Monkey Temple Lopburi

Tras innumerables horas de vuelo llegamos a Bangkok. Nos reciben un aire caliente cargado de humedad, mucho ruido, tráfico, tuk tuks, caos organizado, rascacielos fluorescentes, templos y taxis de colores. Con la mochila a cuestas y mucha ilusión nos disponemos a vivir nuestra primera aventura en Asia, que serán 15 días en Tailandia.

Lo tradicional y lo moderno conviven en armonía: rascacielos y mastodónticos centros comerciales se sitúan al lado de humildes casas bajas, testigos del rápido y caótico crecimiento de la ciudad. A cada paso te encuentras con puestos callejeros de todo tipo: frutas y frituras diversas de nombres completamente desconocidos, olores seductores que invitan a aventurarse a probar esos platos de aspecto extraño.

Cómo llegar

La mejor forma de ir desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad es tomando el tren Airportlink (parada de Phaya Thai del Skytrain) que tarda unos 15 min, y cuesta 150 THB, unos 4€. También hay autobuses, pero con el tráfico infernal y lo llenos que van no compensa ahorrarse unos bahts.

DÍA 1: BANGKOK

En nuestro primer día queremos visitar el Parque Histórico de Ayutthaya, antigua capital del Reino de Siam, que ocupaba lo que hoy conocemos como Tailandia, Camboya y Laos.

Tomamos un minivan que parte de la plaza de Victory Monument, al lado del centro comercial Century Movie Plaza. Hay un montón de furgonetillas que salen en cuanto se llenan y su precio es de unos 60 THB (unos 1,5 €). El trayecto dura una hora aproximadamente y te deja en un lugar lleno de taxistas y tuk tuks que se pelean por llevarte.

Actualización 2017: las minivans ya no parten desde Victory Monument, sino desde 3 nuevas localizaciones, según el destino: Morchit 2 para ir al Norte, Noreste y centro del país; Sai Tai Mai (Southern Bus Terminal) para ir al Sur y el Oeste; y Ekkamai para ir hacia el Este. Más información.

Allí te enseñarán un cartelito muy bien hecho y plastificado indicando que la tarifa oficial son 900 bahts (22.36€), aunque esto no es cierto; nosotros picamos cual incautos y los pagamos, pero luego hablando con otras parejas descubrimos que habíamos pagado de más…

Pero bueno, estamos de viaje y el precio no es tan desorbitado como para dejarnos amargar por ello, así que empezamos la visita. El primero es el Wat Yai Chai Mongkol (entrada 40 Baths), que fue fundado en el siglo XIV para realizar la exhumación y cremación de los restos de dos príncipes que murieron de cólera. Inicialmente contaba con una estupa (estructura con forma de montículo que en su interior contiene reliquias budistas) y una sala de predicación.

Abundan las esculturas de buda adornadas con telas amarillas y una escultura de un gran buda reclinado flanqueando la entrada principal. Esta edificación mide 62 metros de altura y está formada por más de 28000 toneladas de ladrillo. En su interior puede contemplarse un pozo donde hay agua subterránea.

Ayutthaya

Otro templo destacado es el Wat Maha That (50 THB), donde se encuentra la cabeza de un Buda rodeada por las raíces de un árbol, una de las imágenes más famosas de Ayutthaya. Dicen algunos que las raíces rodearon la cabeza de Buda en los años de abandono. Otros comentan que un ladrón la pudo esconder allí para volver algún día a por ella y que nunca pudo recuperarla. Sea como fuera, esta imagen de Buda congrega a cientos de turistas deseosos de admirar semejante rareza.

Ayutthaya

Seguimos el paseo hasta el Wat Phra Si Sanphet, flanqueado por tres imponentes estupas o chedis que contienen las cenizas de varios reyes de Siam. Aunque fue utilizado en un principio como palacio residencial, acabó convirtiéndose en un monasterio para finalmente servir como templo. La entrada cuesta 50 baths.

El Viharn Phra Mongkol Bophit es una copia del Gran Palacio de Bangkok que alberga una enorme escultura de buda, de las más grandes de Tailandia. Dicha estatua mide 12.45 metros de altura (sin contar la base) y 9.55 metros de ancho. y se cree que data entre el año 1448 y el año 1602. Se encontraba en sus orígenes a la intemperie, hasta que fue seriamente dañada por el impacto de un rayo en el año 1706, hecho que hizo que Phra Mongkhon Bophit se convirtiera en un Viharn para dar cobijo a la estatua en el interior del templo.

Wat Lokayasutharam alberga una inmensa escultura de buda reclinado tallado en cemento llamado Wat Lokayasutharam. Este buda, cuya cabeza reposa sobre una flor de loto, tiene unas dimensiones de 8 metros de alto y 37 metros de largo. Este lugar sagrado es un centro de peregrinaje famoso en Tailandia, con lo que es muy corriente encontrar a gente realizando ofrendas y rezando.

Junto al río Chao Phraya se encuentra  el Wat Chai Wattanaram cuya estupa principal mide 35 metros de altura. Fue erigido en 1630 por el rey Prasat Thong y tras ser arrasado por los birmanos pasó a ser cubierto por la jungla que se apoderó de su espacio. Desde hace 40 años puede de nuevo admirarse tal y como se encuentra ahora. El mejor momento para visitar este templo es al atardecer, cuando el sol se pone tras la estupa principal del complejo. La entrada cuesta unos 50 THB por persona.

En el Wat Phananchoeng se resguarda el Buda dorado más alto de Tailandia. Nada menos que 19 metros mide este ejemplar llamado Phra Buddha Trirattana Nayok. Es curioso pero el templo existe incluso desde antes de que Ayutthaya fuera fundada como capital del reino de Siam.

Después de pasarnos el día pateando, tomamos un tren que nos lleva a Lopburi, donde haremos noche y veremos el famoso templo de los monos, entre otros.

DÍA 2: AYUTTHAYA / LOPBURI

Después de desayunar nos pusimos en marcha, hacía un calor mortal y nuestro cuerpo empezaba a sudar a mares. Íbamos de sombra en sombra intentando acercarnos a los sitios que queríamos visitar sin derretirnos. El pueblo es pequeño, se ve en el día; lo más curioso es ver a los monos como una parte normal del paisaje, pasean por la carretera, se suben por los cables eléctricos, se suben a los toldos de los comercios… reconozco que en ocasiones me daban miedo.

Monkey Temple Lopburi   

La parada más esperada fue el Pra Prang Sam Yot, ahora en ruinas e invadido por monos, conocido ya como el Templo de los Monos. Ojo, que parecen muy majos, graciosos e inofensivos, pero tienen muy mal genio. De hecho, te dan un palo con la entrada para ahuyentarlos cuando intentan atacarte. Se puede entrar al interior, todas las ventanas están con barrotes para que no entren los monos,  y si miráis al techo veréis que está lleno de murciélagos…

Hay un montón de templos a los que puedes acceder desde la calle sin tener que pagar, ya que no están vallados y además apenas son ruinas, como por ejemplo Wat Nakon Kosa, Prang Khaek, Wat Sao Thong Thong, etc.

DÍA 3: LOPBURI / PHITSALUNOK/ SUKHOTHAI

Nuestra siguiente parada fue Phitsanulok, una ciudad a 7 horas en tren (48THB=1,17€ en tercera clase). Es recomendable ir en tren, ya que te deja al lado de la zona histórica para visitar, aunque no tiene mucho que ver. Desde allí cogimos un autobús que nos dejaría en la ciudad histórica de Sukhotai (a 2 horas de camino), declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991. Hay que tener en cuenta que el último bus hacia Sukhotai sale a las 18, la otra opción es ir en taxi, que cuesta unos 800 THB (20 euros).

 

Sukhothai

Fuente: thailandbilder

De aquel imperio hoy en día quedan numerosas ruinas bien conservadas, esparcidas en un radio de 5km. La mayoría de los edificios históricos de mayor interés se concentran en la zona central que queda dentro de los muros que protegían la ciudad. Para visitar cada zona hay que pagar 100THB (2,5€), así que nosotros elegimos ver sólo la principal (tampoco teníamos tiempo para verlo todo). Alquilamos unas bicis en el hotel y partimos hacia el parque; recordad que en Tailandia y en muchos países asiáticos se conduce por la izquierda, como los ingleses (parece complicado, pero te acostumbras rapidísimo). Fue sin duda el lugar que más me gustó del norte de Tailandia.

Visitamos el Wat MahathatWat Si Chum, el Parque Histórico de Si Satchanalai (con el famoso Wat Chang Lom, una especie de estupa con elefantes rodeando su base), el Wat Sa Si, Wat Si Sawai (similar a los de Angkor Wat), Wat Traphang Ngoen (con su precioso lago plagado de nenúfares)… Hacía muy buen día, mucho calor, aunque con la bicicleta se avanzaba más rápido y no pasabas tanto tiempo al sol.

 

Salimos del parque histórico hacia unas montañas, donde había un par de templos escondidos en la naturaleza, Wat Saphan Hin y el Wat Chedi Ngam, que merecen mucho la pena. No estaban a gran altura, a unos 200 metros, que se recorría subiendo por unas escaleras hechas de piedras. Estos templos estaban en mitad de la naturaleza, con unas vistas estupendas de la zona.

Sukhothai Park                        

DÍA 4: SUKHOTHAI / CHIANG MAI

Nuestra siguiente parada es Chiang Mai, segunda ciudad más importante de Tailandia y de gran interés cultural. Tomamos un bus que sale por la mañana, ya que el trayecto son unas 5 horas y media. Su precio es de 230 THB (6€).

No es muy grande, así que nos fuimos al centro andando y así contemplamos de camino alguno de los Wat de la ciudad, muy similares a los templos de Bangkok. (Cada ciudad está llena de templos, y bastante parecidos en construcción, así que a lo largo del viaje te vas a «hartar» de verlos).

Antes de cenar nos dimos un paseo por la zona del mercado nocturno, y para hacer tiempo nos dimos un masaje Thai típico, ya que habíamos leído que eran muy baratos (5€ una hora) y te dejaban como nuevo. Cuando uno piensa en un masaje se le vienen a la mente imágenes agradables, como de ensueño; pero la realidad es que tienes a una tailandesa de mediana edad subida a la chepa y estirando tus piernas y brazos como si quisiera descoyuntártelos. Eso nos pasa por no investigar antes, jajaja, pero también constituye una experiencia que sumar en la memoria. Como curiosidad, decir que en este local las trabajadoras son mujeres exconvictas, que cursan estudios de masaje para reconducir sus vidas. Se llama Lila Thai Massage.

Ya «reconstituidos» y cenados, nos acercamos a una zona de bares donde escuchamos música dance a todo volumen y un montón de guiris jovenzuelos bebiendo y bailando como si no hubiera un mañana. Nos dejamos embriagar por el ambiente y nos unimos a la fiesta, que como no podía ser de otro modo, a las 12/1 estaba acabada y a dormir.

DÍA 5: CHIANG MAI

Wat Doi Suthep

De visita indispensable si estás en Chiang Mai o cerca. Tomamos un minibus que nos dejó a los pies de la entrada y comenzamos la subida. Las escaleras de entrada son impresionantes, 309 escalones flanqueados por dos coloridas serpientes que hacen a la vez de pasamanos. Otra opción es subir en funicular, pero salvo que estés muy cansado o seas una persona mayor de movilidad reducida recomiendo la otra opción, o al menos la bajada. Una vez arriba las vistas son impresionantes.

Nada más llegar, me pidieron que me cubriese las piernas, ya que iba en pantalón corto debido al calor, por lo que tuve que alquilar un sarong para poder hacer la visita; así que tened esto en cuenta a la hora de ir a este lugar.

 

Construido a finales del s.XIV, tiene como elemento principal una pagoda dorada que destaca por encima del resto de construcciones. La estatua de un elefante blanco flanquea la entrada, dando la bienvenida a los visitantes. Se dice que este elefante portó una reliquia de Buda por la montaña hasta fallecer y que el lugar de su muerte fue elegido para construir el templo.

Además de esta simbólica estatua, podremos observar en las inmediaciones otras muy llamativas, como la de Brahma o una réplica del Buda de Esmeralda de Bangkok. Rodeando el templo también encontraréis una serie de pequeñas campanas (se pueden tocar y, de hecho, mucha gente así lo hace porque “dan suerte”), pinturas murales, pequeños pabellones con tejados rojos y una zona de mirador con espléndidas vistas sobre Chiang Mai.

En el Wat Phra Sing,  situado al oeste de la parte central de la ciudad antigua (en la transitada calle Ratchadamnoen, donde se monta el mercado nocturno de los domingos), lo más característico es la enorme estupa dorada que resalta en medio de todos los edificios del recinto. En el interior del templo hay la importante figura del Buda Phra Singh, estatua que le da el mismo nombre al templo.

Según cuenta la leyenda, este antiguo buda fue traído desde la India dando un recorrido por todo el territorio y tras haber sufrido varios robos tanto de toda la imagen como solo de su cabeza, se instaló definitivamente en este templo para que todos los habitantes de la antigua capital del imperio Lanna pudieran adorar y tener cura de él. Las exageradas figuras en forma de serpiente que custodian las puertas del edificio, son la representación del poder que defiende los budas de su interior de los malos espíritus y las amenazas del mal.

Wat Chian Man, es el templo más viejo de Chiang Mai. El rey Mengrai vivió ahí mientras que supervisaba la construcción de la ciudad. Este templo contiene dos muy importantes y veneradas imágenes de Buda – Phra Sila (Buda de mármol) y Phra Satang Man (Buda cristalino).

Wat Phang Tao, es uno de los templos más bonitos de la ciudad. Construido en su totalidad en paneles de teca apoyados sobre 28 pilares también de teca, se dice que su nombre significa “Monasterio de los 1000 hornos”. En su entrada hay un pavo real hecho de mosaico con un perro debajo, como protegiéndolo. Representa el año astrológico de su antiguo morador real, por lo que los nacidos en el año del perro suelen peregrinar a este templo.

          

De vuelta al hotel, paramos en el mercado Warorot, que abre de 6 a 18h y está situado en la esquina de la calle Thanon Chiang Mai con Thanon Witchayanon. Es un recinto caótico donde se entremezclan puestos de todo tipo: telas, ropa, comida, etc. Desde mi punto de vista no merece mucho la pena si tienes la intención de comprar algún souvenir, ya que está más enfocado a los locales y sus necesidades diarias.

DÍA 6: CHIANG MAI

Para desconectar un poco de tanta visita a templos decidimos contratar una excursión de un día de aventura con la empresa tu guía en chiang mai, que incluía hacer senderismo, bañarse en una cascada, y hacer rafting. Pagamos 25 euros (1.000THB) cada uno, y la verdad es que lo pasamos genial, se me hizo corto a pesar de estar todo el día haciendo cosas.

DÍA 7: CHIANG MAI / KO LANTA

Después de la actividad frenética de la primera semana, decidimos que un poco de relax en la playa nos vendría bien, así que tomamos un avión desde Chiang Mai a Krabi y de ahí un transfer a Ko Lanta, ya que viajamos en noviembre y la zona recomendada para esa época es la del Mar de Andamán.

                

Si quieres decidir cómo ir a la isla tendrás que considerar el tiempo y el dinero. El trayecto más rápido combina furgoneta hasta el puerto y un barco rápido. Para que te hagas una idea el itinerario desde Krabi son menos de dos horas de puerta a puerta desde el aeropuerto a tu hotel. Sólo el itinerario en un ferry normal tarda más, 2 horas. El trayecto te costará 1.550 baths. Puedes coger como alternativa intermedia una combinación de taxi y ferry, que te saldrá por 560 baths aunque tardarás casi 1 hora más.

Koh Lanta es un destino turístico paradisíaco perfecto si lo que buscas es tranquilidad y disfrutar de una costa espectacular. Tiene parajes inolvidables como las islas de Ko Rok, en el parque marítimo nacional de Mu Koh, a 45 minutos de distancia. A escasa distancia tienes las 4 islas con su impactante cueva esmeralda. Otra de sus joyas es el archipiélago de Ko Haa a 75 minutos, conocido como las 5 islas.

La vieja ciudad te conquistará con sus casa de madera levantadas sobre el mar y por la presencia de pescadores locales descargando su pescado fresco. Pero si de verdad quieres disfrutar de una experiencia única no te puedes perder la visita a Sang Ga U, el poblado de Chao Leh, conocidos como los gitanos del mar.

Nosotros nos alojamos en Phra Ae Beach (Long Beach), es lo más cercano de toda Lanta a una playa fiestera. En el extremo norte se encuentra una gran variedad de bares y restaurantes que te harán pasar una gran noche. De día podrás disfrutar de su belleza con el conjunto de dunas que mueren a orillas del mar. La tranquilidad de sus aguas la hacen perfecta para nadar seguro o disfrutar de una increíble puesta de sol.

DÍAS 8 y 9: KO LANTA

Aquí nos dedicamos a disfrutar de la tranquilidad, dar paseos en moto y los batidos de frutas. Aunque habíamos leído por internet que mucho cuidado con las frutas, el hielo picado… estaban tan buenos que no pudimos resistirnos. Luego lo pagaríamos caro, pero eso es otra historia…Como recomendación podemos decir que miréis bien cuando os lo preparan, que todo esté  fresco y limpio y aún así extremar las precauciones, ya que nosotros nos pusimos malos a dos días de volver a España 🙁

Aprovechamos un día para hacer la excursión de las 4 islas, visitando las islas de Koh Chuak, Koh Mook, Koh Ngai Koh Maa. La expedición sale a las 9.00 y llega 18.00 horas. Su precio es de 1.200 baths para adultos y 600 THB para niños.

     

La más espectacular de todas es la Emerald Cave (Tham Morakot), situada en el interior de la isla de Ko Mook y que esconde un sitio mágico. Para acceder tendrás que nadar por un túnel bajo la montaña con un tramo de total oscuridad; si tenéis claustrofobia evitad meteros ahí, ya que se juntan un montón de excursiones a la vez y apenas puedes moverte. Eso sí, cuando accedes a la cueva te maravilla la intensidad del verde esmeralda del fondo. Sería el paraíso de no ser por los tropecientos turistas como nosotros que estaban allí, flotando alrededor con sus chalequitos.

Pasados unos 10 minutos en la playa  volvimos al barco para dirigirnos a Ko Kradan, donde paramos para bucear y comer algo. El buceo en la zona que nos dejaron no era nada espectacular, estuvo bien, pero no se puede decir mucho más destacable. Luego pasamos otro ratito en la playa de la siguiente isla y de vuelta a la ciudad.

Sinceramente ha sido una experiencia que no me ha gustado mucho y que no repetiría, me sentí agobiada por la masa de turistas que llegaban constantemente en los barcos. Yo entiendo que todo el mundo quiere y tiene derecho a visitar los sitios, de hecho, yo también me considero turista, pero creo que debería estar regulado de alguna manera, ya que, aparte de que las vistas pierden su encanto con tanta gente, la fauna y flora local se resienten debido a la huella que dejamos. Otra cosa que tampoco me gustó es que te llevan corriendo a todos lados. No puedes disfrutar de las islas con tiempo, todo es a prisa y corriendo y te hace sentir como ganado, para ellos eres un billete con patas y lo único que quieren es que te pires y pasar la siguiente grupo.

DÍA 10: KO LANTA / KRABI

Ya que durante todo el viaje habíamos estado mirando el presupuesto y alojándonos en lo más económico, decidimos tirar la casa por la ventana y pasar 3 noches en un Resort de Railay Beach. Tomamos un ferry desde Koh Lanta, que nos dejaría en la playa unas dos horas más tarde (unos 550 THB por persona). El barco nos dejó en Railay Este. El entorno es espectacular, pero es terrible el trasiego de barcos y la suciedad; y cuando baja la marea, el mar retrocede muchos metros y se convierte en una zona pedregosa que dista mucho de tener apariencia de playa idílica.

Railay es una pequeña península con playas a ambos lados, Railay East y Railay West, y varias calas en los alrededores como Phra Nang beach o Tonsai , famosa en el mundo entero por ser un de los mejores lugares del mundo para practicar escalada.

Phra Nang Cave (la Cueva de la Princesa) se sitúa en Railay West, la cueva toma el nombre de la leyenda que cuenta el naufragio de una princesa hindú que consiguió refugiarse en la cueva y su espíritu la protege todavía. Muy venerada por la gente local, la cueva se asocia a la fertilidad lo que explica la gran cantidad de esculturas fálicas que se encuentran en la cueva lo que hace que incluso hoy en día las parejas de jóvenes tailandeses vayan a la cueva a pedir buena suerte para tener hijos.

Un poco antes de llegar a dicha cueva, a la izquierda hay un camino terrible que sube hasta el viewpoint de la isla. Es prácticamente vertical y está lleno de raíces y piedras, además de que se convierte en un barrizal debido a las lluvias. Veíamos bajar a jóvenes extranjeros todos llenos de barro y con heridas, así que, aunque dicen que las vistas son espectaculares, decidimos pasar de abrirnos la crisma en el intento.

Al otro lado se encuentra Ton Sai. Se puede acceder a ella tras un paseo de 30 minutos desde Railay Este o por la costa pedregosa en 1o minutos desde Railay Beach. Esta playa también es bonita y hay un montón de gente escalando, es un rollo más mochilero que en Phra Nang.

DÍAS 11 a 13: KRABI

Como Railay es una zona pequeña y no tiene mucho que hacer, decidimos contratar una excursión a las islas Phi Phi (las de la película La Playa), la más cara de todas las que hemos hecho (unos 50 euros por persona), pero ya que estas cosas se hacen una vez en la vida decidimos sucumbir a la «turistada». La noche anterior estuvimos en un restaurante que ofrecía un combate de Muay Thai. Todo parecía estar bien, hasta que a las 6 de la mañana me empiezo a encontrar mala y voy al baño a vomitar. Al poco rato va mi chico al baño con dolor de barriga… uff!! se masca la tragedia. Nos pasamos de 6 a 9 alternando turnos en el baño y nos planteamos si pasar de la excursión; pero finalmente compramos una bebida isotónica y decidimos que nada nos va a arruinar nuestra visita a las islas.

Ha sido la travesía en barco más dura de mi vida… pegada a una bolsa de basura, con mareos y malestar durante todo el día… Como tal las Islas Phi Phi es un archipiélago que compone de 4 islas: Koh Phi Phi Don (Monkey Island) , Koh Phi Phi Leh (donde se grabó la peli de Leonardo DiCaprio), Koh Pai (Bamboo Island) y Koh Yung (Mosquito Island),

   

La primera parada es en Bamboo Island, un Parque Nacional que cobran entrada de 200 BATH para entrar en el mismo cuando apenas te has bajado del barco. Aquí estábamos hechos polvo y simplemente nos dejamos caer a la sombra de unas palmeras en una zona como de picnic, pero hay que reconocer que es muy bonita.

Hay troncos, miradores semi-derruidos, donde se muestran los devastadores efectos del tsunami del 2.004. Puedes aprovechar esta isla para tomar un tentempié y tomar el sol, en el tiempo libre que te dejen en la excursión.

   

A Maya Bay hay muchos barcos, lanchas, long tail boats, etc que salen, desde Koh Phi-Phi y el resto de las Islas cercanas (Phuket, Krabi…), hay un montón de agencias que ofrecen esta excursión, es cuestión de ir preguntando en las agencias y ver cuál es la que más os convenza.

Hay que tener en cuenta que por bajar a Maya Bay hay que pagar tasa de Parque Natural, (creo que eran 400 THB) por lo que pregunta si está incluida en el precio. El paisaje una vez más es espectacular, pero tendrás que compartirlo con miles de turistas que han venido en excursiones contratadas igual que tú, y eso le resta un poco de gracia a la visita.

En Mosquito Island no hay chiringuitos, pero casi mejor. Allí poco más se puede hacer que dar un paseo, tomar el sol y darse unos baños en ese agua azul claro tan bonito.

La última parada antes de volver a Railay es Monkey Island, que cuenta con una pequeña playa donde el mayor atractivo está en los pequeños habitantes de la misma, los monos. Hay muchos carteles para que el turista evite alimentarlos, molestarlos, tocarlos… hay que tener mucho cuidado con ellos, ya que tienen muy malas pulgas cuando se enfadan.

El día ha sido intenso debido a nuestro debilitado estado, pero aún así ha merecido la pena haber tomado la decisión de ir a la excursión. De vuelta ya en el hotel, aprovechamos que llevábamos seguro contratado y paramos en una clínica a que nos examinasen por si acaso. Nos hicieron análisis de sangre y a mi me diagnosticaron «food poisoning», y a mi chico fiebre tifoidea (él estuvo peor que yo y necesitó estar enchufado a una vía con suero durante varias horas).

Así que no hace falta que os recomiende que, aparte de tener cuidado con lo que tomáis, llevéis un buen seguro de viaje que os cubra los gastos médicos, ya que de otro modo os saldrá la consulta por un pastizal.

Por ser lectores del blog, en Iati os harán un descuento de un 5% al contratar vuestro seguro de viaje pinchando en este enlace. La atención es buena y no hay que anticipar el dinero, y dado que lo tuve que utilizar en mis propias carnes, os lo recomiendo totalmente.

DÍA 14: KRABI / BANGKOK

El final se acerca y decidimos pasar los últimos días de nuevo en Bangkok y ver las cosas que nos quedaron al principio del viaje. Esta vez nuestro alojamiento estaba situado en una zona bastante transitada, pero más tranquila, (Ram Buttri) a un par de calles de Khao San Road, la zona mochilera por excelencia. Aquello es una auténtica locura, una calle abarrotada de turistas veinteañeros buscando diversión y alojamiento baratos; todo está lleno de hostels, bares tipo inglés con música chunda-chunda a todo volumen, puestecillos de comida, camisetas y los famosos puestos de bichos (que yo creo que son más para turistas que otra cosa, porque no me consta que los tailandeses coman piruletas de escorpiones…).

Al estar situada en la parte antigua de Bangkok aprovechamos para dar un paseo en barco a través del río Chao Prayha y ver la zona de los templos, El Gran Palacio Real,  el Buda Reclinado, el Wat Arun 

 Fuente: vivir viajando

El sistema de barcos públicos de Bangkok está gestionado por la compañía Chao Phraya Express Boat. Es importante no confundirse (ni dejarse engañar), ya que existen otras empresas privadas que ofrecen servicios de transporte turístico o sin paradas, por el doble de precio. En mi opinión no compensa pagar más, ya que el barco público de Bangkok tiene una frecuencia de 15-20 minutos, y además es bastante rápido. Su horario es de 06:00 a 19:00 horas en la mayor parte de sus líneas, de modo que por la noche se deberá optar por otro medio de transporte.

 Fuente: vivir viajando

Para cogerlo tan sólo tenéis que ir hasta uno de los muelles señalizados con banderas de diferentes colores en función de las líneas que pasen por ahí. El ticket podéis comprarlo en el mismo muelle o a bordo, y su precio va de los 9 a los 31 bath (20/70 céntimos de euro) dependiendo de la distancia y la ruta que hagáis. Una vez dentro del barco, y si no va muy lleno, dedicaros a disfrutar de las vistas, tanto los tradicionales templos como de los rascacielos de cristal, huyendo además del ruido del tráfico de la ciudad.

 

 

Para ir al Palacio Real hay que parar en la parada 9 Tha Chang de la línea naranja (unos 15 THB). Conviene ir a primera hora, ya que se montan unas aglomeraciones terribles, y esto, sumado al calor puede llegar a ser una experiencia agobiante. La entrada cuesta unos 500 THB por persona (13,70 euros aprox) y te permite la entrada a la Vimanmek Mansion Museum (en el Palacio Dusit) y al Royal Thai Decoration and Coin Pavilion, aparte del propio recinto, claro está. Hay que tener en cuenta que cierra bastante pronto, su horario es de 8.30h a 16.30h (venta de tickets hasta las 15.30h).

Otra forma de llegar hasta allí aparte del barco es andando desde Khao San Road, en autobús (líneas 6, 15, 33, 43, 44, 123, 124, 203, 503 y 508) o en taxi, siempre que te pongan el taxímetro, ya que a nosotros nos hicieron el lío a mitad de trayecto diciendo que se había estropeado… Como suele hacer mucho calor, es normal que durante nuestros paseos y visitas las ropas que llevemos sean cortas y ligeras, así que recordad que para poder entrar en este tipo de recintos deberéis ir más tapados de lo habitual, o bien alquilar prendas en la entrada.

Este primer recinto es el Wat Phra Kaew, el templo budista más importante de Tailandia. Allí se encuentra el Buda de Esmeralda del siglo XV de color verde oscuro y 66 centímetros de altura y al que no se puede fotografiar. El buda es tan sagrado que no lo puede tocar nadie más que el rey, que le cambia 3 veces al año el manto.

Reclining Buddha Wat Pho

Después de la visita nos dirigimos al cercano templo de Wat Pho (entrada = 100 BTH por persona, unos 2.50€), especialmente conocido por tener en su interior al gran Buda Reclinado, la más grande de este estilo de Tailandia. Está recubierta de pan de oro en su totalidad. La verdad es que resulta espectacular, las fotos no le hacen justicia. La estatua está encajada casi milimétricamente en el templo en el que se encuentra.

En muchas de las salas del complejo, incluso caminando por entre los diferentes edificios, será fácil que nos encontremos con monjes y aprendices que aprovechan para orar o, por el contrario, recorrer el lugar de la misma manera que nosotros. Por cierto, el Wat Pho también acoge la escuela de medicina tradicional tailandesa más antigua del país. Muchas de sus claves se pueden apreciar en los dibujos que decoran galerías y pasillos.

Después de pasarnos la mañana pateando, decidimos descansar y parar a comer algo, dando una vuelta por los impresionantes centros comerciales de Siam Paragon y MBK, donde había aparatos electrónicos algo más baratos que en España pero finalmente no compramos nada, por si luego había problemas con la garantía. En este último se pueden regatear los precios, si tienes paciencia, a mí es algo que no se me da bien y además me agota estar negociando todo el rato.

Muy cerca de allí está el Lumpini Park, una especie de Central Park a la tailandesa. Ocupa una extensión de casi 56 hectáreas en la que destacan sus grandes zonas verdes y bonito lago. Durante el día el parque es visitado por locales para realizar todo tipo de deportes al aire libre de entre los que destacan los gimnasios al aire libre para practicar musculación y la sesiones gratuitas de Tai Chi . Durante la tarde el ambiente es mucho más infantil , con familias y niños jugando por todos los rincones del lugar .

Abre de 5 am a 9 pm y la entrada es gratuita. El Mercado Nocturno de Patpong (falsificaciones) está casi al lado, pero en nuestro caso no hubo tiempo, así que tendrá que ser en otra ocasión.

 

DÍA 15: BANGKOK

El último día lo dedicamos a las compras de regalos y recuerdos, así que nos dirigimos a Chatuchak Market, uno de los mercados de puestos callejeros más grandes del mundo ya que cuenta con más de 15000 tiendas. El mercado está organizado por zonas y en ellas encontraréis de todo: ropa, muebles, arte y cualquier cosa que os podáis imaginar (¡hasta un español haciendo paella!). También hay un montón de puestos de comida y varios bares. Mucha gente va a allí solo para disfrutar de la gran variedad de comida que hay.

El mercado es gigante así que un mapa no os vendrá mal si queréis ver todas sus zonas, aunque perderse en él es lo más normal del mundo. En el centro del mercado hay una torre con un reloj que sirve de punto de encuentro en caso de perderse. En esa zona también venden ropa dirigida más a tailandeses que a turistas. Normalmente la ropa que venden es de calidad media-baja aunque a muy buen precio. Se puede regatear en casi todos los puestos.

La mejor hora para ir es temprano por la mañana o tarde (16h) ya que allí hace bastante calor. En Skytrain bajando a la parada de Mo Chit, en Metro saliendo en Chatuchak Park o tomando el autobús nº 53. He leído por ahí que hay otro menos turístico al lado de la parada de Lat Phrao del Metro, pero al querer abarcar tantas cosas no dio tiempo.

El final se acerca, así que antes de dirigirnos al aeropuerto decidimos despedirnos de la ciudad tomando una copa en uno de los rascacielos más altos de la ciudad, la Baiyoke Tower II. De 10 hasta las 18 horas la entrada cuesta 300 THB y a partir de esa hora hasta las 02:00 son 400 THB, con consumición incluida en el bar situado en la planta 83 (Podéis adquirir las entradas online aquí). Si subimos un piso más, en la planta 84 se sitúa el observatorio giratorio, donde las vistas son magníficas. De este modo concluimos nuestra primera aventura asiática, convencidos de que no será la última…

  1. ¡Vaya currada de post! ??? Nosotros estuvimos en Tailandia hace tres años y volvimos enamorados del país. ?? Aunque hemos de reconocer que el viaje se nos hizo corto y estamos deseando volver, porque nos quedaron muchos sitios por visitar.
    Usaremos vuestro post como guía para la próxima vez.

    Saludos.

    • Jajaja muchas gracias, a veces pienso que duermo a la gente con tanto tocho… A mí también me apetece volver a Tailandia, pero antes de repetir todavía queda mucho por visitar antes, el mundo es taaaan grande… Si necesitáis alguna info adicional no dudéis en preguntar, gracias!!

      Un saludo.

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