copenhague

Si ves que hay más bicis que coches, desayunos a 15 € y un montón de gente alta y rubia, sin duda estás en Copenhague. Es una de las ciudades más bonitas del norte de Europa y uno de los referentes en cuanto a diseño moderno y arquitectura, combinando a la perfección el pasado con la modernidad, dando lugar a una ciudad muy acogedora. Como no es muy grande,  es una buena opción si tienes poco tiempo, ya que en 3 días podrás ver lo más característico sin agobiarte ni recorrer grandes distancias.

Su mayor problema es que al ser un país nórdico tiene un elevado nivel de vida, y por lo tanto deberemos aumentar nuestro presupuesto habitual, ya que los precios son bastante altos para un español medio. Para ahorrar en costes, reservamos un apartamento a través de Airbnb en la zona de Vesterbro, muy bien comunicado mediante autobuses y metro y a unos 40 minutos andando del centro.

El aeropuerto de Copenhague-Kastrup está situado a 8 km de la ciudad y se puede acceder tanto en autobús, como en tren o metro:

  • El autobús nº 5A conecta la Estación Central con el aeropuerto (sale desde la terminal 3) y es una opción muy económica para trasladarse hasta el centro de Copenhague. Además, opera también por la noche. El billete cuesta 36 DKK y puedes comprarlo directamente a bordo o en la taquilla de DSB en la propia terminal 3.
  • Los autobuses nº 35 y 36 también paran en el aeropuerto y conectan con varias zonas de la ciudad.
  • La estación de tren donde operan los trenes de Øresund Railway se encuentra en la terminal 3. Tendrás que comprar un billete diferente en función de la zona de la ciudad a la que vayas. Por ejemplo, para ir desde el aeropuerto (Københavns Lufthavn-Kastrup) hasta la Estación Central (Hovedbanegården) debes sacar un billete para tres zonas, que cuesta 36 DKK (gratis si tienes la Copenhagen Card).
  • El tren es la opción más rápida y económica para trasladarse desde el aeropuerto al centro de Copenhague, pues el trayecto apenas dura 15 minutos.
  • Llegar en metro hasta el aeropuerto es muy sencillo: hay que utilizar la línea M2 (amarilla), que conecta la terminal 3 con el centro de la ciudad, parando en estaciones principales como Kongens Nytorv (el trayecto dura unos 15 minutos).
  • El billete sencillo para tres zonas (que es el que hay que comprar para ir desde el aeropuerto al centro) cuesta 36 DKK.

Una buena opción si vas a entrar en museos es comprar la Copenhagen Card, una tarjeta turística de Copenhague que incluye la entrada gratuita a 73 museos y monumentos, además del uso ilimitado del transporte público (incluyendo metro, tren y autobuses) y algunos descuentos extra en alquiler de coches y restaurantes. Se puede comprar en todas las oficinas de turismo de Copenhague, en el aeropuerto, en las principales estaciones de tren y en algunas atracciones turísticas, como el parque de atracciones del Tivoli.

 

DÍA 1

 

Hacemos la primera toma de contacto con Copenhague dando un paseo desde nuestro apartamento hasta el centro de la ciudad, atravesando el pintoresco barrio de Vesterbro, del que hablaremos más en profundidad el último día. Pasamos junto al famoso Tivoli, un parque de atracciones de más de 170 años de antigüedad y nos dirigimos hacia la Radhuspladsen o Plaza del Ayuntamiento. 

El edificio del Ayuntamiento fue construido en 1903, ubicado en el mismo sitio que el antiguo, que databa del siglo XVII pero fue destruido por un incendio. La plaza está presidida por una escultura de Hans Christian Andersen. Aquí desemboca la parte sur de la famosa calle peatonal Strøget, la zona de tiendas más grande de Europa, cuyos edificios son de estilo danés. Por cierto, si eres fan de Lego aquí se encuentra una de las mejores tiendas que puedas ver en Europa.

Además del ayuntamiento, podrás admirar edificios tan increíbles como el Palace Hotel, la Torre del Rishshuset (una de las esquinas tiene una torre donde verás a la famosa Chica del Tiempo de Copenhague. Es un barómetro de 1930 con dos figuras: una mujer en bicicleta (para anunciar buen tiempo) y una mujer con paraguas (para cuando va a llover) y el Mirador desde la Torre del Ayuntamiento, al que es posible subir y contemplar las vistas de la ciudad. También destacan la fuente del Dragón y una columna coronada por las figuras de dos músicos que están tocando un instrumento utilizado por los pueblos escandinavos en la Edad Media.

Si continuamos andando llegaremos al  Palacio de Christiansborg, sede del Parlamento de Dinamarca, desde cuyo mirador dicen que hay las mejores vistas de Copenhague, aunque en este caso lo descartamos por caro, ya que la entrada eran unos 60 € (450 DKK). Dirigimos nuestros pasos hacia la pintoresca zona de Nihavn para tomar algo en uno de los cafés que hay junto al canal. Este es, sin duda, uno de los rincones más animados y coloristas de la capital danesa. La gente viene aquí para pasear, tomar el sol o sentarse con una cerveza en la mano para ver pasar tranquilamente a todo el mundo.

Unos 500 metros al norte de Nyhavn se encuentra el Palacio de Amalienborg, la residencia de invierno de la familia real danesa. Con un poco de suerte podréis contemplar el cambio de la guardia real. (El desfile comienza en realidad a las 11:30h cuando los soldados parten del Castillo de Rosenborg y hacen el recorrido hasta llegar a Amalienborg a las 12 horas).

Un edificio curioso es el Antiguo edificio de la Bolsa, cuyo altísimo chapitel (casi 55 metros de altura) no deja indiferente a nadie. Si os fijáis detenidamente, veréis que está compuesto por varias colas de dragón que se enroscan en forma de espiral: concretamente, son cuatro, y representan a los cuatro países nórdicos (Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia).

Muy cerca del Palacio de la Ópera se encuentra el Street Food MarketPapirøen, donde hacemos un alto en el camino para comer y reponer fuerzas.  Se trata de un mercado de comida callejera en la zona del puerto, lleno de food trucks y puestos donde ofrecen todo tipo de platos (tailandeses, franceses, daneses…) a precios bastante asequibles. Hay un montón de sitio para sentarse, tanto dentro como fuera, aunque si el tiempo lo permite, lo mejor es pillar tu plato y tu cerveza y disfrutar de la comida en una hamaca al sol, o en el borde del muelle con los pies colgando.

Nosotras nos decidimos por unas hamburguesas del Oink Oink, con patatas fritas en espiral, que nos salieron por 130 DKK y que nos supieron a gloria después de pasar toda la mañana de un sitio para otro. Al estar situado al lado de la Ciudad Libre de Christiania, decidimos continuar nuestra visita por allí. Situada en el centro de la ciudad, básicamente se trata de una zona hippie al margen de las leyes europeas –incluso tienen un cartel en la entrada indica que estás saliendo de la UE-.

   

El lugar era un campamento militar abandonado que en 1971 fue ocupado por un numeroso grupo de hippies; crearon en él un “estado libre” en pleno corazón de la ciudad. El experimento derivó en un movimiento alternativo que aún hoy existe, se estima que unas 1000 personas viven aquí en sus coloridas viviendas. Merece la pena pasar un rato disfrutando del entorno: graffitis, mercadillo, pinturas murales, casas de estilo groenlandés… siéntate a tomar algo en la orilla de su enorme lago y déjate llevar por la tranquilidad que se respira en el ambiente.

Muy cerca de aquí está la Iglesia de Nuestro Salvador (Vor Frelsers Kirke), construida en el siglo XVII y que cuenta con una torre de 95 metros de altura. Recomendable sobre todo para aquellos que no sufran de vértigo, ya que tanto el ascenso como el descenso se hacen por la misma escalera de caracol, que se va estrechando a medida que nos acercamos al final y puede resultar un poco agobiante. Aún con todo, merece la pena hacer el esfuerzo, ya que las vistas de la ciudad son increíbles.

Y como colofón al frenético primer día, nos acercamos de nuevo a la zona de Nyhavn para realizar un un maravilloso crucero por sus canales antes de buscar un sitio para cenar.

 

DÍA 2

  

Como ya hemos visto prácticamente todos los puntos interesantes de la ciudad, el segundo día nos centramos en la visita al Castillo de Frederiksborg, donde se encuentra el Museo de Historia Nacional. La entrada cuesta 75 DKK y para llegar allí hay que tomar la línea E de tren hasta Hillerød o bien el autobús 301 con parada en Ullerød o el 302 con parada en Sophienlund. Se trata del mayor castillo renacentista del país que fue construido en las primeras décadas del siglo XVII a instancia de Christian IV. Hay un montón de salas, cada una representando una época distinta, llenas especialmente de cuadros de personajes influyentes y algunos objetos cotidianos. La visita nos ocupa hasta la hora de comer, así que damos una vuelta por los alrededores y finalmente nos decidimos por un encantador restaurante llamado Rib House, con vistas al lago y al castillo.

  

Ya de vuelta en la ciudad, nos dedicamos a pasar la tarde dando paseos y tomándonos unas cervezas en varios bares pintorescos. Muy recomendable es el Floost, con su peculiar aspecto, digno del Madrid de la movida, o el Moose, más o menos del mismo estilo: pintarrajeado por todos los lados, mobiliario ecléctico y camareros que van a un ritmo que recuerda más al de países latinos que a las latitudes que nos ocupan. Otro que nos gustó fue el Charlie’s, una cervecería de aspecto inglés con una amplia carta internacional situada cerca de la Universidad y de la calle Strøget.

 

 

DÍA 3

Al dejar el apartamento por la mañana, ponemos rumbo al Meatpacking District, una mezcla entre Malasaña y Lavapiés (para aquellos que conozcan Madrid), donde se mezclan sitios «cool» para tomar algo con carnicerías (de ahí el nombre).

  

La oferta es muy amplia y todos los bares están decorados con mucho gusto al estilo moderno que se lleva ahora. Nos decidimos por el NoHo para desayunar, donde ofrecen comida de tipo orgánico a precios decentes para ser Copenhague.

Desde allí partimos hacia el Kastellet,  una ciudadela fortificada del s. XVII que sigue teniendo un uso militar,  aunque se puede visitar sin problemas. Muy cerca de esta fortificación se encuentra la estatua de La Sirenita, el símbolo más conocido de la ciudad y parada obligatoria para hacer la foto típica.

En la entrada sur de Kastellet, en Churchillparken, está la impresionante Fuente Gefion. Según la mitología, Gefión fue la diosa que, junto con sus cuatro hijos separó la isla de Setlandia (donde ahora se ubica Copenhague) de Suecia. Según esta leyenda, un rey sueco le prometió todo el territorio que pudiera arar en una noche. Ante tal desafío, la diosa convirtió a sus cuatro hijos en bueyes para arar el máximo de tierra posible. Justo detrás de ella se encuentra la Iglesia Anglicana de St. Alban. 

   

Siguiendo nuestro paseo, visitamos la Iglesia de Mármol (Iglesia de Federico), con su enorme cúpula, una de las más grandes de Europa, y desde cuya parte superior se obtienen unas vistas panorámicas extraordinarias. La entrada a esta iglesia es gratuita pero no siempre está abierta. Aquí hay otro de los miradores de Copenhague. Desde su gran cúpula hay vistas al casco histórico de la ciudad.

Paramos a comprar algún detallito para nuestras familias y nos dirigimos con calma hacia el aeropuerto, el viaje toca a su fin, pero han sido unos días tan bien aprovechados que no me voy con pena. Farvel København!

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