección Venturada/M-608/Guadalix de la Sierra/Torrelaguna por la N-320, y posteriormente se toma la M-102 hasta Patones de Abajo.
Dónde aparcar
Siento deciros que el tema de dejar el coche cerca es casi misión imposible. ¿Por qué? pues la razón es que sólo hay una pequeña zona ubicada un poco antes de la entrada al pueblo y apenas caben 10 coches. De hecho, cuando pasamos andando por allí era muy temprano (antes de las 10 de la mañana) y quedaban un par de sitios libres como mucho (además, había varias caravanas que se veía que habían hecho noche y que ocupan notablemente más espacio que un vehículo normal).
Existe una pequeña explanada justo a la entrada del pueblo, pero es sólo para residentes, así que si en el lugar mencionado anteriormente no hay sitio os tocará dar la vuelta…

Si no queréis complicaros la vida, la mejor opción es aparcar en el parking disuasorio que se encuentra en el pueblo de Patones de Abajo. Desde allí tendréis que caminar unos 20 minutos a través de la Senda Ecológica del Barranco. El trayecto es cuesta arriba y el suelo es de piedra y arena, por lo que dejad los tacones para otra ocasión y calzaros algo cómodo, ya que una vez que se llega al pueblo, las calles están todas empedradas.
Dónde comer
Hay un montón de sitios donde comer en Patones de Arriba, entre los más conocidos están el Rey de Patones, La Cabaña de Patones , El Lavadero o El Poleo entre otros. Los precios no son baratos, puesto que el menú del día ronda los 25€ y si preferís comer a la carta, se puede poner la cuenta en unos 40€ por persona. Es bueno reservar con antelación en todos ellos.
Historia
En su origen Patones era un barrio olvidado de Uceda que se formó en el s. XVI, cuando varios pastores formaron la pequeña alquería de los Patones, que recibió este nombre por el apellido Patón de sus fundadores.
Al estar olvidados y aislados decidieron a comienzos del s. XVII que les convenía tener una organización propia, eligiendo quién les debía gobernar. Y de ahí surge la figura del Rey de Patones, que más que rey era una especie de alcalde o juez de paz que impartía justicia entre los vecinos y a su vez los representaba.
Dicho reino se mantuvo durante varias centurias, siendo Juan Prieto el último Rey, quien envió una carta en 1769 a Carlos III para solicitar la independencia ante Uceda por considerar abusivos los impuestos a los que les obligaba. En ella se refería “Del Rey de los Patones al Rey de las Españas…” y el monarca, alucinando por tal atrevimiento, envió un mensajero para ver qué pasaba allí.
Al llegar no encontró tal rey, sino que vio cómo los vecinos habían elegido a uno de los suyos para velar por la justicia de todos. Entonces, Carlos III reconoció su autogobierno y les concedió la independencia administrativa de Uceda y desapareció la figura del Rey de Patones, ya que a partir de ese momento podían nombrar alcalde y juez.

Cuenta la leyenda que durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) los soldados franceses no fueron capaces de encontrar Patones debido a su localización estratégica tan oculta. Tras la Guerra Civil española, sus habitantes se trasladaron montaña abajo fundando lo que se conoce como Patones de Abajo, un lugar más adecuado para los intereses del momento. Durante muchos años Patones de Arriba quedó abandonado, hasta que a finales del siglo XX volvió a resurgir respetando su forma antigua de construir y dando lugar al pueblo encantador que podemos ver hoy en día.
Qué ver
Antigua Iglesia de San José

En cuanto lleguéis a Patones, va a ser lo primero que veréis. Situada en la Plaza del Llano, es un templo religioso del s. XVII y aspecto modesto con muros de piedra caliza. Quedó abandonada tras el traslado de la población a Patones de Abajo y poco a poco se fue deteriorando.

En los años 90 del s. XX se reconstruyó como Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Patones y está abierta sábados, domingos y festivos de 11 a 18h. Organizan visitas guiadas los fines de semana a las 11h con una duración de 1 hora y un coste de 2,5 €.
Viviendas de pizarra negra
Las viviendas típicas de Patones estaban construidas principalmente con pizarra negra y teja en el exterior, y barro como material aislante en el interior. La planta baja constaba de un único ambiente destinado para la cuadra de los animales y la cocina.

Si os fijáis bien (además que en el pueblo encontraréis carteles explicativos), se puede apreciar una evolución entre las viviendas más antiguas y las más recientes. Las primeras eran bastante pequeñas, de una sola planta y cubierta a un agua. A partir del s. XVIII se amplía el espacio aumentando una altura y colocando una cubierta a dos aguas.
Tinados y Arrenes
En la parte alta del pueblo quedan unas cuantas ruinas de lo que se conocen como tinados y arrenes, construcciones típicas que la gente local utilizaba para ganarse la vida. Los tinados eran cabañas cubiertas donde se guardaban los rebaños de ovejas o cabras, con una zona para su ordeño y pesebre para alimentarlas.

Los arrenes eran construcciones rectangulares de pizarra y altos muros sin cubierta ni divisiones internas que se utilizaban para sembrar el cereal y luego meter al ganado para que se lo comiera o segarlo para echarlo a los pesebres.
La ganadería en el Patones de antaño tenía gran importancia y por eso encontramos gran número de este tipo de construcciones, incluso más numerosas que las viviendas. Las mulas y los burros convivían con las familias en la parte baja de las casas, pero las ovejas y cabras eran demasiado numerosas y de ahí surge la necesidad de este tipo de construcciones auxiliares para su cobijo.
Eras y cochiqueras
Las eras eran áreas despejadas con suelo de piedra donde se limpiaban y se preparaban las cosechas de cereal y de leguminosas. De estas labores se aprovechaba todo; el grano para hacer harina y pan, y la paja para alimento y forraje de los animales.
En ocasiones tenían también otros elementos asociados como por ejemplo las «fresqueras», unos huecos de distinto tamaño y profundidad que se empleaban para guardar los aperos de la trilla y mantener el agua fresca durante el verano.
Las conocidas como cochiqueras o porquerizas eran construcciones utilizando pequeñas cuevas de la montaña donde se alojaba a los cerdos en caso de no disponer de espacio dentro de la casa.
Lavadero y Fuente Nueva
Uno de los lugares más fotografiados de Patones de Arriba es donde se encuentran el Lavadero y la Fuente Nueva, situados a los pies del arroyo. El antiguo lavadero consta de dos partes: una para lavar y otra para aclarar, recibiendo el agua de la cercana fuente a través de un canal adosado a la pared.

La Fuente Nueva (que de nueva tiene poco, puesto que data de 1908) fue durante mucho tiempo el principal punto de abastecimiento de agua para el pueblo, a la vez que servía como lugar de encuentro principalmente para las mujeres del pueblo, que acudían a recoger agua, lavar y hablar de sus cosas. Está construida en pizarra y cuenta con dos caños que vierten a un gran pilón que se utilizaba como abrevadero para dar de beber a los animales.

Nosotros no pudimos verlo porque estuvimos en verano, pero parece ser que cuando llueve en abundancia al lado del pequeño puente de piedra se forma una bonita cascada. Además, este punto es el comienzo de algunas rutas de senderismo que hacer en los alrededores.
Rutas de senderismo
Si recorrer Patones de Arriba se os queda corto, un buen plan es completar la visita con una ruta de senderismo por su entorno natural. Una de las más conocidas es la ruta circular que lleva hasta el Cancho de la Cabeza, con el Embalse del Atazar a sus pies. Tiene una longitud de unos 12 kms y dificultad moderada. Podéis consultar el track de Wikiloc aquí.
Otra ruta de senderismo muy conocida es aquella que lleva hasta las Cárcavas del Pontón de la Oliva. Las cárcavas son formaciones naturales debidas a la erosión de forma similar a las que se se pueden ver en las Bardenas, Las Médulas o incluso en la Capadocia, salvando las distancias, claro. Sin duda un paisaje muy particular que parece sacado de otro planeta y que merece la pena contemplar.


