11 curiosidades sobre el Partenón
Una de las atracciones más famosas del mundo que recibe a millones de visitantes cada año es el Partenón, un prodigio de la arquitectura griega y una parada obligatoria si se visita Atenas. Dominando la ciudad desde lo más alto de la Acrópolis, os cuento a continuación 11 curiosidades y algunos de los datos más interesantes acerca del Partenón, ¿me acompañais a descubrirlos?
Tabla de contenidos
- 1 Historia
- 2 Hay varias teorías acerca del origen de su nombre
- 3 Está dedicado a una diosa griega
- 4 Está erigido sobre los restos de otro templo anterior
- 5 Era muy colorido
- 6 No es un templo
- 7 ¿Qué había en el interior del Partenón?
- 8 Es una maravilla de la arquitectura
- 9 Ha sobrevivido a todo tipo de adversidades
- 10 Se usó como iglesia y mezquita
- 11 Parte de su decoración se encuentra en Londres
- 12 Existe una réplica en Estados Unidos (y otra en España)
Historia
Fue construido entre los años 447 y 432 a.C. por orden de Pericles y bajo la supervisión de Fidias, uno de los mejores arquitectos de la antigua Grecia. Y dado que se quería con esto dar testimonio de la grandeza de la ciudad, se utilizó como material principal el mármol procedente del monte Pentélico, cuya dureza lo hacía especialmente indicado para la construcción y del que se emplearon nada menos que 22.000 toneladas.
Como podéis imaginar, realizar semejante obra no fue barato y se estima que costó unos 8 millones de dólares al cambio de hoy, casi ná.
Hay varias teorías acerca del origen de su nombre
Hay varias teorías relacionadas para definir el origen de su nombre. Por una parte, se hace referencia a Atenea Partenos, que significa virgen, y por lo tanto Partenón se traduciría como «casa de la virgen». Esto puede estar relacionado con la propia estructura del templo, que tenía dos estancias separadas en su interior: en la principal y más amplia se alojaría la monumental estatua de la diosa, y en la otra, mucho más pequeña, era donde se guardaba el tesoro de la ciudad y la que recibía el nombre de Partenón, traducido como «habitación de las vírgenes», por ser un espacio destinado a las jóvenes (parthenoi) que cumplían un importante papel en el culto a Atenea.
La otra teoría dice que Partenón significa «casa de Partenos», que era el nombre dado antiguamente a la estancia dentro del templo que albergaba la estatua del culto. El templo en sí era conocido como el mega neos o «gran templo» pero a partir del s. IV a.C., todo el edificio adquirió el nombre de Partenón.
Está dedicado a una diosa griega
Tras la victoria ateniense contra los persas en las Guerras Médicas, Pericles mandó reconstruir la Acrópolis y erigir en ella un templo dedicado a Atenea Parthenos, diosa de la sabiduría y protectora de la ciudad. Además, es el símbolo del poder hegemónico de Atenas respecto al resto de ciudades-estado griegas a nivel político, económico y cultural.
Está erigido sobre los restos de otro templo anterior
Para conmemorar la victoria sobre los persas en Maratón, los atenienses decidieron construir un templo sobre la colina sagrada de la Acrópolis, que dominaba la ciudad. Pero 10 años más tarde, un nuevo ejército persa irrumpió en Grecia y arrasó Atenas, ensañándose especialmente con los edificios religiosos de la Acrópolis.

Y dado que el nuevo templo estaba todavía en fase de construcción, fue destruido hasta sus cimientos, quedando abandonado y en ruinas durante más de 30 años. No fue hasta que llegó Pericles cuando se inició su reconstrucción, aprovechando el momento de bonanza económica y estabilidad militar.
Para ello, se levantaría un nuevo templo dedicado a Atenea que iba a tener diversas funciones: custodiar el tesoro ateniense, conmemorar las victorias de las dos guerras libradas contra los persas y ser la residencia de una enorme estatua criselefantina (en oro y marfil) que realizaría Fidias, amigo de Pericles y supervisor general de todo el proyecto.
Era muy colorido
Debido a que la pintura no suele aguantar muy bien el paso de tiempo, sobre todo cuando está expuesta a todo tipo de efectos climáticos, cuando se empezaron a estudiar las esculturas griegas apenas presentaban un imperceptible rastro de color, por lo que muchos creyeron que en el arte griego sólo se empleaba mármol blanco. Pero nada más lejos de la realidad, ya que el Partenón, al igual que gran parte de la arquitectura y la escultura griegas, originalmente estaba pintado con vivos colores.

Fuente: Historia National Geographic
Tonos de azul, verde, amarillo, rojo o naranja entre otros, adornaban los muros y frontones de este espectacular monumento, con un empleo magistral de los tonos para dar sensación de volumen y que el resultado fuera todavía más increíble.
No es un templo
Whaaat!? Pero si te estás refiriendo a él como un templo… pues pese a su apariencia, en realidad estaba construido para albergar la gran estatua de Atenea, las ofrendas que le llevaban a la diosa y el tesoro de la ciudad de Atenas.
La mejor manera de conocerlo y todo lo que lo rodea es pasear por la Acrópolis, ya sea en una excursión guiada o bien por vuestra cuenta.
¿Qué había en el interior del Partenón?

Fuente: Historia National Geographic
El interior del Partenón estaba dividido en 3 estancias distintas: pronaos, naos y opisthodomos. La pronaos se refiere al pórtico que está delante del templo; le seguía la naos, que estaba dividida a su vez en dos partes: el lugar donde se encontraba la legendaria escultura criselefantina (hecha de oro y marfil) de Atenea Partenos y el llamado partenón, una pequeña estancia dedicada a contener el tesoro del templo. Por último está el opisthodomos, que es el pórtico de la parte trasera del templo.
Es una maravilla de la arquitectura
De estilo dórico y unas dimensiones de 69,5 m de largo por 30 m de ancho, es un increíble ejemplo del ingenio y la precisión de los antiguos griegos. En primer lugar, está edificado de este a oeste, lo que significa que la entrada principal se encontraba orientada a la salida del Sol para que estuviese iluminado al amanecer.
En segundo lugar están los impresionantes frontones que cubren cada extremo del edificio, cargados de figuras esculpidas de diferentes temáticas, y un friso continuo que habría recorrido la cámara interior y los dinteles de las columnas interiores.

Pero para mí lo más espectacular son las ilusiones ópticas empleadas en su construcción, ya que sus columnas tienen una ligera curvatura para contrarrestar la distorsión visual desde lejos y que se vean rectas desde cualquier ángulo.
Ha sobrevivido a todo tipo de adversidades
La primera gran destrucción tuvo lugar en el s. III cuando un incendio destruyó el techo del templo. En 276, una tribu germánica saqueó Atenas y destruyó el Partenón, que pronto fue reparado. La gran estatua de Atenea se perdió en el s.V en circunstancias que se desconocen, por fortuna podemos saber cómo era gracias a pequeñas réplicas que se hicieron de ella en la Antigüedad y a la descripción del historiador Pausanias en el s. II.

Fue en el s. XVII cuando sufrió un gran golpe durante la Gran Guerra Turca. La guardia otomana lo utilizó como almacén de pólvora, y los venecianos al enterarse lo bombardearon a base de cañonazos, lo que provocó una gran explosión que hizo que sólo quedase en pie una de las cuatro paredes. Más de la mitad del friso se había derrumbado, el techo había desaparecido y el porche este ahora estaba representado por una sola columna. El Partenón nunca se recuperó de esta destrucción.
Por si fuera poco, en 1801 el embajador británico se encargó de saquear tanto otros templos de la Acrópolis como el Partenón, de donde se llevó una buena parte del friso y los frontones del templo, así como una cariátide del Erecteion y partes del templo de Atenea Nike para exhibirlas en el British Museum donde todavía permanecen pese a las numerosas peticiones para que vuelvan a su lugar original.
Y ya después de tantas adversidades, en 1894 se vio afectado por uno de los terremotos más importantes en la historia de Grecia.
Se usó como iglesia y mezquita
Como es típico de muchos edificios antiguos, el Partenón experimentó varias transformaciones a lo largo de su historia. A finales del s. IV, el emperador romano Teodosio I el Grande prohibió cualquier ritual o culto pagano e impuso el cristianismo, por lo que el Partenón se transformó en una iglesia cristiana.
A finales del s. XII, el templo de Atenea fue convertido en catedral bizantina devota de la Virgen María para más tarde acabar como catedral católica hasta la llegada de los otomanos.
En 1460 el templo fue convertido en una mezquita y permaneció así durante casi 200 años. Se reutilizó la torre que albergaba el campanario para usarla como minarete, las pinturas y los mosaicos que decoraban el interior de la iglesia fueron blanqueados y el altar fue sustituido por un mimbar.
Parte de su decoración se encuentra en Londres
Mientras Grecia todavía estaba bajo el dominio otomano, el embajador británico Thomas Bruce extrajo aproximadamente la mitad de las esculturas que quedaban en el Partenón, asegurando que le preocupaba que fueran destruidos y que tenía permiso de los otomanos.

Entre 1800 y 1803 estas piezas fueron transportadas a Gran Bretaña y ahora residen en el Museo Británico de Londres. El gobierno griego ha pedido la devolución de estas invaluables esculturas durante muchos años, mientras los expertos discuten ambos lados del caso.
Existe una réplica en Estados Unidos (y otra en España)
Al igual que otras edificaciones simbólicas como la Estatua de la Libertad, el Partenón también tiene réplicas en otros países. En este caso hay que irse hasta Centennial Park, en Nashville, donde se construyó una réplica meticulosamente detallada en 1897 como parte de la Exposición del Centenario de Tennessee. En 1990, el escultor local Alan LeQuire instaló una copia de la enorme Atenea Partenos de Fidias, completando la recreación.
Y si no os apetece ir a Estados Unidos para verla, en España existe una construcción muy parecida (la Iglesia de San Jorge). Se trata de un templo de finales del s. XIX situado sobre el cerro de San Jorge en Las Fraguas (Arenas de Iguña), y cuya construcción fue encargada por los duques de Santo Mauro. Esta iglesia es un ejemplo único en Cantabria por su clara inspiración en la arquitectura clásica griega. Tiene aspecto de templo griego hexástilo períptero, con un total de 40 columnas de orden corintio. Seis de estas columnas se encuentran en la fachada principal rematada con un frontón triangular, lo que hace que se le conozca como el «Partenón cántabro».

